14 Jun

Vanguardias:


Tras la Primera Guerra Mundial, se desarrollan los llamados movimientos de vanguardia, que, en algunos países, adquieren un carácter radical y se comprometen en la transformación o la crítica de la sociedad existente.

La profunda crisis de valores del cambio de siglo conduce a un rechazo de la razón, por ello se da primacía a lo irracional, a lo inconsciente. El arte refleja este irracionalismo rechazando lo figurativo, mostrando entusiasmo por lo moderno: la fotografía, la tecnología, cine etc.  Aunque España se mantiene neutral no deja de verse afectada por esta, la sociedad quedó dividida pero se benefició económicamente de la situación. El mal reparto de los beneficios económicos derivaron en un estallido social y una crisis, la del 1917. 

La lucha social de clases se convirtió en el principal problema del país. En 1923 se proclama la dictadura de Primo de Rivera, muchos consideraban que era una buena forma de arreglar la situación económica, pero se suspende el sistema constitucional, se establece una censura y se prohíben los partidos políticos y los sindicatos. La dictadura acabó fracasando en 1930. En 1931 se proclama la Segunda República.

En este periodo histórico de entreguerras nacen y se desarrollan en Europa un conjunto de tendencias: Las Vanguardias.

Se llama vanguardias al conjunto de movimientos, “los ismos”, que proponen una ruptura con todas las estéticas anteriores, un intento por transformar radicalmente las concepciones tradicionales del arte y la literatura. El Vanguardismo estuvo formado por una gran cantidad de movimientos. Lo que tuvieron en común fue el deseo de crear un arte radicalmente nuevo y que rompiese definitivamente con el Realismo.

Los movimientos de vanguardia fueron fundamentalmente europeos y buena parte de ellos tuvieron raíz francesa.

Futurismo

Fundado en Italia por Filippo Tommaso Marinetti. Este movimiento buscaba romper con la tradición, el pasado y los signos convencionales relacionados con la poesía. Rechaza la estética tradicional y sentimentalista e intenta ensalzar la vida contemporánea.


Cubismo

Movimiento artístico nacido en Francia. Se le concede gran importancia a los aspectos visuales, como los caligramas. Se suele citar los caligramas de Apollinaire como ejemplo del Cubismo.

DADAÍSMO

Movimiento que nacíó en Suiza fundado por Tristan Tzara y caracterizado por rebelarse contra todas las normas literarias. Liberación total del “yo”. Para ello debe emplearse la espontaneidad, el azar, la ruptura lógica y la escritura automática.

Surrealismo

Nace con el Primer manifiesto surrealista de André Bretón, que propone la liberación de la actividad creadora a través de la exploración de los sueños y del mundo desconocido del inconsciente. Está influido por la teoría freudiana del psicoanálisis. –

EXPRESIONISMO

Nace en Alemania. Se considera más importante la realidad interior que la exterior, ya que el mundo siempre debe ser expresado tal y como lo ve el artista y no como es en realidad. Los temas más recurrentes son la guerra, el miedo, la pérdida de la identidad individual y la destrucción global. 

Las resonancias de los movimientos europeos de vanguardia llegaron a España de manera dispersa, sobre todo a través de Ramón Gómez de la Serna, quien desde revistas y tertulias actuó de embajador de las nuevas ideas estéticas.  En España, algunos movimientos, como el Futurismo, apenas llegaron a cuajar, mientras que otros se desarrollaron con mayor intensidad. Los movimientos vanguardistas hispánicos son:

CREACIONISMO

Relacionado con las creencias religiosas. No hay relación entre el mundo creado en el poema y la realidad inmediata, el poeta se compara con Dios. Se suprime la descripción y lo anecdótico y se le da especial importancia a la metáfora.. Es un movimiento impulsado por Vicente Huidobro. –
ULTRAÍSMO, movimiento hispánico. Su iniciador es Guillermo de la Torre, movimiento en el que solo lo nuevo hallará acogida y cabrán todas las tendencias sin distinción. Recoge influencias del dadaísmo y sobre todo del Futurismo, del que toma el gusto por la vida urbana, por los vehículos como expresión de la velocidad, y, en general, por toda clase de inventos como reflejo de modernidad. Es un arte que no busca perdurar ni cambiar la realidad, sino sorprender e innovar. 


