30 Abr

BOLONIA (II): LA ENSEÑANZA texto 29


ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS:


Texto expositivo-argumentativo. Estructura  de lo general a lo particular de los créditos. Encontrando la tesis al final, por tanto tendríamos una estructura inductiva.

PRIMERA PARTE: (primer párrafo) PRESENTACIÓN DEL TEMA.

–          Explicación sobre el proceso Bolonia: dificultades con las que se encuentra:

–          a) Separar teoría y práctica.

–          b) Reconocer los principios teóricos no confesados.

–          Declaración de intenciones: tratar los principios teóricos patentes.

SEGUNDA PARTE: (Desde la línea sexta a la decimoséptima: segundo párrafo y parte del tercero hasta “motivados por las clases “presenciales”).

–          Exposición de la finalidad de Bolonia :

 Creación de un sistema educativo europeo extensivo a otros países.

Argumentación

Inconvenientes en la ejecución del “Plan” en el ámbito de la enseñanza:

1.       Unificación de titulaciones y créditos pero no de contenidos (segundo párrafo)

2.       Cómputos de créditos fuera del aula con tutorías (modelo anglosajón) y sus consecuencias negativas

3.       Dificultad de controlar el trabajo fuera del aula en la era de internet

4.       Posibilidad de reducción de clases presenciales

TERCERA PARTE: (De la línea decimoctava al final). Tesis y conclusión.

–          Reflexión del autor  del autor sobre la dificultad de la implantación del nuevo sistema que evita las clases presenciales tan importantes para la motivación que el profesor ejerce sobre el alumno por su experiencia y entusiasmo.

TEMA


Dudas sobre la implantación del Plan Bolonia y la posibilidad de dificultades en las tutorías virtuales.

RESUMEN


No es fácil explicar el Proceso Bolonia porque hay que separar los principios teóricos (tanto explícitos como implícitos) de la práctica. La unificación del sistema educativo europeo afecta solo a los nombres de las titulaciones y a los créditos y no a los contenidos. Además el cómputo de los créditos se cubre con tutorías y trabajos fuera del aula,  difíciles de evaluar  y que reducirán el número de clases magistrales. Parece dudoso que el nuevo sistema anglosajón y ajeno a nuestra tradición, iguale las ventajas de las clases presenciales, transmisoras del entusiasmo por la materia y experiencia nunca escrita del profesor.

COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO:


Se trata de un texto periodístico del género de opinión y del subgénero,  artículo de opinión escrito por José Ignacio Cubero, catedrático de genética de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Córdoba. Investigador conocido sobre todo en el campo de los “transgénicos”, y publicado  en el diario ABC, diario de gran tirada nacional, con una ideología de centro- derecha, y  crítico en los planteamientos sociales. A juicio por la numeración romana del título podría incluso tratarse de una columna, la segunda de una serie sobre el mismo tema.

El aspecto que se aborda es el de la enseñanza en el marco de “Bolonia”, aspecto que nos concierne a todos los estudiantes que pretendemos realizar estudios universitarios en breve.

El tema estaba  de plena actualidad en la fecha de su publicación (2009) y fue además muy polémico; recordemos la ola de manifestaciones, huelgas, encierros universitarios y debates que se realizaron en todos los medios de comunicación.

Se trata de un texto expositivo argumentativo, ya que el autor aporta argumentos o razones con la intención de prevenir a los lectores en contra de Bolonia. Estos se aducen después de cada idea. La opinión del autor no es para nada positiva desde el comienzo.  Ese “ ya lo verán” de la línea tres, deja entrever a los lectores que hay “mar de fondo”( por seguir con la metáfora marítima). Es decir, anticipa la idea del primer párrafo, de que el concepto de Bolonia no está claro por dos causas:

–          La dificultad de separar la teoría de la práctica.

–          La existencia de principios teóricos implícitos con otros más confesables.

El autor adopta una pose de objetividad mediante la tercera persona excluyente “dicen los críticos” (línea sexta) pero esto no acaba de convencer. Pues nos encontramos con la metáfora del submarino que “viaja de incógnito” o por el adjetivo valorativo “complicado” o por la expresión “hoy toca cubierta”, que resalta, por contraste,  la existencia de zonas oscuras y su contrariedad por el tema.

