23 Ene
1.1. Factores tradicionales
Son la base de la industria: las materias primas y las fuentes de energía.
Las materias primas
- España no consigue abastecer a sectores como el de la energía. Los grandes problemas a los que se enfrenta la minería española son el agotamiento de las minas.
- La producción se centra en hierro, pirita, cobre, cinc, plomo y mercurio, cuyos yacimientos se concentran en el zócalo herciniano, que tienen como destino la industria de base y transformación.
- Como minerales no metálicos destacan las sales potásicas, sal común, cuarzo, feldespato, magnesita…, dedicadas a la construcción e industria química.
Fuentes de energía
- España presenta una enorme dependencia energética exterior, ya que la demanda supera a la oferta.
- El carbón fue el combustible más empleado hasta 1960, pero fue sustituido por el petróleo al ser más rentable. Así y todo, se sigue utilizando en centrales térmicas para producir electricidad, pero es carbón importado. Destacan las cuencas asturianas.
- Desde mediados del siglo XX, el petróleo se convirtió en la principal fuente de energía, pero por la crisis mundial de 1973 se tomaron medidas para restringir su consumo.
- La producción de petróleo es muy escasa (costa de Tarragona), por lo que se depende de la importación, muy diversificada (Rusia, Nigeria, México, Arabia Saudí). Se utiliza en la industria petroquímica (refinerías) para la obtención de gasolinas.
- También se aplica el petróleo en centrales térmicas.
- El consumo de gas natural ha crecido, lo que facilitan los precios competitivos y la facilidad de transporte. Destaca en el País Vasco (91%). No hay autoabastecimiento, por lo que se importa, principalmente de Argelia y Libia. Supone el 25% de la energía consumida en España.
- En cuanto a la energía nuclear, se emplea fundamentalmente la energía de fisión. Su uso fue vinculado a la disminución de la demanda de petróleo. Destacan Salamanca y Badajoz, que abastecen el 100% de las necesidades nacionales. Su uso es la producción de electricidad en centrales nucleares (existen cinco actualmente en España).
- En cuanto a las fuentes de energía renovables, su desarrollo proviene de la crisis del petróleo. Disminuye así la dependencia energética exterior y fomenta el autoabastecimiento.
- En España existen más de 1000 centrales hidroeléctricas, pero solo las veinte más importantes generan más de la mitad de la energía producida (incluimos las minicentrales eléctricas).
- La energía eólica ha crecido un 40% y ha reducido costes en la misma proporción, siendo la líder de las alternativas. Destacan Galicia, Navarra, las Castillas, Aragón, Andalucía y Canarias.
- La biomasa se produce a partir de residuos agrícolas, ganaderos y forestales, y subproductos de las industrias agroalimentarias. Destacan Andalucía y las dos Castillas. En cuanto a la solar, las principales centrales se encuentran en Andalucía, Baleares y Canarias.
- Otros factores tradicionales son la cercanía a las infraestructuras de comunicación, la abundancia de mano de obra, la acción del Estado mediante incentivos y la cercanía a los mercados.
1.2. Los factores actuales
Hoy día importa el acceso a la innovación y a la información, así como la disponibilidad de buenas infraestructuras de transporte (accesibilidad), la presencia de mano de obra cualificada y el apoyo de los agentes sociales.
2. Principales sectores industriales
Los dividimos en tres grandes grupos, además del subsector de la construcción:
2.1. Sectores tradicionales: sectores maduros estancados o en proceso de reconversión
- Son los que forman la industria básica tradicional (siderurgia, metalurgia, construcción naval), la de transformados metálicos (desde la ferretería a la maquinaria), así como la llamada industria de consumo duradero (textil, calzado, electrodomésticos de línea blanca).
- Son sectores que consumen mucha energía y que necesitan mucha mano de obra. Tuvieron una importancia capital en todo el proceso de industrialización y se han visto afectados por la reconversión industrial. Por ello, han sufrido fuertes déficits financieros y una pérdida continuada de empleo. Hoy están afectados por el descenso de la demanda o por la competencia de productos más baratos procedentes de países asiáticos, y por la UE que exige reducción de la producción.
