03 Ene

El teatro crítico universal

El teatro crítico universal (análisis de alguno de sus ensayos). Su obra más importante fue, sin duda, «El teatro crítico universal» (1726–1740), que consta de nueve volúmenes de gran repercusión; tanto es así que se hicieron varias reediciones, hasta superar los 500 000 ejemplares, llegando a ser traducida a varios idiomas. Es una obra de tipo misceláneo con un carácter divulgador, no científico. Se dirige al gran público, consiguiendo captar su interés gracias al gran sentido de la agilidad comunicativa: «Discursos varios en todo género de materias para desengaños de errores comunes», Tomo primero. Discurso XVI: «En defensa de las mujeres».

Sobre el discurso «En defensa de las mujeres»

En ese ensayo, Feijoo escribe: «… defender a todas las mujeres, viene a ser lo mismo que ofender a casi todos los hombres … A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena. En lo moral las llena de defectos, y en lo físico de imperfecciones. Pero donde más fuerza hace, es en la imitación de sus entendimientos.»

En este ensayo trata sobre la igualdad de la mujer en tres aspectos: moral, físico e intelectual. Aunque se aprecia la influencia de los estereotipos femeninos de la época —que atribuían a las mujeres virtudes como la docilidad, la sencillez y la vergüenza, fundamentales en las «mujeres decentes» de los siglos XVIII y XIX—, lo más importante del ensayo es la discusión sobre el intelecto femenino. Afortunadamente, Feijoo rechaza la inferioridad intelectual de la mujer, que se daba por sentada desde épocas anteriores. Afirma con claridad que la mujer no tiene menos capacidad intelectual que el hombre, sino menos posibilidades de acceder a la educación. Rechaza que la desigualdad intelectual provenga de alguna diferencia psicofisiológica y no admite que exista la menor prueba de tal diferencia.

La igualdad en la educación ha sido una lucha en la que se implicaron mujeres de diferentes épocas y clases sociales, como Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal o Clara Campoamor, enfrentándose siempre a un muro de incomprensión. Que un clérigo de la época ilustrada fuera capaz de ver con tal clarividencia esa realidad lo convierte en una figura relevante y demuestra su amplitud de miras como auténtico ilustrado.

La Ilustración

La Ilustración es el movimiento intelectual que caracteriza el pensamiento del siglo XVIII, también llamado Siglo de las luces. Se caracteriza por:

  • Afectar a todos los órdenes de la vida: política, cultura, ciencia…
  • Defensa del poder de la razón y del espíritu crítico.
  • Importancia de la ciencia: la Ilustración comenzó en Gran Bretaña con Isaac Newton y su teoría de la gravedad.
  • Rechazo de los dogmas religiosos y búsqueda de la secularización del Estado.
  • Defensa del progreso como camino hacia la felicidad humana.

La Ilustración en España

La Ilustración en España coincide, en parte, con la guerra de sucesión al trono tras la muerte de Carlos II sin descendencia. La guerra enfrentó a dos dinastías: la de los Austrias, representada por el archiduque Carlos, y la de los Borbones, representada por Felipe de Anjou. Finalmente ganaron los partidarios de Felipe de Anjou, quien subió al trono como Felipe V e inició así la dinastía de los Borbones, partidaria de la Ilustración y de su forma de gobierno: el despotismo ilustrado («todo para el pueblo, pero sin el pueblo»), que llevó a cabo importantes reformas que mejoraron la vida del pueblo llano, pero sin contar con él.

El Neoclasicismo

El Neoclasicismo es la manifestación artística de la Ilustración y, en literatura, se caracteriza por:

  • Finalidad didáctica: la literatura debe servir para educar y modificar la sociedad.
  • La razón como medida de todas las cosas.
  • Normas del buen gusto: claridad, equilibrio, sobriedad y naturalidad (principios opuestos a los del periodo barroco, que se caracterizó por la oscuridad, la ornamentación y los excesos).
  • Verosimilitud: las obras deben ser creíbles porque deben imitar la naturaleza.
  • Modelos clásicos: se imitan los modelos grecolatinos.

La prosa didáctica

La prosa didáctica se impone a la narrativa y, especialmente, a la novela, que había sido tan importante en el barroco. Los géneros didácticos más empleados en el Neoclasicismo fueron:

  • El ensayo
  • El género epistolar
  • Los libros de viajes
  • La prensa

Autores destacados de la prosa neoclásica

Los autores más destacados de la prosa neoclásica fueron:

  • Benito Jerónimo Feijoo: escribió dos obras misceláneas, Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas; la primera en forma de ensayo y la segunda pertenece al género epistolar.
  • José Cadalso: Cartas marruecas (intercambio epistolar con diferentes puntos de vista sobre la sociedad y la realidad), Eruditos a la violeta (sátira contra los falsos eruditos) y Noches lúgubres (obra precursora del Romanticismo).
  • Melchor Gaspar de Jovellanos: Informe sobre la ley agraria, Memoria sobre la educación pública.

Poesía neoclásica, poesía anacreóntica y poesía didáctica también tuvieron importancia en el período. El autor más relevante del teatro neoclásico es Leandro Fernández de Moratín, autor de La comedia nueva o el café (crítica de las costumbres posbarrocas del gusto de la época) y de El sí de las niñas (donde aparece el tema de los matrimonios concertados y la educación de los jóvenes).

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