27 Mar
La Crisis del Sistema de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera
1. El Ocaso del Sistema de la Restauración (1900-1923)
El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por la crisis del sistema de Restauración; hubo intentos por parte del gobierno para modernizar el país y establecer un sistema político más democrático y representativo. Esta etapa se caracterizó por el relevo generacional en el liderazgo de los partidos, constantes cambios de gobierno, una insuficiente industrialización del país y un aumento de la conflictividad social. Asimismo, se produjo un incremento y desarrollo de la oposición política al sistema, representada por el republicanismo, el nacionalismo y el movimiento obrero.
La intervención del rey Alfonso XIII en la política debilitó la monarquía y su prestigio como soberano. A esto se sumó una reaparición del intervencionismo del ejército en la vida política. Desde dentro y fuera del gobierno se pedía una renovación moral y política que acabara con el caciquismo y el falseamiento electoral. Desde el regeneracionismo intelectual, autores como Unamuno reflexionaban sobre la decadencia de España.
Intentos de Reforma: Silvela, Maura y Canalejas
Silvela, sucesor de Cánovas al frente del Partido Conservador, hizo un primer intento modernizador entre 1899 y 1903; después de su fracaso, abandonó la política. Maura, su próximo representante, pretendía poner fin al caciquismo con la Ley de Administración Local y la Ley Electoral de 1907; también se aplicaron medidas proteccionistas y se mejoró la legislación laboral.
Desde el Partido Liberal, Canalejas intentó llevar a cabo su programa regeneracionista entre 1910 y 1912. Propuso atraer a los sectores populares a partir del reformismo social y limitar el poder de la Iglesia, promoviendo la Ley Candado y la Ley del Reclutamiento, con la cual ponía fin a la posibilidad de pagar para librarse del ejército en tiempos de guerra. A partir del asesinato de Canalejas en 1912, se agravó la crisis de los partidos dinásticos.
2. Conflictividad Social y el Colapso del Sistema
La oposición a la Restauración estaba conformada por el republicanismo, el nacionalismo catalán y vasco, el carlismo y el movimiento obrero en sus dos tendencias: anarquismo y socialismo. Esta oposición no logró participar en el gobierno hasta 1930. Tras el Desastre del 98, la entrada de España en el Norte de África supuso numerosas bajas militares, lo que provocó la Semana Trágica, un movimiento de protesta popular en Barcelona apoyado por anarquistas, socialistas y republicanos. Las autoridades respondieron declarando el estado de guerra y enviando refuerzos, lo que llevó a la desestabilización de los partidos dinásticos y la caída del gobierno de Maura.
La crisis estalló definitivamente en 1917, cuando la CNT y la UGT convocaron una huelga por el encarecimiento de los productos de primera necesidad. Después de esto, el gobierno tuvo que hacer frente a organizaciones sindicales, mientras los grupos opositores pedían un gobierno provisional y los militares manifestaban su desacuerdo con el sistema de ascensos.
A partir de 1918, el sistema de la Restauración se agravó aún más. El fin de la Primera Guerra Mundial supuso la reducción de las exportaciones españolas y una crisis económica. El movimiento huelguístico derivó en el pistolerismo, sumándose a la crisis social. En 1921, las tropas españolas fueron derrotadas en Annual tras avanzar desde Melilla. Después del Desastre de Annual, republicanos y socialistas exigieron explicaciones y la retirada de Marruecos, insinuando incluso la culpabilidad del rey.
3. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Todas las causas anteriores provocaron la finalización de la Restauración monárquica en 1923 con un golpe de Estado militar que estableció una dictadura. Alfonso XIII nombró a Miguel Primo de Rivera presidente del Directorio, quien declaraba su intención de regenerar la política nacional, recuperar el orden público, poner fin a la conflictividad obrera, acabar con el caciquismo y la corrupción, y garantizar la unidad nacional.
Para ello, tomó medidas drásticas como:
- Suspensión de la Constitución.
- Ilegalización de partidos políticos y organizaciones obreras.
- Prohibición del uso de símbolos catalanistas y del idioma catalán.
- Reemplazo de ayuntamientos por juntas de vocales.
- Elaboración de un estatuto provincial y municipal.
En 1925, las acciones militares conjuntas entre España y Francia pusieron fin a la Guerra de Marruecos. Tras solucionar los problemas sociales y la cuestión marroquí, se estableció un Directorio Civil presidido por Primo de Rivera. Se creó la Unión Patriótica para dar apoyo social a la dictadura, junto con el Somatén para auxiliar a la policía y al ejército. Con el fin de institucionalizar el nuevo régimen, se convocó una Asamblea Nacional Consultiva y se fundó la Organización Corporativa Nacional para controlar el movimiento obrero.
Aunque inicialmente hubo poca resistencia, la oposición fue creciendo. Los republicanos formaron la Alianza Republicana y, en 1929, el PSOE se unió a la causa para sustituir la monarquía por un régimen republicano. Los intelectuales criticaron la falta de libertad de expresión y, en 1927, se constituyó la Federación Anarquista Ibérica (FAI).
