21 Dic

La industria textil algodonera: La mecanización y el sistema de organización del trabajo se iniciaron en
la industria textil, promovidos por la prohibición de importar tejidos de algodón desde la India y por no
estar sometido a estrictas reglas gremiales, ya que tradicionalmente, el hilado y el tejido se llevaban a
cabo con husos y telares manuales, la mayor parte de la producción se efectuaba en pequeños hogares,
escasos eran los talleres manufactureros en este sector.
La expansión de este sector se vio favorecida
por:  La existencia de grandes plantaciones de algodón en las colonias británicas de Norteamérica.
Éstas se explotaban mediante un sistema esclavista, proporcionando un algodón barato y abundante. 
Las carácterísticas técnicas de la fibra de algodón, más resistente que la lana, facilitaron la aplicación de
nuevas máquinas que sometían al hilo a más tensión. Hasta 1764, la producción manual de hilo era
suficiente para abastecer la demanda de los tejedores, sin embargo, el desarrollo de la máquina de hilar
de Hargreaves permitíó aumentar la producción de hilo. La producción aumentó a un ritmo tal, que fue
necesario desarrollar nuevas máquinas de tejer para absorber la producción de hilo. Entre ellas destacó
el telar mecánico de Catwright. Que posibilitó la producción de tela de algodón de más calidad y más
barata. Por último, la introducción de la máquina de vapor de James Watt (1776). Esta máquina permitía
utilizar la fuerza del vapor para mover las hiladoras y las tejedoras. Estas máquinas usaban carbón como
materia prima, recurso muy abundante en Reino Unido. La industria algodonera se concentró en las
ciudades de Manchester y Liverpool.


LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA: Hasta el siglo XVIII el hierro se producida en cantidades relativamente
pequeñas, para fabricar herramientas agrícolas (azadas, arados) y otros utensilios. En el Siglo XVIII, su
producción había aumentado tímidamente por la demanda de hierro para fabricar piezas de barco y
municiones. La demanda del hierro crecíó de forma exponencial para la producción de nuevas máquinas
y para la fabricación de las líneas de ferrocarril. La primera innovación aplicada fue el uso del carbón de
coque para fundir el hierro, que posibilitó la sustitución de la madera para fundirlo, recurso escaso y
muy costoso. La segunda novedad fue la introducción del sistema de pudelado que eliminaba las
impurezas del hierro, lo que permitíó el uso del hierro inglés con un elevado porcentaje de impurezas.
Las fábricas se situaron cerca de las minas de carbón, sobre todo en Birmingham y en el sur de Gales.
Ambas innovaciones convirtieron a Gran Bretaña en un gran productor y exportador de hierro


La Revolución de los Transportes :La industria necesitaba para su correcto funcionamiento un sistema
eficaz de transportes que facilitase la distribución de sus productos. Hasta el Siglo XIX, los carros y
animales de carga fueron los únicos medios de transporte. Una primera solución fue la construcción de
una red de canales que unieron los centros de materias primas con las zonas industriales. El ferrocarril
supuso una gran revolución.
En 1825 Stephenson construyó la primera locomotora a vapor (“The
Rocket”) para el transportes de personas y mercancías. En 1830 se inauguró la primera línea de
pasajeros entre Liverpool y Manchester. Entre 1840 y 1850 se construyeron casi más de 10.000 km de
vías férreas y en 1900 la red de ferrocarriles ya estaba extendida por casi todo el territorio. Sus
consecuencias fueron numerosas:  Benefició a la industria metalúrgica (demanda de trenes y raíles). 
Gran desarrollo de la ingeniería civil (proyección de puentes y túneles).  Facilitó el transporte de
mercancías pesadas.  Acortó los tiempos de viaje.  Abarató los precios de las materias primas y
productos elaborados. La red de transportes se completó con la introducción de la navegación a vapor.
En 1807 Fulton puso en funcionamiento del barco de vapor “Clermont,” que conectaba Albany-New
York.


Otros modelos de industrialización: Bélgica, Francia y Alemania. Los países europeos transformaron sus
economías siguiendo el modelo industrial desarrollado por Gran Bretaña, aunque con ciertas
carácterísticas propias. En la primera fase de la Revolución Industrial: Bélgica, Francia y Alemania.
Mientras que en la segunda fase: Estados Unidos y Japón. Bélgica La industrialización de Bélgica se
inició en el primer tercio del Siglo XIX. El sector textil y metalúrgico también fueron los motores de la
industrialización. La industria siderúrgica se concentró en Lieja, donde el carbón llegaba gracias a la red
de transportes. El sector textil se ubicó en Flandes (lino y algodón) y en la zona valona (lana). Por último,
en 1830, se creó la banca Société Générale que prestó liquidez a nuevos inversores. Francia La
industrialización francesa no fue rápida. Se impuso por parte del poder político durante el Segundo
Imperio (1850-1870). Se desarrolló en el sector agrario, en la producción de bienes de consumo y en

