18 Abr

La idea kantiana de Ilustración se centra en la definición de esta como la salida del ser humano de su “minoría de edad”, entendida como la incapacidad de usar su propia razón sin la guía de otro, incapacidad que no se debe a falta de inteligencia, sino a falta de valor y decisión.

Las causas de esta minoría de edad son principalmente la pereza y la cobardía, que llevan a los individuos a depender de otros en lugar de pensar por sí mismos. Para superarla, cada persona debe esforzarse en usar su propia razón, asumir la responsabilidad de su vida y contribuir también a eliminar los obstáculos externos, como las leyes injustas y las instituciones autoritarias.

Para que este proceso sea posible, es imprescindible la libertad, especialmente la libertad para hacer un “uso público de la razón”. Según Kant, solo cuando las personas pueden expresarse libremente y razonar en público es posible el progreso intelectual y la auténtica Ilustración.

Kant distingue además entre una “época de ilustración” y una “época ilustrada”. Señala que su tiempo es una época de ilustración, es decir, un proceso en desarrollo, pero no una época plenamente ilustrada, ya que la humanidad aún no ha alcanzado un uso completo y generalizado de la razón. La Ilustración es, por tanto, un proceso gradual e inacabado.

En cuanto a su visión de la historia, Kant la entiende como un proceso de progreso continuo hacia mayores niveles de racionalidad, libertad y justicia. Confía en la perfectibilidad del ser humano y en la posibilidad de alcanzar una sociedad más justa, incluso una organización internacional que garantice la paz entre los pueblos.

Por último, Kant lleva a cabo una crítica de la razón, tanto en su uso teórico como práctico. En el ámbito teórico, sostiene que el conocimiento científico se basa en la experiencia y tiene límites, por lo que la metafísica no puede considerarse una ciencia. En el ámbito práctico, fundamenta la moral en la autonomía de la voluntad, destacando la libertad y la dignidad del ser humano como sujeto racional.


El problema de la metafísica es el punto de partida del pensamiento de Kant, quien se pregunta si es posible un conocimiento científico riguroso sobre realidades como Dios, el alma o la libertad. La metafísica, a diferencia de las ciencias


como la física o las matemáticas, no progresa ni alcanza acuerdos, lo que la sitúa en una posición de inferioridad. Influido inicialmente por el Racionalismo, Kant confiaba en que la razón podía conocer estas realidades, pero la influencia de Hume le llevó a cuestionar esta posibilidad y a plantear la necesidad de analizar las condiciones y límites del conocimiento.

El conocimiento, según Kant, es una síntesis de sensibilidad y entendimiento, es decir, de impresiones sensibles y formas a priori del conocimiento (espacio, tiempo y categorías). La sensibilidad es pasiva y recibe datos de la experiencia, mientras que el entendimiento es activo y aporta conceptos que no proceden de la experiencia, como sustancia o causa. Kant coincide con el Empirismo en que el conocimiento comienza con la experiencia, pero rechaza que todo proceda de ella; y coincide con el Racionalismo en la existencia de elementos a priori, aunque niega que estos permitan conocer la realidad por sí solos. Así, el conocimiento surge de la combinación de lo dado empíricamente y lo aportado por el sujeto.

Kant distingue entre “fenómeno” y “noúmeno”, lo que constituye su “giro copernicano”. El fenómeno es la realidad tal como aparece al sujeto, organizada por el espacio, el tiempo y las categorías; el noúmeno es la cosa en sí misma, independiente del sujeto y, por tanto, incognoscible. Este planteamiento implica que no es el sujeto quien se adapta al objeto, sino que el objeto se ajusta a las estructuras del sujeto. El conocimiento humano se limita a los fenómenos, mientras que el noúmeno solo puede ser pensado, pero no conocido.

Como conclusiones, Kant afirma, en primer lugar, la imposibilidad de la metafísica como ciencia, ya que pretende aplicar las categorías más allá de la experiencia, lo cual es ilegítimo. Sin embargo, también sostiene su inevitabilidad como tendencia natural de la razón humana, que busca lo incondicionado y se plantea cuestiones sobre el alma, el mundo y Dios. En segundo lugar, las ideas trascendentales de la razón no proporcionan conocimiento objetivo, pero actúan como ideales o principios regulativos del conocimiento, orientando la investigación científica hacia una mayor unidad y generalidad, como un horizonte que guía el progreso sin llegar a alcanzarse.


