22 Oct

  • Por Javier
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Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno

La guerra de Granada

Fernando e Isabel contrajeron matrimonio en 1469 con la idea de unificar los territorios de la península ibérica. En 1474, Isabel será proclamada reina de Castilla, aunque no consolidará su reinado hasta el final de la guerra civil que le enfrentó a Juana la Beltraneja. En la Concordia de Segovia (1475), Fernando e Isabel deciden gobernar conjuntamente los reinos, siendo Isabel consorte en Aragón y viceversa. Esta unión fue solo dinástica, ya que ambas coronas quedaron unificadas bajo los mismos reyes, pero cada reino conservó sus instituciones y particularidades.

Los RR.CC. establecen las bases del Estado moderno y refuerzan la autoridad del rey. Nace la monarquía autoritaria. Se creó el Tribunal de la Inquisición. Los RR.CC. gobernaron a través de consejos; además, existieron las Cortes, que tuvieron más peso en Aragón, donde también se crea la figura del virrey. En Castilla aparecen los corregidores de los municipios y las Audiencias y Chancillerías, encargadas de la justicia. En Aragón, también se crea una Audiencia en cada reino. Para mejorar la seguridad de caminos y ciudades se creó la Santa Hermandad. Nacerá, de este modo, la Monarquía Hispánica.

A través del pago de tributos, Granada consiguió mantener su independencia, pero uno de los objetivos de los RR.CC. era lograr la unión territorial y religiosa. De modo que iniciaron la campaña de conquista. Tras tomar ciudades clave, como Málaga o Almería, los nazaríes resistieron en la capital, hasta que el 2 de enero de 1492 Boabdil entregó a los RR.CC. las llaves de la ciudad.

Exploración, conquista y colonización de América

Cristóbal Colón propuso su proyecto de llegar a Asia por el oeste, convencido de la esfericidad de la Tierra. Finalmente, los RR.CC. aceptaron financiar su propuesta y firmaron con él las Capitulaciones de Santa Fe, que acordaban otorgar a Colón el virreinato de las tierras descubiertas, que pasarían a la Corona de Castilla, y otros privilegios. En agosto de 1492 partió la expedición desde Palos de la Frontera y, el 12 de octubre, llegaron a la isla de Guanahaní, a la que rebautizaron como San Salvador.

Colón viajó tres veces más a América, viajes en los que los españoles consolidaron su dominio sobre las Antillas. Ya con Carlos I, la conquista y colonización de América se vio acelerada. Hernán Cortés conquistó México (1519-1521), aprovechando el descontento de los pueblos sometidos a los aztecas. Otra gran conquista de este periodo fue la del imperio inca, por Francisco Pizarro. Hacia el sur, Diego de Almagro exploró Chile; Pedro de Mendoza, Argentina; Núñez de Balboa, el océano Pacífico; Pedro de Valdivia, Chile, entre otros.

La colonización supuso la consolidación de la hegemonía española. Surge una mentalidad colonial, que percibía a América como un territorio de explotación. También allí se introduce una economía monetaria, nuevos cultivos y animales, la lengua española, la mentalidad europea, la religión cristiana y aparece una sociedad estratificada dominada por peninsulares y criollos.

Los Austrias del siglo XVI. Política interior y exterior

Carlos I (1516-1556) será visto como un rey extranjero y usurpador a su llegada a Castilla. Además, pedirá fuertes impuestos para conseguir ser emperador. Esto provoca la rebelión de los comuneros, finalmente aplastada en Villalar.

Felipe II reinó entre 1556 y 1598. Fijará la capital en Madrid. En política interior, tuvo que hacer frente a la rebelión de los moriscos de las Alpujarras granadinas (1568-1571), descontentos con la reducción de libertades. Se enfrentó a la conjura llevada a cabo por Antonio Pérez y el bando ebolista dentro de la Corte, lo que se tradujo en una crisis con Aragón y en la ocupación de Zaragoza. Además, tuvo que hacer frente a la aparición de focos protestantes en Valladolid y Sevilla.

A nivel exterior, Carlos I se enfrentó a desafíos como la Reforma protestante. Su papel en la Dieta de Worms (1521) y las luchas contra Francia y los otomanos fueron destacados. Felipe II continuó enfrentándose a conflictos como la Revuelta de los Países Bajos y la derrota de la Armada Invencible (1588) frente a Inglaterra. Luchó contra los turcos y los venció en Lepanto (1571).

