07 Feb

Isabel II: Regencias, Guerras Carlistas y Marco Legal

Las Regencias, Conflictos Sucesorio y Fundamentos Liberales (1833-1843)

El reinado de Isabel II comenzó formalmente en 1833, pero su ejercicio efectivo se retrasó hasta 1843 debido a su minoría de edad. Este periodo estuvo dominado por dos Regencias:

  • Regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840).
  • Regencia del general Espartero (1840-1843).

La Regencia de María Cristina y el Estatuto Real

Tras la muerte de Fernando VII, María Cristina mantuvo inicialmente a Cea Bermúdez. La resistencia a reformas profundas, como la división provincial impulsada por Javier de Burgos, erosionó el apoyo liberal, forzando su reemplazo por el moderado Martínez de la Rosa.

El carácter conservador de esta etapa se plasmó en el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada que no reconocía la soberanía nacional. Esto provocó la reacción progresista, materializada en el pronunciamiento de los sargentos de La Granja en 1836. Como consecuencia, se restauró la Constitución de 1812 y Calatrava asumió la presidencia, impulsando reformas clave:

  • Desamortización de Mendizábal.
  • Eliminación de diezmos, señoríos y mayorazgos, liquidando así el Antiguo Régimen.

La Constitución de 1837 y el fin de la primera Regencia

En 1837 se promulgó una nueva Constitución, fruto del acuerdo entre progresistas, moderados y la Corona. Aunque supuso el abandono del absolutismo, otorgaba a la monarquía más atribuciones que la de 1812. Tras su aprobación, María Cristina sustituyó el ejecutivo progresista por uno moderado. Su intento de suprimir la elección democrática de alcaldes generó disturbios que la obligaron a ceder la regencia a Espartero.

La Regencia de Espartero

La regencia de Espartero se caracterizó por su actuación autoritaria. Medidas como la ley librecambista para el textil causaron graves disturbios en Barcelona, reprimidos con el bombardeo de la ciudad. Esta represión le hizo perder el respaldo progresista, forzando su exilio tras el pronunciamiento del general Narváez. El fracaso de ambas regencias llevó a adelantar la mayoría de edad de Isabel II a los trece años.

El Origen y Desarrollo de las Guerras Carlistas

El carlismo surgió del conflicto sucesorio provocado por la abolición de la Ley Sálica en 1830 y el destierro de Carlos María Isidro. Tras la muerte de Fernando VII en 1833, Carlos María Isidro reclamó el trono mediante el Manifiesto de Abrantes, iniciando la Primera Guerra Carlista (1833-1839).

Fases de la Primera Guerra Carlista

  1. Fase inicial (1833-1835): Control carlista de amplias zonas rurales del País Vasco y Navarra, y territorios de Aragón, Cataluña y Valencia. El general Zumalacárregui organizó militarmente a los carlistas, muriendo durante el sitio de Bilbao.
  2. Fase de expansión (1835-1837): Intentos fallidos de extender el conflicto mediante expediciones dirigidas por el general Gómez y Carlos V, debido a la escasa aceptación en las ciudades.

El general liberal Espartero ganó prestigio al derrotar a los carlistas en la batalla de Luchana (1836). El conflicto concluyó en 1839 con el Convenio de Vergara entre Espartero y el general carlista Maroto, que garantizaba respeto a los fueros e integración de oficiales carlistas en el Ejército. Sectores intransigentes, liderados por Cabrera, continuaron la lucha en el Maestrazgo hasta 1840.

Consecuencias de la Victoria Liberal

  • Consolidación de Isabel II en el trono y del sistema liberal.
  • Utilización intensiva de recursos económicos mediante la desamortización, lo que retrasó la industrialización.
  • Mayor protagonismo político del Ejército.
  • Pérdidas humanas y materiales significativas.

División del Liberalismo y Marco Constitucional

Durante la minoría de edad, se estableció la división del liberalismo en moderados y progresistas. Ambos defendían la monarquía constitucional, pero diferían en:

AspectoProgresistasModerados
SoberaníaNacionalCompartida con la Corona
Poder RealLimitadoAmplias atribuciones
Derechos IndividualesAmplio reconocimiento (incluida libertad religiosa)Restringidos (sufragio censitario muy limitado)
EstadoConfesional

Marco Legal

  • Estatuto Real de 1834: Carta otorgada conservadora. Cortes bicamerales (Próceres nombrados por la Corona y Procuradores elegidos por sufragio muy restrictivo). No elaboraba leyes.
  • Constitución de 1837: Reconocía la soberanía nacional y amplios derechos (expresión, igualdad jurídica, propiedad), aunque omitía la libertad religiosa. El rey retenía el poder ejecutivo, la sanción de leyes y la disolución de Cortes. Establecía Cortes bicamerales (Congreso y Senado con derecho a veto) y la elección democrática de alcaldes.

Isabel II: Reinado Efectivo, Partidos y Constituciones (1843-1868)

Etapas del Reinado Efectivo

El periodo estuvo marcado por el conservadurismo y la preferencia de la reina por los moderados (Narváez, Bravo Murillo), forzando a los progresistas a acceder al poder mediante pronunciamientos militares.

