13 May

HISTORIA DE LA Antropología

1.- NACIMIENTO DE LA ANTROPOLOGÍA

Los antropólogos se han preocupado desde el principio de su propia historia, de hecho, algunos autores que podrían considerarse como pioneros en antropología ya empiezan a plantear el problema de su historia.

    • Tal es el caso de Haddon, que publica en 1910 una historia de la antropología. En ella afirma que la antropología se ha visto siempre como algo anárquico, defendiendo puntos de vista que parecen peligrosos para la Iglesia y el Estado, pero cuando trata de introducirse más de lleno en los tópicos que analiza la antropología en siglos anteriores se refiere a la cuestión del origen del hombre, y a partir de este problema brotan dos grupos antagónicos;
  • los monogenistas (o la escuela ortodoxa, que derivan toda la humanidad de una sola pareja)
  • los poligenistas (que creen en un origen múltiple)

Incluso esta historia, que fue clasificada como extremadamente breve, coloca los orígenes de la antropología bastante en el pasado.

    • J. Greene afirma que no hay antropólogos en el Siglo XVIII, en el sentido de naturalistas que se dedican exclusivamente a la investigación antropológica. Según él, los antropólogos aparecen después de 1815, después de la aparición del “Origen de las especies” de Darwin
    • El propio Boas publicó un articulo sobre la historia de la antropología. En él dice que la antropología especulativa del Siglo XVIII y la primera mitad del Siglo XIX es distinta en sus fines y métodos de la ciencia que se llama antropología en el momento presente.
        • Boas reconoce que en la obra de Herodoto hay un interés por las costumbres y apariencia de los habitantes de tierras lejanas.
            • También insinúa que los viajeros de la Edad Media excitaban la curiosidad sobre sus experiencias y la literatura española de la conquista de América estaba llena de observaciones sobre las costumbres de los nativos del nuevo mundo.

Sin embargo, no hay ninguna indicación de la idea de estas observaciones podían constituir un objeto de análisis científico, se trataban de meras curiosidades.

Según Boas, el origen o los primeros pasos de la antropología habría que colocarlos en la mitad del Siglo XIX.  Todo ello parte de tres puntos de vista diversos:

  • El punto de vista histórico


    Debido al enorme influjo de Darwin la biología se impone en la ciencia tanto natural como mental.

Es interesante entender cómo comprende Boas el método histórico que se opone a una idea antigua de ciencia de la naturaleza, en la que el descubrimiento  de leyes generales se consideraba el fin último de la investigación. En el método histórico el interés se centra en el acontecimiento como un incidente en la imagen del mundo.

La confluencia de las teorías evolucionistas que representan el intento de descubrir las leyes generales y su propio historicismo representa el origen de la antropología. El evolucionismo vendría representado por Herder y posteriormente por Spencer y Tylor.

Aunque el evolucionismo es criticado por Boas en este artículo, no cabe duda de que lo considera un momento fundacional de la Antropología.

  • El punto de vista clasificatorio


  • El punto de vista geográfico

  • Tylor, en un artículo dedicado a los aspectos de la antropología americana, coloca el nacimiento de la antropología en los misioneros del Siglo XVII.

Entre los primeros boasianos ha habido bastante reflexión sobre la historia de la antropología.

  • Paúl Radin también coloca el origen en Tylor, pero tiene en cuenta las tradiciones nacionales y hace hincapié en Durkheim y Levy-Brühl y sus raíces en Comte y Spencer. Además insiste en el influjo de Freud, Adler y Jung.
  • R. Lowie y A.Kroeber ofrecen también reflexiones sobre los orígenes de la Antropología.
  • Kroeber pone los orígenes, al menos teóricos, de la antropología en Durkheim, Spencer y Tylor.
  • El punto de vista de Lowie es absolutamente negativo y crítico.

Subraya la importancia de los precursores, Morgan y Tylor. Se dirá que la difusión y la evolución son legados teóricos adquiridos por la antropología naciente en el cambio del Siglo XIX al XX.

  • La difusión tiene importancia en la “geografía boasiana” que tiene como meta en algunas de las expediciones el determinar precisamente la distribución geográfica de las ideas y fuerzas culturales.
  • Con respecto al evolucionismo, se nota el punto de vista crítico y negativo ofrecido por Lowie, en cuanto que sin rechazar la evolución biológica, se rechaza o somete a una crítica devastadora la evolución cultural hasta que no se pruebe científicamente.

