16 Jun
Hamlet de William Shakespeare: Estudio de Escenas Clave
Texto 1: Acto I, Escena II — El desencanto de Hamlet
Este fragmento pertenece a la obra de Hamlet, del dramaturgo inglés Shakespeare. Es uno de los primeros monólogos de la obra. Tras la conversación con su madre, Gertrudis, y su padrastro Claudio, actual rey de Dinamarca tras la muerte del verdadero padre y rey del país, Hamlet muestra su desacuerdo con el apresurado matrimonio de su madre y su padrastro, y la sucesiva subida de este al trono. Compara a su padre con las divinidades y a su padrastro (y también tío) con una criatura repugnante: «muerto hace dos… le hiciesen la cara» y «al mes apenas… de mi padre / se casa… vuelve a casarse». También se habla de la idea del suicidio: «ojalá esta carne… inertes», y de la corrupción que rodea tanto a la corte como al país de Dinamarca: «me parecen… infectas». Dice que el mundo le parece un lugar rancio. Al final del monólogo, hace referencia a dos ideas que se ven reflejadas durante toda la obra: muestra cómo empieza a perder la fe en las mujeres («flaqueza, tienes nombre de mujer») y también explica cómo el cambio de reyes, con sus respectivas personalidades y principios, no puede traer nada bueno para el país.
Texto 2: Acto II, Escena II — El cambio de mentalidad
Este fragmento es el primero en el que se observa el cambio de mentalidad de Hamlet. Tras enterarse de que la muerte de su padre no fue por causas naturales, sino provocada por su tío Claudio para que este pudiera casarse con su madre y así conseguir el trono —lo que le hace darse cuenta de la corrupción en el país—, su anterior mentalidad humanista y optimista se vuelve algo totalmente contrario. Admite que el hombre es algo magnífico y admirable, pero que, en su estado de ánimo, es incapaz de apreciarlo; ni siquiera le agrada: «la tierra… promontorio / todo esto me… agrada».
Texto 3: Acto II, Escena II — El monólogo de los actores y la duda
Este fragmento pertenece a la obra de Hamlet. Él realiza este monólogo en tres partes, tras la salida de los actores y de Rosencrantz y Guildenstern. En la primera parte, Hamlet encarece la capacidad de los actores para representar los sentimientos y sus emociones: «¿no afea… imagen?». En la segunda parte, hace una comparación con la muerte de Hécuba y la muerte de su padre: «¿Quién es Hécuba… el oído?». Al ser un personaje ajeno y ficticio, se acusa a sí mismo de cobardía, insensibilidad y apatía: «Lo sufriría… desnaturalizado». También llega a compararse con una fregona o una puta: «yo, hijo de un padre… fregona». En la tercera parte, desvela la culpabilidad y planea representar un crimen: «que unos milagrosa». Justifica que tal vez el espectro no fuera realmente su padre, sino que adopta la figura del demonio para condenar su alma y hacerle cometer un crimen: «por mi… condenarme». En este monólogo se refleja que Hamlet es una persona humanista, pero se avergüenza de su modo de ser y de su cobardía por no poder conocer el sentido de sus acciones.
Texto 4: Acto III, Escena I — El dilema del ser y la pérdida de fe
En este fragmento de Hamlet se debate la idea del suicidio. Se ve en expresiones como «ser o no ser, esa es la cuestión» o «¿Quién soportaría… puñal?». También observamos la mentalidad humanista contrapuesta a las creencias religiosas: «morir… juicio». Según la mentalidad humanista, vemos en el monólogo: «si es… soportar / o armarse… encuentro». Cabe destacar que Hamlet se plantea el suicidio por la razón de creer que su vida no merece la pena. Las dos grandes razones son «las penas del amor menospreciado» y la muerte de su padre junto al apresurado matrimonio de su madre con Claudio («los desmanes del tirano»). Hamlet no es capaz de aceptar todos los cambios que suceden en su vida, ni tampoco es capaz de llevar a cabo la tarea encomendada por su padre; es decir, matar a su tío Claudio.
Acto III, Escena I (Continuación): En este fragmento de Hamlet se muestra cómo el protagonista ha perdido totalmente la fe en las mujeres, aunque por una parte también acepta su pureza. Tras las experiencias con su madre y Ofelia, siente que no puede confiar en ninguna mujer. También se habla de cómo las mujeres intentan parecer lo que no son: «o si… ponéis / sé muy… otras».