- La siderurgia sufrió un importante proceso de reconversión y se concentra en Asturias, País Vasco, Cantabria y Cataluña. Los transformados metálicos van asociados a las pymes y, aunque están más dispersas, destacan País Vasco, Cataluña y Madrid.
- La fabricación de electrodomésticos se encuentra en proceso de reorganización y expansión, alcanzando una significación extraordinaria como abastecedora de bienes de consumo a los hogares modernos. La mayor parte se encuentran en el País Vasco junto a Navarra, Cantabria y Aragón.
- La construcción naval fue afectada por la crisis del petróleo y sometida a una dura reconversión industrial que generó desempleo. Hoy se orienta más a la reparación que a la construcción. Los principales astilleros se encuentran en Puerto Real (Cádiz), Sevilla, Sestao (Vizcaya), Gijón y Vigo (Pontevedra). También hay astilleros militares en Cartagena y Cádiz.
- La industria textil ha ido transformándose debido a la sustitución de las fibras orgánicas (lana, lino, algodón) por fibras de origen químico. Se centra en Cataluña y Valencia. La confección (ropa, cuero, calzado) es una rama derivada de la anterior y destacan las pequeñas empresas, muy dispersas, sobre todo en las regiones mediterráneas.
2.2. Los sectores industriales dinámicos: automoción, industria química e industria agroalimentaria
Tienen un elevado nivel de productividad, competitividad y especialización, unas estructuras empresariales saneadas, una demanda asegurada tanto interior como exterior, un alto componente tecnológico, con elevada inversión extranjera, además de contar con grandes instalaciones fabriles.
- En la industria automovilística, España es uno de los principales productores y exportadores de vehículos, no solo de Europa sino también del mundo (octavo productor mundial), y con el mayor número de empleos dentro del sector secundario, siendo el subsector más importante de nuestro país. Uno de los rasgos más característicos es la hegemonía del capital exterior de grandes multinacionales tanto europeas como estadounidenses o japonesas. Constituye un importante sector porque vende y genera demanda de otros sectores de fabricación de componentes del automóvil. Espacialmente destacan Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Valladolid, Palencia y Vigo.
- El sector químico también está en expansión, aunque tiene una excesiva dependencia exterior. Se articula, por un lado, en torno a la industria petroquímica, que se da en grandes complejos asociados a refinerías (Huelva, Algeciras), con grandes inversiones de capitales extranjeros, a pesar de la falta de inversiones y los problemas medioambientales que genera. Por otro lado, se encuentra en expansión la industria química de transformación (fertilizantes, productos farmacéuticos) en fábricas de menor tamaño, muy dispersas, aunque preferentemente en el País Vasco, litoral catalán y área metropolitana de Madrid.
- El sector agroalimentario se caracteriza por su gran diversidad y una menor dependencia de capital extranjero. Predominan las pymes, muchas de ellas de carácter familiar y muy dispersas por la geografía española. Pese a la presencia de empresas ligadas a grandes grupos multinacionales extranjeros (Coca Cola, Danone, Nestlé, Kellogg’s…), en este proceso están teniendo un fuerte protagonismo otros grupos con mayoría de capital nacional (Campofrío, San Miguel, Leche Pascual…).
2.3. Sectores industriales punta: los sectores de vanguardia y las nuevas tecnologías
- En los últimos años han alcanzado un importante desarrollo los subsectores ligados a las nuevas tecnologías que, a su vez, están cambiando los sistemas de producción. Entre los subsectores que se incluyen en las altas tecnologías tenemos la microelectrónica, telemática y las aplicaciones industriales a los descubrimientos científicos.
- No obstante, España padece un importante retraso comparativo en los campos de la investigación y de la innovación. Esto se explica por la dependencia exterior en investigación y tecnología, por el minifundismo empresarial con escasa competitividad y por la falta de adaptación de la mano de obra y del sistema educativo a las demandas empresariales.
- La inversión en I+D ha experimentado un desarrollo desigual. La mayor concentración de estas actividades se encuentra en Cataluña (31%), Madrid (19%) y País Vasco (10%).
- La localización de los sectores de alta tecnología tiende a concentrarse destacando los parques tecnológicos como el PTA (Málaga). Con ellos se trata de atraer empresas mayoritariamente extranjeras.