El escepticismo con respecto a las leyes de la evolución cultural, se pone en relación con lo que Lowie denomina como la “Escuela Germánica de Filosofía del Suroeste”. Se trata de los filósofos Rickert y Windelband, que hablan de la distinción entre el punto de vista nomotético e ideológico en la ciencia, y, en última instancia, entre la ciencia histórica y natural. Con ello, Lowie está colocando el origen de la antropología como ciencia en el propio Boas, y sus antecedentes en Rickert y Windelband y Herder.

Herder ya en 1774 había defendido que cada pueblo y cada período en el pasado no deben ser juzgados en base a normas extrañas, sino de acuerdo con las circunstancias concretas de carácter local y temporal. Esto representa, según Lowie, lo que se llama ahora relativismo cultural.

De todas maneras, en los boasianos, se da un intento de presentar al propio Boas como una especie de fuente y origen de donde la antropología emana.

HISTORIADORES

Si de los antropólogos pasamos a los historiadores de la antropología aparecen investigadores como.

    • Margaret Hodgen, que trata de estudiar, tal y como nos anuncia el título de su obra; “la antropología antes de la antropología”. En este libro arremete con fuerza contra la idea de que los estudios sociales, y la antropología en concreto, han empezado en algún momento del Siglo XIX. En contraposición a ello, la autora afirma que en el Siglo XVI y XVII, los viajeros, conquistadores y misioneros se plantean la cuestión de una investigación ordenada.

En este momento, también se empiezan a plantear problemas típicamente antropológicos, y se proponen ideas para analizar el origen del hombre, las semejanzas entre las culturas, la secuencia de las civilizaciones y los procesos de cambio cultural.

Otros autores van a proponer a Herodoto o Plinio como padres de la antropología.

    • Irvin Hallowell afirma que, cuando se plantea el problema de la Historia de la Antropología, hay que fijarse en los problemas antropológicos más que en los rótulos de las disciplinas o grupos de disciplinas tal y como los conocemos. También subraya que todas las culturas ofrecen respuestas a algunas cuestiones de carácter antropológico. Este conocimiento tradicional puede considerarse como “antropología popular”.

Cuando se pregunta por las condiciones históricas que dan lugar al nacimiento de la antropología, Hallowell subraya que es fundamental tener en cuenta el principio del Siglo XVI, o de la “edad de los descubrimientos”. En este momento se empieza a crear lo que es fundamental para la aparición de la antropología: de un marco espacio-temporal de carácter comprensivo y de referencia que abarque todas las variedades vivientes del Homo Sapiens, así como las culturas extintas y los pueblos del pasado distante.

Para ello parece necesaria la exploración del globo, que trae consigo una geografía de carácter mundial. Pero también se necesita la aparición de una dimensión temporal que superase la idea tradicional de que la historia del hombre se reducía a 6.000 años. Esto se va a ir consiguiendo con la aparición de la idea del desarrollo tecnológico de la humanidad (edad de la piedra, edad del bronce y del hierro) o la consideración de la tierra en términos de evidencia geológica o paleontológica que tiene lugar  en el Siglo XIX con Lyell.

Si se admiten los presupuestos de Hallowell no parece descabellado colocar el principio de la historia de la antropología a finales del Siglo XIX y principios del XX, y dejar el análisis de períodos previos a la prehistoria de la antropología (ello no quiere decir que no pueda ser fundamental estudiar estos períodos anteriores para comprender la propia historia de la antropología).

Es importante, sin embargo, rechazar los puntos de vista de algunos historiadores de la antropología según los cuales la historia de la antropología se confundiría con la historia de la humanidad.

2.- EL PROBLEMA DEL CANON

Con el hecho de empezar el análisis de la historia de la antropología a partir de Morgan y Tylor no solo se está haciendo una observación acerca de los orígenes, sino que también se está afirmando la importancia mayor de algunos autores respecto a otros.

Podemos preguntarnos por qué no hemos empezado con William Robertson que, como decía Radcliffe-Brown, había descubierto la diferencia entre antropología social y etnología. Además, no sólo usa los tres estadios de la tipología evolutiva (salvajismo, barbarie, civilización) sino que defiende la evolución social en contraposición a la orgánica y distingue perfectamente entre evolución y difusión. Desde el punto de vista teórico parece que podría colocarse al lado de Tylor y Morgan.