La Década Moderada (1844-1854)

Gobiernos conservadores y centralistas. Se aprobó la Constitución de 1845, se restringieron los derechos individuales (sufragio limitado al 1% de la población y censura de prensa), y se unificaron los sistemas jurídico y fiscal. Se reforzó el orden con la Guardia Civil y se firmó el Concordato de 1851 con la Iglesia (financiación y control de la enseñanza).

La política centralizadora y el fracaso matrimonial provocaron la Segunda Guerra Carlista (1846-1849), limitada a guerrillas en Cataluña, que finalizó con victoria isabelina.

El Bienio Progresista (1854-1856)

Iniciado tras la Vicalvarada (pronunciamiento contra Bravo Murillo). O’Donnell, apoyado por progresistas y demócratas, publicó el Manifiesto de Manzanares, llevando a Espartero al Gobierno. Se impulsaron reformas como la desamortización de Madoz, la Ley de Ferrocarriles y la creación del Banco de España. Se redactó la Constitución de 1856 (conocida como Constitución non nata), pero el periodo terminó con la destitución de Espartero.

Vuelta al Moderantismo y Crisis Final (1856-1868)

Alternancia entre el Partido Moderado y la Unión Liberal. Destacó el Gobierno Largo de O’Donnell (1858-1863), con reformas educativas como la Ley Moyano y política exterior colonialista. La crisis política, económica y social desde 1866 llevó al Pacto de Ostende (progresistas, unionistas y demócratas) para derrocar a los Borbones, culminando en la Revolución Gloriosa de 1868 y el exilio de Isabel II.

Grupos Políticos y Marco Constitucional del Reinado

Los partidos eran agrupaciones de notables lideradas por militares, con escasa representatividad debido al sufragio censitario y al control electoral, lo que hacía depender el poder de los pronunciamientos.

Partidos Principales

  • Partido Progresista: Soberanía nacional, amplios derechos individuales, sufragio censitario más amplio. Líder: Espartero.
  • Partido Moderado: Soberanía compartida, amplios poderes reales, derechos limitados, sufragio muy restringido, confesionalidad. Líder: Narváez. Apoyado por alta nobleza y alta burguesía.
  • Unión Liberal: Partido centrista. Líderes: O’Donnell y Serrano.
  • Partido Demócrata: Escisión progresista. Defendía sufragio universal, limitación de la Corona y reformas sociales. Líder: Rivero.

Constituciones

  • Constitución de 1845 (Moderada): Soberanía compartida entre Corona y Cortes. Derechos limitados, confesionalidad católica y amplios poderes reales (veto, disolución). Senado vitalicio designado por la Corona. Alcaldes nombrados por el Gobierno.
  • Constitución de 1856 (Non nata): Redactada en el Bienio Progresista, no llegó a aprobarse.

El Desastre del 98: Pérdida Colonial y Crisis de Conciencia

Las Guerras Coloniales y el Enfrentamiento con EE. UU.

Las guerras en Cuba y Filipinas culminaron en 1898 con la pérdida del imperio colonial restante (Cuba, Puerto Rico, Filipinas y archipiélagos del Pacífico). Las causas principales fueron la lentitud en las reformas, el apoyo estadounidense a los insurgentes y el aislamiento internacional.

Conflictos en Cuba

Cuba era la posesión más valiosa. El descontento colonial generó:

  1. Guerra Larga (1868-1878): Concluyó con la Paz de Zanjón (promesa de autonomía y abolición gradual de la esclavitud).
  2. Guerra Chiquita (1879-1880): Por el incumplimiento de Zanjón; se aprobó la Ley de Abolición de la Esclavitud (1880).
  3. Guerra de 1895: Radicalización nacionalista liderada por José Martí, Máximo Gómez y los hermanos Maceo, con amplio apoyo de la población negra y mulata. Los intentos de represión (Martínez Campos y Weyler con las reconcentraciones) fracasaron. La oferta de autonomía de Sagasta fue rechazada.

Intervención de EE. UU. y el Desastre

En Filipinas, la rebelión comenzó en 1896. La intervención de Estados Unidos en 1898, tras el hundimiento del acorazado Maine, decidió el conflicto. La derrota naval en Santiago y Filipinas llevó a la Paz de París (diciembre 1898), que reconoció la independencia de Cuba y la cesión de Puerto Rico, Filipinas y Guam a EE. UU. En 1899, España vendió sus últimas posesiones del Pacífico (Palaos, Carolinas y Marianas) a Alemania.

Consecuencias del Desastre del 98

  • Económicas: Pérdida de mercados y materias primas; refuerzo del proteccionismo; repatriación de capitales (impulso a banca y siderurgia vasca).
  • Políticas/Militares: Descrédito del Ejército y de los partidos dinásticos; crecimiento del nacionalismo periférico.
  • Ideológicas: Crisis de la conciencia nacional (reflejada en la Generación del 98) y surgimiento del regeneracionismo de Joaquín Costa, que denunció el caciquismo.