Los Austrias del siglo XVII. Política interior y exterior

El gobierno de los Austrias del siglo XVII se caracteriza por la figura del valido, un cargo no oficial que recaía en una persona de confianza del rey, en la que delegaba buena parte de las labores del gobierno. El principal valido de Felipe III (1598-1621) fue el duque de Lerma; el más importante de Felipe IV (1621-1665) fue el Conde-Duque de Olivares y entre los validos de Carlos II (1665-1700) podemos destacar a Nithard, Valenzuela, Medinaceli u Oropesa.

El Conde-Duque planteó la «Unión de Armas», mediante la cual todos los reinos debían contribuir a un ejército común. En 1640, los catalanes se levantan contra esta imposición y la presencia de soldados castellanos ante la guerra con Francia, aunque la rebelión acabó sofocada. Del mismo modo, los portugueses proclaman rey a Juan IV.

En cuanto a política exterior, estuvo marcada por conflictos territoriales y guerras como la Guerra de los Treinta Años, entre potencias católicas y protestantes. Los españoles terminan siendo derrotados en Rocroi (1643). Además, tras el fin de la tregua de los doce años con los Países Bajos, España mantuvo una dura guerra desde 1622 con los territorios de las Provincias Unidas protestantes donde, pese a obtener importantes triunfos, acabarán reconociendo su independencia.

Sociedad, economía y cultura en los siglos XVI y XVII

En los siglos XVI y XVII, la sociedad estaba estructurada en clases bien definidas, con la nobleza y la Iglesia ocupando posiciones prominentes. La población también estaba conformada por una creciente clase media urbana, aunque las clases bajas enfrentaban desafíos económicos.

La economía española se centraba en la agricultura y la minería. La llegada de metales preciosos de América, aunque generó riqueza, también contribuyó a la inflación. La acumulación de deuda y los altos impuestos afectaron a las clases bajas y medias, generando tensiones económicas.

El Siglo de Oro español, especialmente durante el reinado de Felipe II, fue un periodo culturalmente vibrante. Grandes figuras literarias como Cervantes y Lope de Vega destacaron en la literatura, mientras que la pintura de artistas como El Greco dejó un impacto duradero. La Contrarreforma influyó en la cultura, marcada por la ortodoxia religiosa y la Inquisición. Sin embargo, estos siglos también vieron la decadencia política y económica de España, afectada por conflictos, altos costes militares y desafíos internacionales. A pesar de los logros culturales, las tensiones económicas y sociales contribuyeron a la complejidad de esta época en la historia española.

Guerra de Sucesión. Paz de Utrecht. Pactos de Familia

El rey Carlos II muere sin descendencia y comienza una guerra de sucesión entre los partidarios del archiduque Carlos y los partidarios de Felipe de Anjou. Los primeros contarán con el apoyo mayoritario de los reinos de la Corona de Aragón y la Alianza de La Haya, formada por el Imperio, Inglaterra y Países Bajos, temerosos de un poder franco-español demasiado fuerte. Felipe, que fue elegido en testamento por Carlos II, será apoyado mayoritariamente por los territorios de la Corona de Castilla y Francia.

El bando habsburgo comienza con importantes victorias, pero la guerra irá dando un vuelco paulatinamente, especialmente tras la batalla de Almansa (1707). Poco a poco caen las principales ciudades de la Corona de Aragón hasta que, en 1714 y tras una larga resistencia, las tropas borbónicas arrasan Barcelona.

En 1713 se firma la Paz de Utrecht, una vez Carlos es proclamado emperador y las fuerzas aliadas temen una España unida con el Imperio bajo el mismo rey. En Utrecht se acuerda el reconocimiento de Felipe V como rey de España y el fin de las posesiones españolas en Flandes e Italia. Inglaterra se queda con Menorca y Gibraltar y logra importantes ventajas en América, como el asiento de negros y el navío de permiso. Con la llegada de los Borbones, España comienza a aliarse con Francia a través de los Pactos de Familia, en los que ambos países harán un frente común en varias guerras.

La nueva monarquía borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas

Los Borbones llevarán a cabo ambiciosas reformas que buscarán hacer de España un Estado centralizado y absolutista, al estilo francés. La reforma más ambiciosa será la aplicación de los Decretos de Nueva Planta, por los cuales se suprimen las instituciones y leyes propias de los reinos de la Corona de Aragón.

La organización del Estado también sufre cambios. Aparecen las intendencias, que potencian el poder real, y el régimen polisinodial de consejos poco a poco es sustituido por secretarías de Estado y de despacho, similares a los actuales ministerios. Las Cortes pierden poder, aunque el Consejo de Castilla adquiere mayor protagonismo. Los corregidores pierden protagonismo y las ciudades pierden autonomía.