Sin embargo, en los programas se parte frecuentemente de Morgan y Tylor no tanto por sus avances teóricos, sino por la importancia que empiezan a dar al trabajo de campo.

  • Aunque Tylor fue un antropólogo de gabinete, se puede empezar por él porque es el que promueve y escribe en gran parte las tres primeras ediciones de las Notes and Queries in antrhopology
  • En el caso de Morgan, su actividad como trabajador de campo está bien demostrada

Tylor y Morgan inician una tradición de trabajo de campo, o de observación participante, que, aunque de modo incipiente, producen una ruptura epistemológica de enormes consecuencias que da lugar a lo que en estos momentos llamamos antropología.

De todas maneras, no se tiene una concepción dogmática acerca del origen de la antropología. Siempre es posible encontrar un precursor de algo o de algún punto de vista y ello lleva al peligro de comenzar con los orígenes de la historia humana.

Con todo lo anterior podemos explicar donde y porque se coloca el origen de la antropología. Pero el problema no está sólo en establecer los orígenes de los que se parte, sino que esto forma parte de un problema más amplio que es el problema del canon.

“Canon” es un término que se usa mucho en la historia de la literatura y que significa las personas, escritores, o quizás tendencias literarias que se consideran esenciales o básicas para entender la historia de una literatura en concreto.

El problema del canon no se plantea sólo con respecto al origen histórico de la disciplina, sino también con respecto a dónde termina y a los diversos autores y el énfasis que se pone en ellos

    • Podemos preguntarnos porqué en los programas se cita a Alfred Kroeber como un antropólogo importante entre los discípulos de Boas y, sin embargo, no citamos a Alexander Lesser

Las ideas de Lesser pueden ser consideradas como más innovadoras que las de Kroeber y, sin embargo, los programas se refieren a las teorías de Kroeber y no a las de Lesser. En esta elección se mezclan muchas causas, pero quizás la fundamental sería la pretensión de subrayar la consolidación de ciertas ideas boasianas después de la muerte de este.

    • También podíamos cuestionarnos  por qué los programas terminan donde terminan. La solución más sencilla y menos comprometida puede consistir en decir que, después de los autores y períodos que se ofrecen en el programa, se trata de la época y las tendencias presentes y actuales, que debido a esa actualidad no pertenecen todavía a la historia.

Sin embargo, el programa parece cojo en cuanto que se ha obviado una cuestión con la que muchos programas de historia de la antropología terminan.  Nos referimos, por ejemplo, al postmodernismo, que sería muy fácil insertar en el apartado dedicado a Clifford Geertz y el giro textual en antropología.

Dentro del problema del canon, pensamos que normalmente se ofrece el análisis de los autores que el “consenso antropológico” considera en gran medida como relevantes. Quizás nos puede extrañar la relevancia que se dan en los programas a ciertos autores. Citaremos varios ejemplos:

      • Algunos historiadores de la antropología colocarían a Julián Steward en un situación secundaria y otros en el centro.
        • Otra figura muy importante y que en algunas historias de la Antropología ni siquiera aparecen es Eleanor Leacock. Aunque, hasta cierto punto fue una figura secundaria  en el plano académico, desde el punto de vista de la teoría y la apertura de nuevos campos (relaciones entre marxismo y feminismo) es fundamental.

3.- LA POLÍTICA Y LA SOCIOLOGÍA O LA ECONOMÍA POLÍTICA DE LA ANTROPOLOGÍA

Algo en lo que algunos posmodernos insisten mucho es el problema de las relaciones entre antropología y política; esto es, en la posibilidad de llevar a cabo no sólo una historia de la antropología, sino una historia política o una historia social de la antropología.

Aunque ha habido intentos de llevar a cabo este tipo de estudios, estos no han sido consistentes y, en conjunto, no confirman ningún tipo de sistema adecuado, siendo sus resultados todavía poco claros.

    • Uno de los primeros autores que plantea los aspectos políticos de la antropología fue Dell Hymes, que va insistir en que la antropología, por su objeto de estudio, es una disciplina política y ética.

Hymes critica a la antropología por haber sido una disciplina basada en el colonialismo y explotación, que permite obtener el conocimiento de las comunidades indígenas de forma que este es traído y utilizado en nuestras sociedades como una especie de materia bruta.

