01 Ene

John B. Watson: El Condicionamiento de la Conducta Emocional [1930]

¿Cómo es posible que objetos que en un principio no suscitan emociones puedan hacerlo después, acrecentando así la riqueza y los peligros de nuestra vida emocional? Al iniciar nuestros trabajos, nos sentíamos muy poco dispuestos a experimentar en este campo, pero resultaba tan imperiosa la necesidad de explorarlo, que finalmente resolvimos intentar establecer miedos en el niño y luego estudiar métodos prácticos para suprimirlos.

Como primer sujeto escogimos a Alberto, hijo de una nodriza del Hospital Harriet Lane. Se trataba de un bebé extraordinariamente «bueno», que había pasado toda su vida en dicha institución. Durante todos los meses que trabajamos con él, únicamente lo vimos llorar después de nuestros experimentos.

Fundamentos Teóricos: La Técnica de los Reflejos Condicionados

Antes de hablar de los experimentos de que nos servimos para establecer respuestas emocionales en el laboratorio, es preciso recordar la técnica de los reflejos condicionados. A fin de establecer un reflejo condicionado debe existir, en primer lugar, un estímulo fundamental que provoque la respuesta en cuestión. El paso siguiente es lograr que también la provoque algún otro estímulo.

Si, verbigracia, nuestro propósito es suscitar un brusco movimiento hacia atrás del brazo y de la mano cada vez que resuene un zumbador, debemos usar el choque eléctrico u otro estímulo doloroso. Pronto el brazo empezará a retirarse de inmediato al funcionar el zumbador, de la misma manera como se retira bruscamente al recibir la sacudida eléctrica. Sabemos que hay un estímulo incondicionado o fundamental que despierta la reacción de miedo en forma rápida y sencilla: un sonido fuerte. […].

Diseño Experimental con Alberto

Nuestro primer experimento con Alberto tenía por objeto condicionar la respuesta de miedo a una rata blanca. Mediante pruebas repetidas comprobamos, en primer término, que solo los ruidos fuertes y la remoción de la base de apoyo provocarían dicha respuesta en este niño. Cualquier cosa dentro de un diámetro de doce pulgadas alrededor suyo era objeto de una manifestación de alcanzar y manipular.

Sin embargo, la reacción a un sonido estrepitoso era característica en la mayoría de los niños. El sonido emitido por una barra de acero de aproximadamente una pulgada de diámetro y tres pies de longitud, golpeada con un martillo de carpintero, suscitaba un tipo muy marcado de reacción.

Apuntes de Laboratorio: Establecimiento de la Respuesta Emocional Condicionada

A continuación, transcribimos nuestros apuntes de laboratorio que indican el progresivo establecimiento de una respuesta emocional condicionada:

Edad: Once meses y tres días

  1. De improviso se saca de una canasta (procedimiento usual) una rata blanca – con la cual el niño había jugado durante semanas –, la cual le es presentada. Alberto empezó por extender la mano izquierda para alcanzarla. En el preciso instante en que su mano tocó al animal, detrás suyo se golpeó bruscamente la barra. El niño saltó violentamente y cayó hacia delante, escondiendo la cara en el colchón. Sin embargo, no lloró.
  2. Volvióse a golpear la barra cuando el niño tocó la rata con su mano derecha. De nuevo el niño saltó violentamente, cayó hacia delante y empezó a llorar.

A causa del estado perturbado de Alberto, suspendimos las pruebas una semana.

Edad: Once meses y diez días

  1. De improviso se le presenta la rata sin ruidos. Se observó que la criatura la miraba fijamente, si bien al principio no manifestó ninguna tentativa de alcanzarla. Entonces el animal se acercó; ello suscitó un conato de alcanzarla, pero la retiró de inmediato. Empezó a mover la mano para tocar la cabeza del animal con el índice de su mano izquierda, pero la retiró bruscamente antes de que el contacto se estableciera. Resulta evidente, pues, que las dos estimulaciones que la semana anterior se suministraron asociadas fueron efectivas. Enseguida se le sometió a un test con cubos, a fin de ver si estos habían sido involucrados en el proceso de condicionamiento. Los agarró de inmediato, dejándolos caer, golpeándolos uno con otro, etc. En los tests restantes a menudo se le dieron los cubos para calmarlo y probar su estado emocional general. Cuando se iniciaba el proceso de condicionamiento se los apartaba siempre de su vista.
  2. Estimulación combinada de la rata y el sonido: se sobresaltó, y luego se tumbó enseguida a la derecha. No lloró.
  3. Estimulación combinada: se tumbó a la derecha y se quedó sobre las manos, con la cabeza en la dirección contraria a la de la rata. No lloró.
  4. Estimulación combinada: igual reacción.
  5. Presentación súbita de la rata sola: frunció la cara, lloró y apartó rápidamente el cuerpo a la izquierda.
  6. Estimulación combinada: se tumbó de inmediato del lado derecho y empezó a llorar.
  7. Estimulación combinada: se sobresaltó violentamente y lloró, pero no se tumbó.
  8. Rata sola: en el mismo momento en que se le enseñó la rata comenzó a llorar. Casi enseguida se volvió vivamente a la izquierda, se levantó sobre las cuatro extremidades y empezó a alejarse gateando con tanta rapidez que costó detenerlo antes que alcanzara el borde del colchón.

Conclusión e Implicaciones Científicas

Esta prueba del origen condicionado de la respuesta de miedo sitúa nuestro estudio de la conducta emocional sobre una base científico-natural. Es una gallina de huevos de oro mucho más productiva que la estéril fórmula de James. Proporciona un principio explicativo que dará cuenta de la enorme complejidad de la conducta emocional adulta. Ya no necesitamos recurrir a la herencia para esclarecer la conducta.

Referencia: Watson, J.B., El conductismo. Buenos Aires: Paidós, 1972 (4ª ed.) (pp. 156-158). Trad., O. Poli.

Deja un comentario