Desde el gobierno, se fomentará la cultura a través de la creación de instituciones como las Sociedades de Amigos del País o las primeras Reales Academias. En cuanto a economía, se limitan los privilegios de la Mesta y se liberaliza la circulación de mercancías. Los Borbones tratarán de transformar la mentalidad española y hacer un país más productivo.

También se produce una reforma de la Hacienda, introduciendo nuevos impuestos para Aragón con el fin de igualarlos con los impuestos castellanos. La Corona también emite vales reales, que eran títulos de deuda pública. En América, crean dos nuevos virreinatos y aparecen las intendencias.

Las reformas borbónicas en los virreinatos americanos

Las reformas borbónicas en los virreinatos americanos españoles, implementadas en el siglo XVIII, fueron un conjunto de cambios impulsados por la monarquía borbónica con el objetivo de fortalecer el control y la eficiencia administrativa sobre sus colonias en América. Estas reformas abordaron diversos aspectos, incluyendo la reorganización administrativa con la creación de intendencias para mejorar la gestión fiscal y gubernamental. Se establecieron políticas económicas para incrementar la producción y las exportaciones, promoviendo el monopolio comercial con la introducción de los estancos. En el ámbito social, se intentó limitar el poder de la Iglesia y se promovió una mayor centralización gubernamental, desafiando la autonomía local. Además, se implementaron medidas para controlar el contrabando y mejorar la eficiencia en la recaudación de impuestos. Estas reformas generaron tensiones y resistencia en los virreinatos, ya que muchos sectores locales veían amenazados sus intereses. A largo plazo, las reformas borbónicas contribuyeron a transformar las estructuras coloniales, sentando las bases para futuros movimientos independentistas en América Latina.

Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, en la agricultura se fomenta el regadío con la construcción de canales como el Canal de Castilla. En zonas más despobladas, se fundan pueblos de colonización. Para potenciar la industria, la Corona crea las manufacturas reales de seda, porcelana, etc., mientras que para mejorar el tráfico comercial se suprimen las aduanas interiores y el monopolio de Cádiz con América. Por otro lado, desde el gobierno se protegió la incipiente industria textil catalana, lo que sentará las bases del despegue económico de esta región, que se convertirá en la locomotora económica de España y pionera en la industrialización del país en el siglo siguiente.

A nivel social, la estructura estamental persistía, con la nobleza y el clero manteniendo privilegios, aunque surgían las primeras ideas ilustradas que abogaban por la igualdad y los derechos individuales.

En el ámbito cultural, el siglo XVIII en España fue testigo de la influencia de la Ilustración, promoviendo el pensamiento crítico y la difusión del conocimiento. Carlos III fue el máximo exponente del despotismo ilustrado. Este rey tratará de limitar el poder de la Iglesia aplicando una política regalista, es decir, aumentando el poder civil sobre las decisiones religiosas. Además, expulsó a los jesuitas. Potenció las instituciones culturales, creando nuevas academias, centros y Sociedades de Amigos del País.

En el ámbito social, se intentó limitar el poder de la Iglesia y se promovió una mayor centralización gubernamental, desafiando la autonomía local. Además, se implementaron medidas para controlar el contrabando y mejorar la eficiencia en la recaudación de impuestos. Estas reformas generaron tensiones y resistencia en los virreinatos, ya que muchos sectores locales veían amenazados sus intereses. A largo plazo, las reformas borbónicas contribuyeron a transformar las estructuras coloniales, sentando las bases para futuros movimientos independentistas en América Latina.

Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, en la agricultura se fomenta el regadío con la construcción de canales como el Canal de Castilla. En zonas más despobladas, se fundan pueblos de colonización. Para potenciar la industria, la Corona crea las manufacturas reales de seda, porcelana, etc., mientras que para mejorar el tráfico comercial se suprimen las aduanas interiores y el monopolio de Cádiz con América. Por otro lado, desde el gobierno se protegió la incipiente industria textil catalana, lo que sentará las bases del despegue económico de esta región, que se convertirá en la locomotora económica de España y pionera en la industrialización del país en el siglo siguiente.

A nivel social, la estructura estamental persistía, con la nobleza y el clero manteniendo privilegios, aunque surgían las primeras ideas ilustradas que abogaban por la igualdad y los derechos individuales.

En el ámbito cultural, el siglo XVIII en España fue testigo de la influencia de la Ilustración, promoviendo el pensamiento crítico y la difusión del conocimiento. Carlos III fue el máximo exponente del despotismo ilustrado. Este rey tratará de limitar el poder de la Iglesia aplicando una política regalista, es decir, aumentando el poder civil sobre las decisiones religiosas. Además, expulsó a los jesuitas.