    • Talal Assad contecta la antropología con el colonialismo y concluye que es un error ver la antropología social en la era colonial primariamente como una ayuda a la administración colonial o como el simple reflejo de esa ideología.

Es muy fácil estar de acuerdo con la idea de K.Gough de que la antropología es hija del colonialismo, pero es mucho más difícil mostrar cómo esto se produce. Es bastante complicado probar qué tipo de relación existe entre un fenómeno y otro. Además, no estamos en absoluto de acuerdo en considerar el colonialismo como un fenómeno del pasado.

No es fácil demostrar el influjo de las ideas coloniales en la construcción de las ideas o teorías antropológicas, pudiendo deberse esto a la falta de investigaciones sobre la materia; los que defienden la existencia de una relación clara entre estos dos fenómenos la afirman sin más, y los que la niegan tampoco se molestan en probarlo.

Lo mismo ocurre con lo que podríamos denominar sociología de la antropología, esto es, el intento de relacionar las teorías y práctica antropológicas con la vida social en el momento en que estas aparecen. Tampoco en este caso parece fácil relacionar el contexto de origen sociológico de las ideas con el contexto de descubrimiento.

Historia social de la antropología – relación entre antropología y colonialismo

Tomemos como ejemplo el análisis de lo que Jack Goody llama el momento expansivo en la antropología británica.

Goody trata de desmontar la idea de una relación entre colonialismo e imperialismo y la antropología entre 1918 y 1970. Las razones que ofrece son bastante claras:

    • es falso que el funcionalismo sea una especie de empiricismo sin ninguna preocupación teórica. Esta crítica ha sido presentada por muchos autores, según los cuales la antropología funcionalista tenía un carácter empiricista muy claro, porque intentaba ofrecer algo así como “hechos brutos” que podían ser utilizados por las autoridades coloniales para dominar a los pueblos colonizados por las autoridades coloniales para dominar a los pueblos colonizados

Según estos autores, la antropología social británica tenía un acceso privilegiado al Imperio y a través de él accedían a muchos datos, y de esta manera, era capaz de encontrar una base común o un sentido común utilitario en los fenómenos más esotéricos. Según este punto de vista, el funcionalismo británico no sólo favorecía el imperialismo porque permitía utilizar las descripciones de los fenómenos, sino que también podría manipular hasta los fenómenos más esotéricos en cuanto que estos eran interpretados de una manera totalmente utilitaria.

Goody critica estos puntos de vista en cuanto que todo análisis antropológico comporta un elemento básico de descripción que puede ser utilizado por cualquiera, pero esta utilización no esta implicada en la propia descripción.

    • La interpretación utilitarista de costumbres esotéricas puede ser criticada en cuanto que representa una simplificación que no responde a lo que los actores pretenden con ello, pero no se comprende fácilmente porqué estas interpretaciones utilitarias son más manipulables que otras más esotéricas. La manipulación de lo esotérico con fines políticos ha sido una constante.

Goody no entra a considerar estos problemas sino que va a insistir en que  las autoridades coloniales nunca aceptaron de muy buen grado la investigación antropológica ni la financiación, y por ello la financiación vino de una fundación extranjera (Rockefeller Foundation) que poco interés podía tener en apoyar el desarrollo del colonialismo inglés.

La crítica que hace Goody a todo intento de poner en relación ciertas formas de funcionalismo con el colonialismo no parece dar en la diana. Goody dice que la antropología británica era más internacional que otras tradiciones antropológicas, tomando parte de sus presupuestos ideológicos de una serie de fuentes muy diversas.

De todas maneras, pensamos que la relación entre antropología y colonialismo durante este período, si es que existe, hay que buscarla en le funcionalismo que caracteriza la antropología de algunas de las figuras más importantes. Sin embargo, quizás hay que criticar un poco la descripción que del funcionalismo ofrece Goody. Según él, el funcionalismo está interesado en lo que funciona más que en lo histórico, el presente más que el pasado. No cabe duda de que, hasta cierto punto, esto es cierto; pero hay que tener en cuenta que el rechazo del análisis histórico por parte de los funcionalistas implicaba también una visión de los pueblos primitivos como sociedades frías (sociedades sin historia) y que, por lo tanto, sólo podían ser estudiadas en el presente. Esta idea, que sin duda estaba presente entre los funcionalistas, podía ser muy útil desde el punto de vista colonial en cuanto que presentaban estas sociedades como algo sin pasado y, por ello, fácilmente moldeable en el presente.