2.4. El subsector de la construcción
La construcción es uno de los sectores más sensibles a las fluctuaciones de la economía. Se ha activado considerablemente en los últimos años, aunque actualmente es el sector que más ha sufrido los efectos de la crisis económica.
3. Distribución geográfica de la industria española
La localización industrial en España presenta fuertes desequilibrios territoriales. Estos desequilibrios retroalimentan otros tipos de desequilibrios como los demográficos, las infraestructuras, los equipamientos y el peso político.
3.1. Áreas industriales consolidadas
Se trata de Madrid y Barcelona y sus respectivas áreas metropolitanas, que se han consolidado como los lugares principales de la industria española. Es donde se sitúan las principales empresas españolas.
Han sufrido dos procesos contradictorios: por un lado, el hundimiento o la reconversión de los sectores maduros, y por otro el mantenimiento de los sectores más dinámicos, donde se han localizado las industrias punta. Todo ello ha favorecido la tendencia a la terciarización de la industria, que se refleja en la importancia de los parques industriales, empresariales o tecnológicos.
3.2. Ejes industriales dinámicos
Los ejes que más se han consolidado son el del Ebro y el del Mediterráneo, y son los que concentran el mayor dinamismo industrial en la actualidad. El desarrollo de estos dos ejes se debe principalmente a su privilegiada situación geográfica, junto a su excelente comunicación con otros países. Además, cuentan con una red de autopistas y ferrocarriles que los vertebran y conectan a los centros más importantes, así como con ciudades de tradición industrial y buena dotación de servicios.
- El eje mediterráneo está integrado por Cataluña, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. La industria se caracteriza por la gran dispersión sectorial y geográfica, con un predominio de las medianas y pequeñas empresas, y con mucha relación con los recursos endógenos o por su tradición artesanal.
- El eje del Ebro conecta el anterior con el País Vasco, y se extiende por parte de Aragón, Navarra y La Rioja. Se beneficia igualmente de su posición estratégica con respecto a Madrid (sobre todo Zaragoza). Sin embargo, su sistema urbano es muy desequilibrado, con clara preeminencia de Zaragoza. Destacan los subsectores agroalimentario, automovilístico, metalúrgico, textil y químico.
3.3. Áreas industriales en declive
Se localizan principalmente en el País Vasco, Asturias, Cantabria, Ferrol (La Coruña), bahía de Cádiz, Puertollano (Ciudad Real) y Ponferrada (León). Son zonas especializadas en sectores industriales maduros en crisis, donde predominaba la gran empresa y la gran fábrica, y que muestran un claro retroceso. La mano de obra está muy poco cualificada. Además, el medioambiente posee un deterioro tradicional, con un crecimiento urbano muy desordenado, lo que se agravó con el abandono de grandes complejos industriales tras la reconversión industrial.
Solo en los últimos años se están dando muestras de revitalización industrial en áreas portuarias de Asturias (Gijón) y Galicia (La Coruña) y, sobre todo, en el País Vasco, gracias especialmente a su situación fronteriza con Francia y la conexión con Cataluña y el área mediterránea, con actuaciones de renovación urbana, sobre todo en el caso de Bilbao, permitiendo el asentamiento de empresas de nueva generación.
3.4. Áreas de industrialización tardía
Son zonas que, por su situación, concentran la inversión o el empleo pero no son capaces de relacionarse con otros enclaves o de difundir la industria hacia áreas próximas. Fueron objeto de iniciativas para la promoción industrial (polos de desarrollo), localizadas en las dos Castillas y Andalucía, en ciudades como Valladolid, Burgos, Sevilla, Cádiz, Huelva… Son zonas polarizadas, sin llegar a constituir verdaderos ejes dinámicos.
3.5. Áreas de escasa industrialización
Son la mayor parte de las dos Castillas, Galicia interior, Extremadura, Baleares y Canarias. A excepción de estas dos últimas, se caracterizan por tener una base agraria y con pymes de baja competitividad, localizadas en algunas capitales, y normalmente de sectores tradicionales endógenos (vitivinícola, textil, alimentario, mueble…).

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