30 Ene
Tres sombreros de copa (Segundo Acto): El Conflicto de Dionisio
El fragmento pertenece al segundo acto de Tres sombreros de copa y refleja el momento en que Dionisio, a punto de casarse, entra en contacto con el mundo bohemio de Paula. Durante una noche en una habitación de hotel, Dionisio experimenta por primera vez la libertad y la felicidad, lo que le lleva a dudar de su futuro matrimonio y de la vida burguesa que le espera. Sin embargo, esa ilusión es pasajera, pues es consciente de que al día siguiente deberá volver a la vida tradicional para la que estaba destinado.
El Conflicto Interior y la Huida
En el fragmento, Dionisio expresa primero su euforia y felicidad al descubrir la vida bohemia junto a los artistas, con la que se siente libre e ilusionado. No obstante, enseguida toma conciencia de su realidad y de las obligaciones que le esperan, especialmente en su matrimonio. El contraste entre el presente feliz y el futuro impuesto muestra su conflicto interior entre lo que desea y lo que debe hacer. Finalmente, al reafirmarse en la vida tradicional y sentirse confundido y frustrado por la situación, decide abandonar la habitación.
Personajes Principales
El fragmento presenta dos momentos y tres personajes principales: Dionisio, Paula y Buby, además de otros personajes secundarios que refuerzan la comicidad y el caos de la escena:
- Dionisio: Protagonista burgués que vive una contradicción entre la vida tradicional que le espera y la felicidad bohemia que descubre, lo que le provoca confusión y huida.
- Paula: Intenta detenerlo y se muestra comprensiva con él, rechazando aprovecharse de su situación.
- Buby: Tras la salida de Dionisio, revela su interés económico y presiona a Paula para obtener dinero, mostrando su verdadera intención.
Función de las Acotaciones
Las acotaciones del fragmento cumplen una función clave, ya que no solo indican los movimientos de los personajes, sino que también muestran el caos y lo absurdo de la situación en la habitación de Dionisio, con personas escondidas bajo la cama o en el armario. Estas descripciones permiten comprender mejor la confusión y el desconcierto del protagonista ante lo que está ocurriendo.
Además, una acotación destaca especialmente el cambio de actitud de Buby, que pasa de ser pasivo ante Dionisio a mostrar sus verdaderas intenciones cuando se queda a solas con Paula, reforzando así el conflicto de la escena.
La casa de Bernarda Alba (Tercer Acto): Represión y Tragedia
El fragmento pertenece al tercer acto de La casa de Bernarda Alba y muestra la tensión final de la obra. En él se refleja la relación secreta de Adela y Pepe el Romano, a través de la persecución de Martirio, interrumpida por la aparición de María Josefa. Aunque considerada loca, la abuela demuestra una lucidez simbólica, anticipando el trágico desenlace y denunciando el deseo reprimido y la opresión que domina la casa.
La Opresión y el Deseo de Libertad
En el fragmento se refleja la represión impuesta por Bernarda sobre su familia. Adela y Martirio actúan con miedo y ocultación, incluso dentro de su propia casa. María Josefa es quien expresa con mayor claridad esa opresión y manifiesta abiertamente su deseo de libertad, denunciando la casa como un espacio cerrado y asfixiante que funciona como una cárcel para todos sus habitantes.
Personajes y su Rol Dramático
En el fragmento intervienen Martirio y María Josefa, y se menciona a Adela y Pepe el Romano:
- Martirio: Aparece vigilando a Adela y actuando con miedo, preocupada por que su abuela sea descubierta fuera de su habitación, lo que refleja el temor a la autoridad de Bernarda. Su comportamiento muestra desconfianza, tensión y sumisión.
- María Josefa: Aunque considerada loca, demuestra una gran lucidez, ya que comprende la situación de la casa, critica el luto impuesto y anticipa el trágico desenlace, expresando además su deseo de libertad y espacios abiertos.
- Adela: Se menciona como una figura oculta y transgresora, que se dirige al encuentro con Pepe el Romano. Su actitud refleja rebeldía y deseo de libertad.
