05 Feb

El Liberalismo Económico

Adam Smith, fundador del liberalismo económico, describe cómo el mercado y su «mano invisible» resuelven las cuestiones básicas de la economía. Su fundamento es sencillo: si hay muchas personas que demandan un determinado producto, aumentan sus ventas y quizá también su precio. No hace falta ninguna comunicación directa entre consumidores y empresas; los precios y las ventas actúan como señales. A Adam Smith le impresiona cómo el mercado llevaba a la sociedad a una especie de armonía natural. Todo ello ocurre sin que se hayan puesto de acuerdo los que intercambian esos bienes; es decir, es el mercado el que conduce a ese resultado.

El Marxismo

El marxismo pone en duda la forma en la que el mercado resuelve la cuestión de qué producir. La «mano invisible» destina inmensos recursos al consumo ostentoso, dejando insatisfechas las necesidades básicas de la población. El Estado debe intervenir y garantizar que toda la población tenga cubiertas sus necesidades básicas: vivienda, salud, educación y alimentación. En cuanto a cómo producir, el Estado evitaría elegir los métodos de producción solo en función del coste, y tendría en cuenta valores ecológicos y sociales. Marx también critica la forma en la que el mercado decide la cuestión de para quién producir. El trabajo humano es una mercancía más, explotada por los empresarios. Esta diferencia o plusvalía se la apropia el empresario, generando salarios de miseria.

Las Teorías Keynesianas

La «mano invisible» de Adam Smith y la «mano visible» del Estado representan dos formas opuestas de tomar decisiones. John M. Keynes propone usar conjuntamente las señales del mercado y las directrices del Estado para resolver problemas económicos, dando lugar a una economía mixta entre el sistema de economía de mercado y el sistema de economía planificada. Keynes aceptaba las reglas del mercado, pero pensaba que era necesaria la intervención estatal. Keynes sostiene que cuando las expectativas de una empresa son buenas, las inversiones aumentan, la economía crece y se genera empleo; pero si las expectativas son malas, cae la demanda y las empresas no invierten, lo que provoca una crisis económica y paro. Keynes recomienda la intervención del Estado para impedir la caída de la demanda a través del gasto público. Estas propuestas influyeron en los gobiernos de los países industrializados, iniciándose políticas de aumento del peso del sector público y un periodo importante de crecimiento económico (1945-1973).

La Corriente Neoliberal

El éxito del modelo anterior empezó a cuestionarse con la crisis de la década de los 70 en el siglo XX, lo que supuso la vuelta a la desconfianza en el mercado y la recuperación del neoliberalismo. Destacan los monetaristas, liderados por Milton Friedman, que critican el excesivo peso del Estado y sus medidas fiscales, proponiendo alternativas basadas en la eficiencia económica del mercado y en medidas de tipo monetario. Consideran que la forma de mejorar la economía es fomentar la iniciativa de las empresas privadas y evitar la intervención estatal y el excesivo gasto de los gobiernos. Son los propios individuos quienes deben resolver los problemas sin ayuda del Estado. Este pensamiento mantiene una fuerte controversia con los seguidores de Keynes en muchas cuestiones económicas, ya que representan ideas radicalmente opuestas. Se trata de una batalla ideológica fundamental de la economía desde los años 50, y ha hecho falta otra crisis en 2008 para que las ideas de Keynes regresen con fuerza.

Los Sistemas de Economía Mixta

Combinan las virtudes del mercado con la intervención del Estado como corrector de sus fallos. El Estado desempeña un papel importante como regulador del mercado y como complemento del mismo. En los sistemas mixtos, el mayor o menor peso del Estado en la economía es diferente en cada país.

Equilibrio entre Mercado y Estado

Los objetivos principales son la eficiencia en la producción y la equidad en la distribución de la renta. Cuando el mercado no los consigue, decimos que hay fallos del mercado: el desempleo, el deterioro ambiental, la falta de equidad, etc. También existen fallos del Estado cuando su intervención no mejora los resultados del mercado o incluso los empeora. Ambos buscan el equilibrio.

El Sistema de Planificación Central

El sistema de planificación central sustituye las decisiones del mercado por las establecidas en un plan fijado por el Estado, que es quien dirige el funcionamiento de la economía y controla el poder económico.

Ventajas e Inconvenientes

El mayor éxito de este sistema fue conseguir un gran desarrollo económico en unas circunstancias muy complicadas. Proporcionó:

  • Trabajo
  • Sanidad
  • Educación con una renta más igualitaria

Entre sus inconvenientes se encuentran:

  • Al fijar el Estado los precios y salarios, no existen incentivos para que las empresas reduzcan sus costes.
  • Existe una burocracia creciente y múltiples errores de previsión.
  • Despilfarro de recursos e ineficiencia.

Deja un comentario