Grupo poético 27:


En 1923, Miguel Primo de Rivera es proclamado jefe de gobierno. Suspende el sistema constitucional, establece una censura y prohíbe los partidos políticos y los sindicatos. 

Después del final de la Dictadura, se inicia la Segunda República, que promueve ambiciosos proyectos. En 1933 triunfa la derecha en las elecciones, que acaba con el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de Febrero de 1936. El 18 de Julio, el general Franco inicia una insurrección militar contra el gobierno republicano y estalla la Guerra Civil.

En este contexto histórico tan convulso del primer tercio del Siglo XX, a mediados de los años 20, irrumpe en el panorama literario español un grupo de poetas innovadores, el llamado grupo poético del 27.

Ese grupo de autores, se conoce como generación del 27, año en el que se reunieron para conmemorar la muerte del poeta Barroco Luis de Góngora. Entre las carácterísticas del grupo cabe destacar su tendencia al equlibrio integrador:

1. El equilibrio perfecto entre la vanguardia y la tradición, la deshumanización y la humanización, lo intelectual y lo sentimental, lo culto y lo popular, lo universal y lo autóctono, lo urbano y lo rural.

2. La perfecta síntesis de las distintas corrientes poéticas tradicionales e innovadoras

3. La común admiración a intelectuales contemporáneos. Consideraron maestros directos a Juan Ramón Jiménez, a Ortega y Gasset y a Ramón Gómez de la Serna.

En cuanto a las carácterísticas del lenguaje poético y los temas que caracterizan al 27:

4. Fundamentan la creación poética en la asociación de elementos inéditos, incluso ilógicos. En la métrica usan tanto los metros tradicionales cultos y populares como las formas innovadoras. Otorgan a la metáfora un gran protagonismo en sus poemas.

5. Tratan gran variedad de temas: el amor, como fuerza universal y expresión de la total libertad individual, que choca con un mundo injusto y miserable; la naturaleza, como entorno descriptivo simbólico; los temas vinculados al mundo moderno.


El compromiso social, vinculado al talante liberal y progresista.  Entre los miembros indiscutibles de la generación del 27 se encuentran Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y Miguel Hernández, que sirvió de enlace con la generación siguiente.

Además, se debe reconocer al grupo de mujeres intelectuales, artistas y escritoras, las Sinsombrero.

La principales etapas del Grupo del 27:

1

Etapa de juventud 1922-1928

Esta etapa está marcada por las ideas de Ortega y Gasset. La deshumanización del arte y la admiración por Juan Ramón Jiménez y el dominio de la poesía pura. Se caracteriza por la supresión del sentimentalismo, el elogio a la inteligencia, el rigor en la construcción poética y la depuración en el lenguaje.

2

Etapa de madurez

1928-1936. Durante este periodo la cohesión del grupo empieza a resquebrajarse. Algunos de sus miembros permanecen fieles a la poesía pura, mientras que otros buscan nuevas formas de expresión. En esta etapa domina la influencia del Surrealismo.

3.
La Guerra Civil (1936-1939) y primeros años de posguerra, supuso la disgregación de la generación del 27. La mayor

ía se exiliaron o fueron víctimas de la guerra. Los poetas del exilio plantean como tema central el recuerdo de España, los amigos o la juventud. Los poetas que permanecen en España expresan su dolor existencial, es una poesía que deriva hacia un humanismo angustiado.

Es quizás Federico García Lorca el autor que mejor represente y exprese la esencia de la generación del 27. Lorca ha sido siempre considerado el más internacional de los autores de la generación del 27. La obra poética de Lorca sigue una clara evolución, que va de la sencillez de sus primeros poemas juveniles a la fuerza del Romancero Gitano y al atrevimiento vanguardista que se manifiesta en las composiciones que integran Poeta en Nueva York.


Teatro


El primer tercio del Siglo XX es un periodo muy convulso de la historia de España. El siglo comienza con el desastre del 98, la pérdida de las últimas colonias de ultramar:  Conviene recordar las circunstancias que rodean el género teatral. Como espectáculo, pesan sobre él unos condicionamientos muy importantes como el predominio de locales privados.