Tampoco es cierto que las actuaciones de los antropólogos fueran siempre independientes, como insinúa Goody. Si esto es así, afirmar como hace Goody, que no se dan concordancias ideológicas o incluso fenómenos de justificación de la ideología colonial por parte de los antropólogos, parece que no se puede admitir como algo muy exacto. Talad Assad llama a este fenómeno la formación colonial de la antropología social, explicado después por Stocking.

El decir, que los intereses de los capitalistas y los funcionarios estaban en armónía con los hallazgos antropológicos parece bastante semejante a aceptar, en algunas circunstancias, que los hallazgos de los antropólogos se adaptan a los intereses coloniales. Sin embargo, esta última observación tiene que ser probada en cada caso, y dado que no tenemos demasiados estudios concretos, esa prueba no es fácil en este momento.

Otro punto importante a tener en cuenta es la tolerancia o intolerancia de la Fundación Rockefeller con respecto a la ideología de los antropólogos que recibían el dinero de ella. Hay que decir que la Fundación Rockefeller no se opónía a apoyar a investigadores que fueran radicales de izquierdas, siempre que sus ideas políticas no fueran llevadas a cabo en la investigación.

Esto, unido a lo que antes hemos descrito sobre la concepción de la historia de los funcionalistas, indica que no sólo es verdad que la antropología tenía que adaptarse a las condiciones de la situación colonial, sino que, incluso en sus contenidos, venía determinado por esta. El determinar hasta donde llegaba este influjo es un problema empírico que todavía no está solucionado y que requiere mucha más investigación.


Sociología de la antropología

A este conjunto de problemas hay que unir el de la reproducción de la propia antropología como disciplina.

Malinowski ve un problema, y es que los antropólogos académicos pasan su tiempo formando antropólogos jóvenes.  Malinowski dijo que la antropología era “la menos capaz de autosustentarse entre las disciplinas académicas”, con lo que podemos apreciar hasta que punto Malinowski estaba dispuesto a tolerar con respecto a la disciplina con tal de asegurar un flujo de recursos abundantes que ayudaran a mantener la disciplina a largo plazo.  Con ello, Malinowski veía la reproducción de la antropología como un programa de realización personal basada en las aportaciones personales de la gente que ayudaba con fondos a que realizara trabajo de campo.  Por este motivo se producía una cierta identificación de Malinowski con la antropología.  También, más importante, era que los antropólogos malinowskianos ganasen la batalla en Inglaterra acerca de los que era la antropología: se trata de un estudio de sociedaddes pequeñas, un estudio histórico, etnográfico y comparativo.  La victoria de estas ideas se basa en el poder académico, en el control y en la institucionalización, y, en última instancia, en la estrategia de reproducción en la que Malinowski era un maestro.

Por todos estos motivos parece fundamental llevar a cabo un análisis sociológico y político de la antropología, o como dice Stocking, una economía política de la antropología.

Según Goody, “el mirar las tradiciones intelectuales como exactamente isomórficas con procesos sociopolíticos es no tener en cuenta las contradicciones existentes entre estas tradiciones, el carácter frecuentemente crítico de la producción intelectual y el grado de autonomía estructural que la escritura promueve”.

Hay que estar de acuerdo con este punto de vista, pero esto no indica que no sea posible establecer relaciones entre los procesos sociopolíticos y las tradiciones intelectuales de los antropólogos, aunque estas relaciones no sean isomórficas y haya contradicciones entre unas tradiciones y otras.

Podemos tomar como ejemplo el caso de Geertz y su obra sobre Indonesia. Geertz centra su análisis del cambio político en Indonesia en aspectos locales prescindiendo de elementos externos relativos a la implicación americana en dicho cambio.  Geertz no habla para nada de la intervención encubierta e indirecta americana ni tampoco del cambio radical que se produce en Indonesia hacia una orientación absolutamente pro-occidental.  Geertz afirma que la preocupación obsesiva por lo que ocurría en Indonesia puede ayudar a comprender el momento histórico, pero no sirve para entender ni el país, ni la significación de estos acontecimientos para el desarrollo de la conciencia política Indonesia.

Isomórfico: (mineralogía) cuerpos de distinta composición química y mismo cuerpo de cristal.

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