06 Feb

Bloque 6: El Reinado de Isabel II y las Etapas Liberales

1. La Regencia de María Cristina (1833-1840)

Tras la muerte de Fernando VII, se inició un periodo de transición convulso, marcado por la Guerra Carlista y la regencia de María Cristina. Este tiempo confirmó la división del liberalismo en dos corrientes principales:

  • Liberales moderados.
  • Liberales progresistas.

1.1 El Régimen del Estatuto Real (1834-1835)

María Cristina asumió la regencia y nombró un gabinete que inicialmente defendía la monarquía absoluta. Las primeras reformas fueron impulsadas por Javier de Burgos, como Ministro de Fomento.

  • Los sectores más absolutistas se agruparon en torno a Carlos María Isidro, quien reclamó la corona, dando inicio a la Primera Guerra Carlista.
  • El cambio de gobierno se hizo inevitable. En enero de 1834, la reina gobernadora llamó a Martínez de la Rosa para formar un gobierno con políticos del Trienio Liberal. Fue él quien concibió el Estatuto Real de 1834.
  • El Estatuto era, en esencia, una convocatoria de Cortes con dos cámaras: el Estamento de Próceres y el Estamento de Procuradores.
  • Esta reforma constitucional no satisfizo a los liberales doceañistas.

1.2 Los Gobiernos Progresistas y la Desamortización

El Conde de Toreno sustituyó a Martínez de la Rosa. La Milicia Nacional protagonizó revueltas en ciudades clave como Barcelona, Zaragoza, Valencia, Málaga y Cádiz. Esta revolución de 1835 supuso la ruptura de relaciones con la Santa Sede.

1.3 La Constitución de 1837

Los progresistas ganaron las elecciones de febrero de 1836, aunque la situación política no se estabilizó. Los Ayuntamientos pasaron a ser elegidos por sufragio universal masculino.

  • La Constitución de 1837, de carácter progresista, buscaba el consenso entre las dos corrientes liberales. Sus cambios más destacados fueron:
    • Se reforzó el poder de la Corona.
    • Las Cortes pasaron a ser bicamerales.
  • La ley electoral de 1837 tuvo un carácter moderado e inauguró una práctica común en el siglo XIX: el falseamiento de los resultados electorales.

1.4 El Trienio Moderado (1837-1840)

Las elecciones de 1837 dieron el triunfo a los moderados. Su gobierno se vio condicionado por el poder militar, liderado por Narváez en el liberalismo moderado y Espartero en el progresista.

  • Un motín progresista en Madrid obligó a cambiar el gobierno, y el nuevo gabinete presentó la Ley de Ayuntamientos.

1.5 La Guerra Civil Carlista (1833-1840)

El programa ideológico del carlismo se centraba en la defensa de la religión, el absolutismo monárquico y los privilegios del Antiguo Régimen. Sus bases sociales incluían al clero, el campesinado pobre, gran parte de la nobleza y sectores de las clases medias defensoras de los Fueros.

La guerra carlista se divide en tres etapas:

  1. Desde finales de septiembre de 1833: Brotes armados en Valencia, Castilla, Navarra y las provincias vascas, liderados por partidas rurales del jefe carlista Zumalacárregui.
  2. Segunda etapa (julio de 1835 a octubre de 1837): Destacaron las expediciones del general Cabrera.
  3. Tercera fase (octubre de 1837 a agosto de 1839): Surgió una división interna en el carlismo entre los más conservadores y los menos radicales.

2. La Regencia de Espartero (1840-1843)

2.1 El Autoritarismo de Espartero

Tras la renuncia de María Cristina, Espartero fue nombrado regente. Su estilo fue autoritario; al no conseguir apoyo de los progresistas, recurrió a los moderados para aprobar leyes. Espartero exigió y consiguió ser regente único con el apoyo de los ayacuchos y moderados.

  • Impulsó con fuerza la venta de bienes del clero secular.
  • Apostó por el librecambismo.

2.2 La Crisis de la Regencia

La crisis comenzó en el verano de 1842, debido al reducido apoyo parlamentario de Espartero y su aislamiento internacional.

  • En otoño de 1842, se produjeron los sucesos de Barcelona. El sector textil catalán se sintió amenazado por la política librecambista que permitía la entrada de tejidos británicos. Más de 15.000 milicianos se manifestaron contra Espartero, quien ordenó el bombardeo de Barcelona.
  • Espartero renunció a la regencia y se exilió en Londres. Esta situación forzó adelantar la mayoría de edad de la reina Isabel II (que solo tenía 13 años).