- Pepe el Romano: Aunque no aparece en escena, representa el deseo y el conflicto, ya que su presencia provoca la tensión entre las hermanas y conduce a la tragedia final.
Relevancia de la Acotación Inicial
En el fragmento destaca una única acotación inicial, muy relevante para la trama. En ella aparecen Adela, Martirio y María Josefa, aunque solo las dos últimas participarán en el diálogo. La acotación permite caracterizar a Adela y Martirio y anticipar el conflicto principal de la obra:
- Adela sale de escena con sigilo hacia el corral, lo que indica que va a encontrarse con Pepe el Romano, relación prohibida por ser el prometido de Angustias y por el estricto control y el luto impuestos por Bernarda.
- Martirio, por su parte, sigue a su hermana movida por las sospechas y el miedo a la autoridad materna, permaneciendo en actitud de vigilancia.
Metáforas de María Josefa: Advertencia Trágica
En este fragmento, María Josefa demuestra que, pese a su aparente locura, comprende perfectamente la situación de sus nietas. Advierte a Martirio de que la atracción que todas sienten por Pepe el Romano tendrá un final trágico, afirmando que él las “va a devorar”. Para expresarlo utiliza metáforas:
- Las compara con granos de trigo, aludiendo al interés económico de Pepe.
- Las compara con ranas sin lengua, imagen que refleja la represión y el silencio a los que están sometidas por la autoridad de Bernarda, que les impide expresarse y vivir libremente.
La casada infiel: Métrica y Simbolismo en el Romancero Gitano
La casada infiel pertenece al Romancero gitano (1928), obra clave de la primera etapa de Federico García Lorca. El poema se relaciona con el conjunto de la obra por su ambientación en la cultura gitana, visible en la condición del protagonista, que justifica su comportamiento al descubrir que la mujer estaba casada. Además, mantiene los rasgos formales del romance: inicio in media res, versos octosílabos con rima asonante y carácter narrativo, ya que relata una historia.
Estructura, Métrica y Neopopularismo
El neopopularismo, seguido por Lorca y otros autores de la Generación del 27, consiste en recuperar la poesía popular, como el romance. En La casada infiel, Lorca retoma el romance medieval —versos octosílabos y rima asonante— para narrar un encuentro amoroso, pero introduce una variación formal: la rima aparece en los versos impares, y no en los pares como es tradicional.
Esta alteración, presente también en otros poemas del Romancero gitano, puede interpretarse como un recurso intencionado para reforzar el carácter fragmentario del romance y evocar su origen en los antiguos cantares de gesta.
Lorca imita estos rasgos al comenzar con “Y que…”, creando un inicio in media res que sugiere la continuación de un relato previo. Además, ese primer verso es eneasílabo, una irregularidad que se explica por la presencia de la “y” inicial, cuyo valor es más expresivo que métrico, ya que refuerza la idea de falsa fragmentación propia del romance tradicional.
Simbolismo del Deseo y la Fatalidad
En La casada infiel, Lorca utiliza símbolos ligados al deseo y al destino trágico. En conjunto, estos símbolos refuerzan el contraste entre la pasión inicial y el final amargo de la historia.
Símbolos del Deseo
- El río: Espacio propicio para el encuentro amoroso.
- El pez: Asociado a la atracción sexual.
- El caballo (la potra): Representa el deseo irrefrenable que impulsa al protagonista.
Símbolos de Mal Augurio y Tragedia
- Los cuchillos: Anticipan un desenlace negativo.
- La plata y la luna: Connotaciones de muerte y fatalidad.
- Las espadas: Símbolos lorquianos de destrucción.
Recursos Retóricos (Versos 34 y 35)
En los versos 34 y 35 de La casada infiel se emplean varios recursos retóricos. Destaca el paralelismo, reforzado por una anáfora al repetirse la misma estructura y las palabras iniciales “la mitad llenos de”. Además, aparece una antítesis entre “lumbre” y “frío”, que intensifica el contraste. La combinación de estas figuras concentra la atención del lector y subraya el momento culminante de la relación entre los protagonistas.

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