ANALÍTICA Parte de la CRP dedicada a exponer la naturaleza y las funciones de las formas a priori (categorías o conceptos puros) del entendimiento. Y también a la fundamentación de la física como ciencia.

A PRIORI Se contrapone a a posteriori. Se dice de lo que en el conocimiento no procede de la experiencia sino de las facultades del sujeto. En este sentido se habla de las formas a priori de la sensibilidad (E/T) o de las formas a priori del entendimiento (conceptos puros o categorías). Lo a priori tiene los caracteres de universalidad y necesidad, a diferencia de lo a posteriori, que, por proceder de la intuición o percepción empírica, es singular y contingente. Con frecuencia, Kant usa el término “trascendental” para referirse a lo a priori: así, habla del espacio y el tiempo como condiciones trascendentales del conocimiento sensible y de las categorías como condiciones trascendentales del conocimiento intelectual.

CATEGORÍAS Se llama así a los conceptos puros o a priori del entendimiento. Las categorías son los conceptos originarios y primarios del entendimiento, por medio de los cuales se hace posible la comprensión y el conocimiento de los fenómenos de la experiencia. De las categorías se hace un uso legítimo cuando se las aplica a la experiencia (uso empírico) y se hace un uso ilegítimo, un “mal uso” que da lugar a apariencias y errores, cuando se aplican más allá de la experiencia (a este mal uso Kant lo suele denominar “uso trascendental”)

. DIALÉCTICA Parte de la CRP que examina el uso ilegítimo de las categorías y, en consecuencia, la imposibilidad de la metafísica como ciencia.

ENTENDIMIENTO Facultad de conocer mediante conceptos, que se aplican a los casos particulares captados mediante la sensibilidad. Hay dos tipos de conceptos: los empíricos (que son conceptos a posteriori, obtenidos mediante abstracción a partir de las percepciones) y las categorías (que son conceptos puros, a priori, que el entendimiento aplica a los fenómenos de la experiencia para poder comprenderlos). Kant denomina al entendimiento “facultad de los conceptos” y también “facultad de los juicios”.

ESTÉTICA Parte de la CRP dedicada a las formas a priori (E/T) de la sensibilidad. Y también a la fundamentación de la matemática como ciencia.


FENÓMENO Del griego «phainomenon» (lo que se muestra, lo que aparece) el término designa, en general, lo que se manifiesta directamente a los sentidos, lo que puede ser objeto de una observación empírica. En la filosofía kantiana, se llama fenómeno al objeto de una intuición o percepción empírica. En el fenómeno Kant distingue dos aspectos: la materia y la forma.
La materia del fenómeno es lo dado a posteriori por el objeto (las impresiones sensibles que recibimos) y la forma del fenómeno es lo puesto a priori por el sujeto (el espacio y el tiempo, a través de los cuales ordenamos y damos forma a las impresiones sensibles). El fenómeno requiere, para llegar a ser conocido objetivamente, que le apliquemos los conceptos o categorías del entendimiento.

IDEAS TRASCENDENTALES DE LA RAZÓN (mundo, alma y Dios) Las ideas, a diferencia de las categorías o conceptos puros del entendimiento, son formas a priori de la razón o conceptos racionales. Kant las denomina también ideas trascendentales de la razón. Idea es, pues, un concepto de la razón, al cual no le es dado en los sentidos ni en la experiencia ningún objeto que le corresponda. Por lo tanto, sobre ellas no es posible obtener ningún conocimiento científico; no obstante, en tanto que ideales o principios regulativos del conocimiento desempeñan una función decisiva para el progreso científico.

IMPERATIVO Término que procede del latín y que significa, etimológicamente, obligatorio. En este sentido, un imperativo es una orden, un mandato, por el que se manifiesta una obligación. El imperativo puede ser categórico o hipotético, según que el mandato que encierra mande de un modo necesario, sin suponer ninguna condición dada, o bien mande bajo la hipótesis de un fin u objetivo dado, como medio para lograrlo. De acuerdo con la ética kantiana, el imperativo moral ha de ser necesariamente un imperativo categórico.

NOÚMENO Término procedente del griego que significa etimológicamente “lo pensado”, lo inteligible, y que Kant utiliza para designar a la “cosa en sí” que puede ser pensada pero no conocida. Para Kant, el noúmeno es el objeto tal como es «en sí» mismo, independientemente de nuestro modo de conocerlo. Kant lo opone al fenómeno, al objeto tal como es para nosotros, es decir, tal como lo conocemos en función de las formas a priori de la sensibilidad y del entendimiento

Deja un comentario