3. La Década Moderada (1844-1854)

3.1 El Sistema de Partidos en el Reinado de Isabel II

Los cinco grandes partidos del reinado de Isabel II fueron:

  • Demócrata
  • Progresista
  • Unión Liberal
  • Moderado
  • Carlista

Estos partidos eran agrupaciones de personas influyentes y poderosas. Las características de este sistema político incluyeron:

  • La corrupción y el arreglo (fraude electoral).
  • Influencia de los líderes.
  • Retraimiento (baja participación).
  • Uso de elementos simbólicos de raíz histórica.

La escasa participación popular en las elecciones hizo que la ciudadanía fuera espectadora de la vida política. El porcentaje de votantes osciló entre el 0,1% y el 25% de los españoles.

3.2 La Mayoría de Edad de Isabel II

Entre julio de 1843 y mayo de 1844, se desmanteló la influencia de Espartero. Narváez fue nombrado Capitán General de Madrid.

  • Narváez nombró a González Bravo como presidente del gobierno, quien aumentó el número de policías y creó la Guardia Civil.

3.3 Los Gobiernos del General Narváez y sus Conflictos

Se conoce como la «Década Moderada» al periodo de predominio de este partido entre 1844 y 1854.

Narváez modeló un Estado centralizado y uniforme a través de una prolija legislación:

  • Se suspendió la venta de bienes desamortizados.
  • Plan Pidal (1845): Modelo educativo con tres niveles (primaria, secundaria y universidad).
  • Nueva Constitución de 1845.
  • Leyes de administración local y provincial.
  • Nueva ley de Hacienda.
  • Creación de la Comisión Nacional de Codificación.

3.4 Bravo Murillo y el Moderantismo Tecnocrático

Desde enero de 1851 hasta diciembre de 1852, Juan Bravo Murillo presidió el gobierno y fue Ministro de Hacienda.

  • Se firmó el Concordato de 1851, por el cual se reconocía la religión católica como única de España.

4. El Bienio Progresista (1854-1856)

4.1 La Revolución de 1854

Con el pretexto de la inestabilidad política, un grupo de militares se pronunció el 28 de junio, bajo el mando de los generales Dulce y O’Donnell.

  • Tras la batalla, se redactó el Manifiesto de Manzanares, que pedía una regeneración liberal.
  • El pronunciamiento clásico derivó en una revolución, como se evidenció en los sucesos del 17 al 19 de julio en Madrid.

4.2 La Labor de Gobierno del Bienio Progresista

El general Espartero regresó triunfante del exilio a Madrid. Esta etapa estuvo dirigida conjuntamente por Espartero y O’Donnell.

  • Los gobiernos de la primera etapa del bienio tuvieron que hacer frente a un nuevo levantamiento carlista.
  • La otra gran cuestión era la deuda pública, que impedía al Estado pagar a funcionarios y militares.

4.3 La Constitución de 1856 y la Crisis del Bienio

Las elecciones de septiembre de 1854 formaron un congreso con mayoría progresista.

  • La Constitución de 1856 es conocida como «non nata» porque nunca entró en vigor. Defendía la soberanía popular, recuperaba la Milicia Nacional y establecía un parlamento bicameral.

5. La Hegemonía de la Unión Liberal (1856-1868)

La última etapa del reinado de Isabel II se caracterizó por el retorno del moderantismo al poder, aunque con la emergencia de la Unión Liberal.

5.1 El Retorno del Moderantismo al Poder

El nuevo gobierno presidido por O’Donnell desmanteló en tres meses la labor política y legislativa del Bienio.

  • Las medidas de este gobierno conservador buscaban el retorno al moderantismo más tradicional y autoritario.

5.2 El «Gobierno Largo» de O’Donnell

O’Donnell retomó parcialmente la labor del Bienio progresista, pero adoptó un distanciamiento de ambos extremos políticos.

  • La política exterior se centró en el afán de prestigio.
  • En esta etapa se aprobaron leyes importantes para conformar el nuevo sistema administrativo y mejorar la burocracia estatal.

5.3 La Vuelta de Narváez y la Inestabilidad Política

Durante un año y medio se sucedieron gobiernos inestables e ineficaces.

Los problemas que agravaron la crisis económica de 1866 incluyeron:

  • La «Cuestión romana»: el papa se negó a integrar Roma en el nuevo reino.
  • La reina Isabel II estaba cada vez más desprestigiada.
  • Prim protagonizó una sublevación contra el gobierno.
  • El pronunciamiento militar en el cuartel de San Gil.
  • El Pacto de Ostende, firmado para desalojar a Isabel II del trono.

5.4 La Crisis Económica y la Revolución de Septiembre

La crisis económica de 1866 afectó a todos los sectores productivos y a las finanzas.

  • A esta crisis se sumó la crisis de subsistencia, que golpeó a las clases más necesitadas y provocó motines populares contra los altos precios del trigo.

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