Al principio del Siglo XX los escenarios españoles viven una situación de estancamiento y atraso. Todo el teatro español de esta época se agrupa en dos grandes apartados: el teatro que triunfa o teatro comercial y el teatro innovador. El teatro comercial o teatro de éxito es inmovilista, se ajusta a los gustos conservadores del público burgués. Se deben destacar tres apartados:

• Comedia burguesa o alta comedia: triunfa con Jacinto Benavente que cultiva un teatro que critica los pequeños vicios de la burguésía provincial y rural y la muestra de la sociedad contemporánea. 

• Teatro poético o teatro en verso: pretende reflejar la sensibilidad modernista. Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa y los hermanos Machado escribieron cinco obras en verso, destaca La Lola se va a los puertos.

• Teatro cómico: recrea la vida popular de la España contemporánea. Recrea ambientes pintorescos donde se muestran personajes con una gran carga humorística. Se puede distiguir en este tipo de teatro cómico tres variedades: el teatro costumbrista de Carlos Arniches y los hermanos Álvarez Quintero, con personajes proptotípicos y el humor fácil; el llamado astracán, creado por Pedro Muñoz Seca, caracterizado por el despropósito de situaciones y el chiste fácil; y, por último, la comedia grotesca, donde destaca Carlos Arniches.

Los dramaturgos Unamuno, Azorín, Valle-Inclán y Jacinto Grau pretenden hacer un teatro que sirva para la expresión de sus conflictos religiosos existenciales y sociales. Harán un teatro intelectual y complejo que enlazará con las tendencias filosóficas y teatrales más renovadoras del panorama occidental de la época. Ahora bien, la renovación del teatro tiene lugar con la obra de dos dramaturgos que intentarán romper definitivamente con las formas realistas de la representación: Ramón del Valle-Inclán y, posteriormente, Federico García Lorca.


Valle-Inclán es el máximo exponente de la renovación dramática de principios del Siglo XX. Se opone a la estética realista burguesa, rompe con los movimientos procedentes e inicia, una revolución en el mundo de las letras. A él se debe la cración del Esperpento, que más que un género literario, es una forma de ver el mundo, ya que deforma y distorsiona la realidad para hallar la imagen auténtica que se oculta tras ella. Utiliza la parodia, humaniza los objetos y los animales y animaliza o cosifica a los humanos. Su obra más representativa, donde se define el esperpento, es Luces de Bohemia, Divinas palabras.

La dramaturgia de Federico García Lorca representa la gran aportación de las letras españolas al teatro universal contemporáneo; Lorca experimentó con diferentes formas de creación teatral y se consolidó en lo dramático en dos sentidos: con un teatro experimental y con un teatro trágico.

Lorca nacíó en Granada en 1898. En 1919 se trasladó a Madrid para estudiar filosofía y letras y derecho. Se instaló en la Residencia de Estudiantes de Madrid donde entró en contacto con los círculos literarios del momento. Durante la República, se convirtió en autor teatral de éxito. En la madrugada del 19 de Agosto de 1936, un mes después de empezar la guerra, fue fusilado cerca de Granada. Lorca ha sido siempre considerado el más internacional de los autores de la generación del 27. Su teatro puede considerarse teatro poético, no por el uso del verso, sino por la gran carga lírica del lenguaje y por el tratamiento de la acción dramática. La concepción de Lorca del teatro se manifiesta en la inclusión del lirismo, la música, la escenografía o la simbología.  Crea personajes cuyas pasiones, anhelos y deseos se enfrentan a una realidad implacable que los condena a la soledad, a la frustración o a la muerte. La mayoría de sus protagonistas son mujeres, que simbolizan la libertad y la fuerza del instinto

El teatro lorquiano se puede dividir en tres etapas: 1. Etapa inicial: Escribe farsas y teatro para títeres. Su primer gran éxito es Mariana Pineda, historia de amor, fidelidad y sacrificio. 2. Etapa vanguardista: fruto de la crisis personal y artística, influencia del psicoanálisis, teatro de orientación surrealista.  3. Etapa de plenitud. Lorca expone temas universales a partir de historias muy particulares y delimitadas. Sus tres obras más destacadas son Bodas de sangre, Yerma, La casa de Bernarda Alba.

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