4. Continuación del Análisis Histórico
El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por la crisis del sistema de Restauración; hubo intentos por parte del gobierno para modernizar el país y establecer un sistema político más democrático y representativo. Esta etapa se caracterizó por el relevo generacional en el liderazgo de los partidos, constantes cambios de gobierno, insuficiente industrialización del país y un aumento de conflictividad social, incremento y desarrollo de la oposición política al sistema, como el republicanismo, nacionalismo y movimiento obrero. La intervención del rey Alfonso XIII en la política debilitó la monarquía y su prestigio como rey. Hubo una reaparición del intervencionismo del ejército en la vida política.
Desde dentro y fuera del gobierno se pedía una renovación moral y política que acabara con el caciquismo y el falseamiento electoral. Desde el regeneracionismo intelectual, autores como Unamuno reflexionaban sobre la decadencia de España. Silvela, sucesor de Cánovas al frente del Partido Conservador, hizo un primer intento modernizador entre 1899 y 1903; después de su fracaso abandonó la política. Maura, su próximo representante, pretendía poner fin al caciquismo con la Ley de Administración local y la ley electoral de 1907; también se pusieron medidas proteccionistas y se mejoró la legislación laboral.
Desde el partido liberal, Canalejas intentó llevar a cabo su programa regeneracionista; entre 1910 y 1912 propuso atraer a sectores populares a partir del reformismo social y de limitar el poder a la iglesia. Promovió la Ley Candado y la Ley del Reclutamiento, con la cual ponía fin a poder pagar para librarse del ejército en tiempos de guerra. A partir del asesinato de Canalejas en 1912 se agravó la crisis de los partidos dinásticos. La oposición a la Restauración era el republicanismo, el nacionalismo catalán y vasco, el carlismo y el movimiento obrero en sus dos tendencias, anarquismo y socialismo. La oposición no logró participar en el gobierno hasta 1930.
Tras el desastre del 98, España entró en el Norte de África y supuso muchas bajas de soldados; esto provocó la Semana Trágica, un movimiento de protesta popular en Barcelona, apoyado por anarquistas, socialistas y republicanos. Las autoridades respondieron declarando el estado de guerra y enviando refuerzos. La Semana Trágica llevó a la desestabilización de los partidos dinásticos y la caída del gobierno de Maura. La crisis estalló en 1917, cuando la CNT y la UGT hicieron una huelga por el encarecimiento de productos de primera necesidad. Después de esto, el gobierno tuvo que hacer frente a organizaciones sindicales, los gobiernos opositores pedían un gobierno provisional y los militares no estaban de acuerdo con el sistema de ascensos.
A partir de 1918 se agravó aún más el sistema de la Restauración; el fin de la guerra mundial supuso la reducción de exportaciones españolas y crisis económica; el movimiento huelguístico por parte de trabajadores derivó en el pistolerismo, y por tanto sumó a la crisis social. En 1921 las tropas españolas avanzaron desde Melilla; las tropas fueron derrotadas en Annual. Después del desastre de Annual, republicanos y socialistas pedían explicaciones y que se retirasen las tropas de Marruecos; también insinuaban al rey como culpable del desastre. Todas las causas anteriores provocaron la finalización de la Restauración monárquica en 1923 con un golpe de Estado militar que estableció una dictadura.
Alfonso XIII nombró a Primo de Rivera presidente del directorio; declaraba su intención de regenerar la política nacional, recuperar el orden público, poner fin a la conflictividad obrera, acabar con el caciquismo y la corrupción y garantizar la unidad nacional. Para ello tomó medidas como la suspensión de la constitución, la ilegalización de partidos políticos y organizaciones obreras, prohibió el uso de símbolos catalanistas y del catalán. Para acabar con el caciquismo reemplazó los ayuntamientos por juntas de vocales y elaboró un estatuto provincial y otro municipal. En 1925 las acciones militares conjuntas entre España y Francia pusieron fin a la guerra de Marruecos. Después de solucionar los problemas sociales y la cuestión marroquí, en 1925, se estableció un Directorio Civil para volver a la normalidad con un gobierno presidido por Primo de Rivera. Creó la Unión Patriótica para apoyar socialmente la dictadura, con ello creó el Somatén para apoyar a la policía y el ejército en caso de conflictos internos. Con la finalidad de poner un nuevo régimen y diseñar su forma de gobierno, se convocó una Asamblea Nacional Consultiva. Para frenar la conflictividad laboral y controlar el movimiento obrero se fundó la Organización Corporativa Nacional. Aunque al principio apenas hubo oposición contra la dictadura, fue creciendo. Los republicanos formaron la Alianza Republicana; en 1929 el PSOE se juntó a la república para poner fin a la dictadura y sustituir la monarquía por un régimen republicano. Los intelectuales criticaron la dictadura, la falta de libertad de expresión y en 1927 se constituyó la Federación Anarquista Ibérica.

Deja un comentario