Texto 5: Acto III, Escena III — El dilema moral de Claudio
En este fragmento vemos cómo Claudio se encuentra ante un dilema moral. Él es consciente de que ha cometido un pecado al haber matado al padre de Hamlet y quiere limpiar su alma mediante el rezo y la oración. Pero se da cuenta de que, para hacer todo eso, tendría que confesar el crimen, perdiendo todo lo conseguido; es decir, a Gertrudis, la riqueza y el cargo como rey. Es capaz de admitir sus culpas, pero sabe que no puede ser perdonado conservando los frutos de su pecado. En el mundo terrenal se puede comprar el perdón de la gente, pero quien no le perdonará será Dios, porque Él no acepta sobornos. Por eso, en Claudio no se ve un arrepentimiento real de sus actos, ya que no se siente verdaderamente mal por lo que hizo de forma desinteresada; si fuese al revés, daría más importancia a limpiar su conciencia que a conservar sus privilegios.
Los sepultureros: Acto V — La muerte como igualadora
En este fragmento, los enterradores, quienes hacen el papel de clowns (bufones), se encuentran cavando un hoyo para la difunta Ofelia y se preguntan cómo es posible que una persona que se ha suicidado sea enterrada en tierra santa, ya que quitarse la vida es un pecado capital. Asumen que esto es así por la elevada posición en la escala social de su familia. Hamlet escucha toda la conversación y le extraña la naturalidad con la que los sepultureros hacen su trabajo. En este acto es en el que aparece la famosa escena de la calavera en el suelo, donde empieza a reflexionar sobre la muerte. Utiliza a Alejandro Magno para argumentar la idea de que cualquier persona, sea cual sea su estatus, acabará bajo tierra y sirviendo de comida para los gusanos. En este momento aparecen el rey, la reina y Laertes portando un cadáver; Hamlet supone que se trata de algún cargo de la corte, sale de su escondite y descubre que el cadáver es el de Ofelia y que Laertes le culpa de su muerte. Luchan, y Hamlet admite que el amor que sentía por Ofelia era mayor que el de veinte hermanos. Los tópicos que aparecen en este texto son dos: el clown, representado por los sepultureros y utilizado como contrapunto cómico del drama para hacer reflexionar; y la idea de que la muerte no distingue entre edades, razas o rangos (cuando se compara a un abogado o a Alejandro Magno con el bufón de la corte).
La Tragedia: Origen, Estructura y el Héroe Trágico
La tragedia es poesía escrita para ser representada. Es uno de los subgéneros del género dramático. En la tragedia no hay narrador; los personajes aparecen directamente ante el espectador a través de la representación de los actores y la escenografía. El origen de la tragedia está en el canto de los coreutas disfrazados de sátiros en las fiestas dionisíacas. La definición aristotélica de la tragedia establece que esta imita las acciones esforzadas y grandiosas de personajes nobles como dioses, semidioses, reyes y héroes. Expresa un lenguaje armonioso y bello, imitando las acciones y pasiones de los personajes con el objetivo de que el público alcance la catarsis. La acción comienza con la peripecia, entendida como los cambios realizados por el destino. El objetivo final es el restablecimiento del orden natural de las cosas mediante la desgracia del protagonista. La tragedia utiliza el mito como base argumental sobre la que crear un conflicto moral, religioso o filosófico, planteando así una reflexión profunda sobre la condición humana. El tema principal es la lucha de personajes nobles y heroicos contra el destino y las consecuencias de esa lucha. El castigo y las consecuencias pueden condenar a todo un linaje e incluso a una polis. Con todo, la tragedia muestra la existencia de un orden universal.
Estructura de la Tragedia
Según su estructura, se alternan los diálogos entre los actores con los cantos del coro, acompañados de movimientos de danza, siguiendo estas partes:
- Prólogo: Se nos da la información esencial (tiempo, lugar, etc.).
- Párodos: Es la solemne entrada del coro, que define su posición ante la acción.
- Estásimos: La acción se detiene y el coro reflexiona sobre lo que está ocurriendo.
- Éxodo: Es el final, donde el coro vuelve a intervenir.
Diferencias entre el Héroe Trágico y el Héroe Épico
- El héroe trágico: Es una persona común y corriente sin un arquetipo físico definido. Nadie lo ayuda; su lucha es consigo mismo, no con el mundo. El personaje finalmente fracasa y no logra su objetivo.
- El héroe épico: Es un arquetipo (personas buenas, inteligentes, morales, fuertes, etc.), ayudado por la buena fortuna u otros personajes. Se embarca en una búsqueda que va más allá de sí mismo. El personaje triunfa y sí logra su objetivo.

Deja un comentario