Alfonso XIII: Crisis de la Restauración y Dictadura

La Crisis del Sistema (1902-1923)

El sistema de la Restauración entró en crisis por el debilitamiento de los partidos dinásticos, la inestabilidad política (32 gobiernos en 21 años), el fracaso regeneracionista, el protagonismo del Ejército (Ley de Jurisdicciones, Juntas de Defensa) y la exclusión de fuerzas opositoras.

Intentos Regeneracionistas

  • Antonio Maura (Revolución desde arriba): Impulsó reformas sociales (Ley del Descanso Dominical, Instituto Nacional de Previsión) y políticas (Ley Electoral 1907). Fracasó tras la Semana Trágica de Barcelona (1909), lo que impulsó la creación de la CNT.
  • Canalejas: Buscó integrar catalanismo y obrero, y reducir la influencia eclesiástica (proyecto de Mancomunidad de Cataluña, Ley del Candado, matrimonio civil). Su asesinato en 1912 truncó el programa.

Fuerzas de Oposición

  • Republicanismo: Defendía laicismo y reformas sociales. Destacaron el Partido Republicano Radical (Lerroux) y el Partido Reformista (Melquíades Álvarez).
  • Nacionalismo Periférico: En Cataluña, la Lliga Regionalista (Prat de la Riba, Cambó) ganó fuerza. En el País Vasco, el PNV evolucionó hacia el autonomismo.
  • Movimiento Obrero: Dividido entre socialistas (PSOE/UGT, que formaron la Conjunción republicano-socialista) y anarquistas (organizados en la CNT desde 1910, muy fuerte en Cataluña y Andalucía).

La Crisis de 1917 y el Trienio Bolchevique

La crisis triple de 1917 evidenció la descomposición del régimen:

  1. Crisis Militar: Juntas de Defensa exigiendo mejoras salariales y rechazando ascensos por méritos de guerra.
  2. Crisis Política: Asamblea de Parlamentarios (convocada por Cambó) exigiendo Cortes constituyentes y descentralización.
  3. Crisis Social: Huelga general revolucionaria convocada por UGT y CNT por el empeoramiento de las condiciones de vida.

Tras 1918, la influencia de la Revolución Rusa impulsó el Trienio Bolchevique (aumento de huelgas, pistolerismo en Cataluña, violencia en Andalucía). A pesar de reformas como la jornada de ocho horas, la conflictividad no cesó, culminando en el asesinato de Eduardo Dato.

Impacto Internacional: Marruecos y la Gran Guerra

El Protectorado de Marruecos

Tras la Conferencia de Algeciras (1906), España obtuvo la zona norte de Marruecos. La resistencia rifeña provocó la Guerra de Melilla (1909), cuyo desastre en el Barranco del Lobo desencadenó la Semana Trágica.

El punto culminante fue el Desastre de Annual (1921), con más de 13.000 muertos por la derrota ante Abd el Krim. Esto forzó la apertura del Expediente Picasso para depurar responsabilidades, lo que generó indignación y descontento militar, facilitando el golpe de 1923.

La Neutralidad en la Primera Guerra Mundial (1914-1918)

España se mantuvo neutral, dividiendo a la sociedad entre germanófilos (conservadores) y aliadófilos (liberales/izquierdas).

Efectos Económicos: Aumento de exportaciones e industria (Cataluña/País Vasco), pero con inflación y estancamiento salarial, generando gran malestar social que contribuyó a la crisis de 1917.

La Dictadura de Primo de Rivera y el Fin del Reinado (1923-1931)

El golpe de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923, apoyado por el Ejército y aceptado por Alfonso XIII, buscó una solución regeneracionista provisional.

Fases de la Dictadura

  1. Directorio Militar (1923-1925): Régimen autoritario. Cierre de Cortes, suspensión de la Constitución de 1876, censura y represión del catalanismo (supresión de la Mancomunidad). Obtuvo apoyo por el restablecimiento del orden público y el éxito militar en Marruecos (Desembarco de Alhucemas, 1925).
  2. Directorio Civil (1925-1930): Intentó consolidar el régimen con civiles, buscando paz social (comités paritarios con colaboración de la UGT) y prosperidad económica (intervencionismo, monopolios). Creación de la Unión Patriótica. Fracasó al no crear base política sólida y aumentar la deuda pública.

El Colapso del Régimen

Desde 1928, la dictadura entró en crisis por la oposición reorganizada, el aumento de conflictos obreros y la división del Ejército. Alfonso XIII forzó la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930, nombrando al general Dámaso Berenguer (Dictablanda), que intentó restaurar el sistema constitucional sin éxito.

La oposición antimonárquica se unió en el Pacto de San Sebastián (republicanos y nacionalistas). Tras el fracaso del intento insurreccional de Jaca, el republicanismo creció. La convocatoria de elecciones municipales por el almirante Aznar en abril de 1931, donde los republicanos vencieron en las grandes ciudades, condujo a la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 y al exilio de Alfonso XIII.

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