31 Mar
El Trecento Italiano
Durante la Baja Edad Media, Italia actuó más como emisora que como receptora. Las actividades comerciales y artesanales tempranas crearon una nueva aristocracia de banqueros y comerciantes que se convirtieron en clientes y mecenas. Durante el Ducento, la tendencia pictórica dominante fue el arte bizantino, denominado maniera greca. El Trecento rompe con esta dependencia e introduce rasgos del Renacimiento:
- Creación del espacio pictórico y preocupación por la profundidad.
- Valoración de la luz en cuanto a matización de colores.
- Humanización: estudio anatómico natural y expresión de estados anímicos a través de gestos.
Escuelas principales
- Florencia: Iniciada por Cimabue (formas bizantinas con nuevos sentimientos). El maestro Giotto es el iniciador de la pintura moderna: introduce el dominio del espacio, rompe con el convencionalismo medieval, utiliza figuras monumentales, macizas y ropajes amplios. Destacan los temas franciscanos y la vida de Cristo (ej. Capilla Scrovegni de Padua).
- Siena: Sintetiza lo bizantino con el lenguaje de Giotto. Duccio introduce el marco arquitectónico (Maestá). Simone Martini influyó en el estilo internacional con formas ondulantes (Anunciación).
La Pintura Flamenca del Siglo XV
El término Flamenco designa a un grupo de pintores de Flandes que evidencian una nueva mentalidad e intereses estéticos. Son reflejo del refinamiento de la corte borgoñona y el florecimiento de la burguesía urbana.
Características formales
- Técnica: Uso del óleo sobre tabla, que permite mayor detalle y retoques.
- Espacio: Métodos empíricos de profundidad, superando a los italianos contemporáneos.
- Luz y detalle: El dibujo describe todo minuciosamente y la luz resalta el destello de cada material.
- Temática: Religiosa, pero con una perspectiva realista, amor por el paisaje y simbolismo oculto.
Destacan los hermanos Van Eyck (El Matrimonio Arnolfini), Roger van der Weyden y El Bosco. En España, la influencia flamenca aportó libertad y realismo, destacando a Dalmau y Huguet.
El Monacato y su Repercusión Arquitectónica
El monacato fue uno de los fenómenos religiosos de mayor importancia. Surgido de los ermitaños, se consolidó con San Benito de Nursia. Los monasterios se convirtieron en centros económicos, docentes y conservadores de la tradición clásica.
Tipología de la Abadía
El modelo se fijó en la época carolingia y se consolidó con la orden de Cluny:
- Iglesia: Planta de cruz latina, con espacio reservado para peregrinos.
- Claustro: Centro del monasterio, porticado, que simboliza el paraíso terrenal.
- Distribución: Dependencias organizadas en torno al claustro (hospedería, enfermería, cementerio, áreas de servicio).
El Camino de Santiago y la Arquitectura de Peregrinación
La peregrinación se convirtió en un fundamento espiritual de la sociedad medieval. El Codex Calixtinus sirvió como guía práctica para los itinerarios hacia Santiago de Compostela.
La Iglesia de Peregrinación
Se configura una tipología específica debido al culto a las reliquias y la necesidad de tránsito continuo:
- Planta: Tres o cinco naves, crucero, ábside con deambulatorio y capillas radiales.
- Estética: Interiores oscuros con iluminación focalizada en la cabecera.
- Valor simbólico: La planta representa el cuerpo humano (templo de Dios) y la orientación al este simboliza a Cristo como luz.
Destacan figuras como el Maestro Mateo (Pórtico de la Gloria) y el patrocinio del Obispo Gelmírez.

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