fábricas pequeñas. A diferencia del proceso de industrialización inglés, el francés tuvo unas
carácterísticas propias:  Tras la Revolución francesa parte del campesinado tuvo acceso a la tierra, lo
que frenó la emigración desde el campo a la ciudad.  La tasa de natalidad bajó, por lo que la población
crecíó a un ritmo muy lento. Alemania A comienzos del Siglo XIX, Alemania no contaba con un espacio
económico común pues estaba dividida en 19 estados (había en torno a 1800 aduanas) e impedía los
intercambios comerciales. La unificación económica comenzó entre 1815 y 1834, con la creación de la
Uníón Aduanera. Aunque Alemania siguió siendo un conjunto de estados independientes. Los sectores
más importantes fueron la siderurgia y metalurgia. La industrialización comenzó en las valles del Ruhr,
Sarre y Silesia, donde existían grandes reservas de carbón y hierro.


El capitalismo liberal (liberalismo) La Revolución Industrial permitíó el paso de una economía
mercantilista a una economía liberal basada en:  La propiedad privada, libre y sin limitaciones.  La libre
empresa, la libre contratación y la libre regulación.  Un mercado libre, basado en la ley de la oferta y
demanda, en otras palabras, por el mismo mercado. Bases teóricas del liberalismo Adam Smith y su obra
Ensayo sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones. Según el escritor escocés lo que motiva
a las personas a actuar en economía es el interés individual. Esta teoría se fundamenta en la iniciativa
privada frente al Estado, y que éste debía limitarse únicamente a mantener la justicia, defender el
territorio y obra públicas, es decir, aquellas que los privados no podían realizar. Adam Smith defendíó
que la riqueza era producto del trabajo humano y no de la acumulación de metales preciosos o tierras.
Thomas Malthus en su obra Ensayo sobre el principio de población, advirtió que la población creía a un
ritmo mayor que los alimentos. Por tanto, periódicamente se producían una fase de gran mortalidad
para volver a equilibrar la población y los recursos (crisis malthusiana). Para evitar las crisis, propónía
medidas preventivas como la reducción de la natalidad. Stuart Mill en sus Principios de economía
política defendíó la iniciativa individual, la acumulación de capital y el libre mercado. También se
percató de los posibles estancamientos del sistema (crisis) y el Estado debía intervenir en diferentes
temas: educación, fiscalidad, regulación laboral pero no en la economía.


La Revolución Industrial y las transformaciones sociales: La Revolución Industrial y el sistema capitalista
vinieron acompañados de una transformación social:
Creación de una nueva estructura social: En esta
nueva estructura social la posición social estaba basada en la riqueza y no en el nacimiento en uno de
los tres estamentos sociales del A. Régimen. Las personas podían cambiar de grupo social, existía
movilidad social, condicionada por la riqueza. Los tres estamentos tradicionales fueron sustituidos por
tres nuevos grupos sociales:  Clases bajas. Incluían a los sectores pobres tradicionales como jornaleros
y campesinos sin tierras. Aparecíó una nueva categoría social: el proletariado, es decir, los trabajadores
de las fábricas. Esta nueva categoría aparecíó como resultado del éxodo masivo de la población rural a la
ciudad (por el cambio de la propiedad de la tierra) así como del crecimiento demográfico de la
población. En Reino Unido en tan sólo un siglo la población obrera aumentó un 30 por ciento. Hombres,
mujeres y niños trabajaron en las fábricas como asalariados, como mano de obra poco cualificada, en
locales cerrados e insanos. La situación laboral era muy precaria hasta que en el Siglo XIX los obreros se
organizaron para reivindicar sus derechos. Clases medias. Los sectores tradicionales de esta clase
persistieron (campesinos con tierras, pequeños artesanos). En el Siglo XIX aparecieron trabajadores
cualificados para la industria, tales como ingenieros, contables, etc. Durante el proceso industrializador
se generó la aparición de nuevas profesiones así como el aumento de la población dedicada a las
profesiones liberales (abogados, médicos, profesores). Por último, la creación de los Estados conllevó la
incorporación de un gran número de trabajadores como funcionarios.  Clases Altas. La nobleza perdíó
su papel tradicional como grupo rector de la sociedad, pero mantuvo su prestigio e influencia. La
Revolución Industrial supuso el triunfo de la burguésía como grupo social dominante, que controlaba el
poder político y económico. La burguésía incluía a los grandes comerciantes, propietarios industriales,
banqueros, etc.

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