12 May
Jean-Jacques Rousseau: El Estado y la Voluntad General
Este nuevo Estado, basado en la voluntad general, será necesariamente un Estado plenamente racional y plenamente moral.
- Es racional porque los ciudadanos solo se someten y obedecerán las leyes que ellos mismos se hayan impuesto de forma libre y racional (el legislador).
- Es moral porque dichas normas no responderán a ambiciones personales, sino al bien común de todos y cada uno de los asociados.
Soberanía, Legislador y Gobierno
Rousseau distingue fundamentalmente entre tres figuras: el soberano, el legislador y el gobierno.
Para Rousseau, el soberano es el pueblo, pues es el único depositario de la soberanía. Su poder es absoluto, sagrado e inviolable y, lo que es más importante, no se puede representar. El único límite que tiene el soberano es el acuerdo dentro del marco de la voluntad general; el pueblo no puede crear leyes que vayan en contra de dicha voluntad.
Este ejercicio de soberanía se concreta en la creación de leyes (poder legislativo), el cual reside exclusivamente en manos del soberano. Sin embargo, dado que el pueblo no siempre es capaz de ver con claridad lo que es justo y su voluntad puede ser ciega, necesita una guía. Esta figura es el legislador, alguien encargado de redactar las leyes y enseñar al pueblo lo que le conviene.
Por último, encontramos el poder ejecutivo. Su misión consiste en poner en práctica las leyes. Para Rousseau, el gobernante no representa al pueblo, dado que, como se ha mencionado, la soberanía es irrepresentable. (Rousseau: Sociedad y Política)
Friedrich Nietzsche: La Crítica a la Moral y el Vitalismo
Con el fin de desenmascarar todas las falsificaciones de la vida, Nietzsche empleará dos métodos fundamentales:
- El método genealógico: Indaga en el origen de los valores y conceptos para observar cómo nacen, se desarrollan y se modifican con el tiempo.
- El método del martillazo: Permite criticar y destruir las estructuras caducas para, posteriormente, afirmar y crear.
De este modo, la filosofía de Nietzsche comienza siendo una filosofía del martillo para culminar en una filosofía vitalista. Su objetivo es determinar la valoración que merecen los valores morales, encontrando su procedencia e investigando su origen.
Moral de Señores frente a Moral de Esclavos
La valoración de Nietzsche es demoledora: la moral tradicional, denominada moral de esclavos, ha conducido al hombre a la decadencia y a la negación de la vida. Frente a esto, sostiene que los valores no han caído del cielo; son los hombres, en su enfrentamiento, quienes definen su propio bien y mal.
En consecuencia, los valores emergen de la voluntad de poder: un combate incesante de instintos y fuerzas que luchan por la dominación. Según Nietzsche, en la moral occidental, esta voluntad solo ha manifestado su aspecto negativo, identificando lo bueno con lo decadente e imponiendo valores producto del resentimiento hacia la vida.
Al aplicar el método genealógico, advierte que el término bueno se asociaba originalmente a lo aristocrático y noble (el señor), mientras que malo se vinculaba a lo vulgar y plebeyo (el esclavo):
- El esclavo: Es incapaz de valorarse a sí mismo y necesita de los demás para estimarse (heteronomía).
- El señor: Confía en sus fuerzas, en su valía y se manda a sí mismo (autonomía). A diferencia del esclavo, el señor necesita crear e inventar.
Esta inversión de valores ha hecho que lo bueno sea ahora la compasión y la obediencia. Nietzsche señala que Cristo y su evangelio son enemigos de la vida, pues su moral introduce los conceptos de pecado y culpa, considerando malo cualquier impulso vital humano. (Nietzsche: Ética)
José Ortega y Gasset: Perspectivismo y Raciovitalismo
José Ortega y Gasset es el filósofo español más representativo del siglo XX. Su pensamiento, encuadrado en el perspectivismo y el raciovitalismo, define la filosofía como una disciplina teórica imprescindible que ayuda al hombre a orientarse y buscar la verdad con radicalidad.
La Realidad Radical: La Vida y la Circunstancia
Ortega concluye que la realidad radical no es ni el yo (idealismo) ni las cosas (realismo), sino la mutua implicación de ambos: la vida. Puesto que la vida siempre ocurre en un entorno determinado, acuña su famosa frase: «Yo soy yo y mi circunstancia». El conocimiento humano está, por tanto, condicionado por el lugar que ocupamos en el mundo.
El Perspectivismo como Acceso a la Verdad
Ortega utiliza el perspectivismo para superar dos extremos:
- El escepticismo, que niega la existencia de la verdad.
- El dogmatismo u objetivismo, que afirma una verdad única y absoluta rechazando al individuo.
La realidad es multiforme y tiene numerosas perspectivas. Que nuestro conocimiento sea parcial no significa que sea falso; al contrario, la perspectiva es el único camino para acceder a la verdad. El error surge al considerar la propia perspectiva como la única válida. La verdad absoluta sería la suma de todas las perspectivas posibles.
Raciovitalismo, Historia y Creencias
Este enfoque exige una nueva idea de razón: el raciovitalismo. La razón vital es el instrumento adecuado para captar la vida, criticando tanto al racionalismo (que somete la vida a la razón pura) como al vitalismo irracional. Esta razón es también razón histórica, pues el hombre no tiene una naturaleza fija: «el hombre no tiene naturaleza, sino historia».
Finalmente, Ortega distingue entre:
- Ideas: Pensamientos que tenemos y podemos cambiar.
- Creencias: Convicciones profundas que nos tienen a nosotros y sobre las que se asienta nuestra vida. Solo cuando estas entran en crisis, recurrimos a las ideas para llenar el vacío.

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