En el segundo párrafo, tras captar la atención de sus lectores con el plural mayestático “veremos”, “empecemos”, el autor toma partido, calificando de “conflictivo” el tema de la enseñanza. Al enunciar el fin último de “Bolonia” (la creación de un sistema educativo común, sobre todo europeo) le sigue un uso repetido del nexo pero, con lo que el autor reconoce cierto aspecto positivo con la unificación de los créditos,  pero no así con los contenidos  que seguirán dependiendo de las universidades (cosa que se critica abiertamente en el texto mediante la expresión “ si no se remedia”)

Entramos así en el tercer párrafo que gira entorno a los créditos, es decir, que tiene que ver con lo que hemos llamado la forma. La idea de que los créditos se otorgarán por trabajos realizados dentro y fuera del aula, provoca la argumentación más completa y elaborada. Así observamos un argumento de experiencia cuando insiste en lo difícil que resulta controlar el trabajo del alumnado, sobre todo ahora bajo el imperio de internet. Y otro argumento de contraste  entre nuestro sistema tradicional y el anglosajón, cuando duda de la bondad de un sistema que sustituirá gran parte de las clases “presenciales” por las dirigidas por tutores.

Prosigue el autor empleando la primera persona (“no sé `por qué…”), que marca la defensa que hace  sobre las clases “presenciales” , extrañándose de la “mala fama” que tienen. Siendo (según el autor), como son, tan buenas transmisoras de sabiduría, experiencia y entusiasmo a la vez que estimuladoras de vocaciones.

En las tres últimas líneas sigue empleando la primera persona; “dudo”, donde el autor resume y se ratifica en su escepticismo creciente (”deseo vivamente”) ante el Plan Bolonia.: él no ve claro ni que el nuevo tutor pueda transmitir experiencia como hacían los profesores “presenciales”, ni que España sea capaz de copiar sin problemas el sistema anglosajón. Para él este sistema educativo se nos viene encima irremisiblemente y eso es una dificultad añadida para nosotros.

En general hay que alabar el espíritu crítico del autor ante la implantación de algo tan nuevo, pero parece que defiende en exceso las clases “presenciales y magistrales” de nuestro sistema antiguo, olvidando que no siempre éstas son tan presenciales o tan magistrales, como su nombre indica, ni transmiten ese  entusiasmo por la materia de que tanto se habla. Pues a veces el alumnado tiene que sufrir clases soporíferas que están lejos de motivar a alguien.

Por otra parte el autor nos confunde al identificar” tutorías” con clases “virtuales”; ¿Es que los futuros tutores no harán nunca acto de presencia? ¿Es que en las clases prácticas no se transmite experiencia y gusto por la materia?

Es cierto que la educación universitaria es manifiestamente mejorable y que debe ir con los tiempos Se necesita un cambio estructural que conduzca a la calidad dela enseñanza y a la capacitación del alumnado para desarrollar su vida laboral futura. Por tanto deberíamos combinar acertadamente la teoría y la práctica. Por lo que deberíamos tomar lo mejor de cada sistema, el nuestro y el anglosajón, y no adoptar lo nuevo sin criterio. Podríamos preguntarnos si conocemos ampliamente los dos sistemas, si hay excesiva especialización del universitario o sería mejor una educación más universal – La verdad es que la mayoría de los jóvenes desconocemos bastante el tema, parece que no se ha explicado Bolonia con claridad ni a la ciudadanía en general ni a los estudiantes en particular.

Por otra parte, el autor duda de la capacidad de España para adaptar Bolonia con éxito. Es como si pensase que el alumnado español es diferente del resto. Incluso más pícaro para hacer trampas e “inspirarse” en internet. Como si dudara de la capacidad del profesorado, de la calidad de la enseñanza o de la concesión de una aportación económica suficiente. Y es que cualquier reforma sin dotación económica es inviable y más en tiempos de crisis.

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