04 Nov

  • Por Javier
  • En Español
  • Comentarios Apagado

Fases del lenguaje en el niño

La actividad lingüística del niño se manifiesta siguiendo un proceso natural en 5 fases del lenguaje:

1. Lenguaje oral

A) Comprensión oral

La comprensión oral es la capacidad de interpretar correctamente el pensamiento de los demás, es decir, la acción de escuchar. El niño, como receptor de estímulos (palabras y frases), comprenderá los mensajes que reciba.

B) Expresión oral

La expresión oral es la capacidad de expresar oral y correctamente el pensamiento, es decir, la acción de hablar. El niño, como emisor, hace llegar su mensaje a los demás receptores a través del lenguaje oral. Deberá ser capaz de expresar lo que ha ido conociendo y oyendo: deberá saber conversar sobre los temas de su vida habitual, sobre sus experiencias, sentimientos y conocimientos.

2. Lenguaje escrito

A) Comprensión lectora

La comprensión lectora es la capacidad de leer correctamente e interpretar lo leído, es decir, la acción de leer. La lectura constituye una actividad cognitiva compleja que tiene como objetivo final la comprensión de un texto. Para conseguir este objetivo hay que efectuar previamente una serie de actividades de prelectura: observación, comprensión, identificación, etc.

B) Expresión escrita

La expresión escrita es la capacidad de escribir gráficamente y de expresar los pensamientos por escrito, es decir, la acción de escribir. Antes de llegar a la consecución de este objetivo hay que efectuar actividades de preescritura para que el niño consiga una coordinación visomanual, fundamental para el inicio de la escritura.

Así pues, en el primer ciclo de educación primaria hay que procurar que el niño adquiera y desarrolle los objetivos señalados en la fase primera: lenguaje oral = lenguaje natural; e intentar que domine, hasta donde sea posible, los objetivos señalados en la segunda fase: lenguaje escrito = lenguaje convencional. Este dominio debe ejercitarse en el primer ciclo y completarse en el segundo y tercer ciclo.

3. Lenguaje mímico

Existe también un lenguaje mímico, con gestos y movimientos, a través del cual el niño comprende el pensamiento ajeno y puede expresar el propio. De aquí se deduce la importancia de que, en las primeras edades, todos los juegos y actividades lingüísticas vayan acompañados de movimientos expresivos relacionados siempre con el sentido del texto.

La psicomotricidad y la expresión corporal hacen que el lenguaje oral sea más comprensivo y, al mismo tiempo, convierten las actividades lingüísticas rutinarias en juegos. Por ello, en casi todas las actividades lectoescritoras se estructuran ejercicios de comprensión oral para transformarlos en actividades lúdicas.

Clasificaciones del cuento

Clasificaciones del cuento: la clasificación es muy variada y depende del punto de vista desde el que nos situemos: contenidos, épocas literarias, enlace con la realidad, elementos sobresalientes, etc. Ello permite que un mismo cuento pueda pertenecer a diversas categorías. De las diferentes clasificaciones de los cuentos, he seleccionado la de Fernández Cuesta en dos grandes categorías:

  • A) Cuentos en verso y en prosa: los primeros se consideran poemas épicos menores y los segundos son los denominados tradicionalmente relatos breves o cortos.
  • B) Cuentos populares y eruditos: los primeros son anónimos, de origen remoto, con valor folclórico y fondo moral; los segundos son de origen culto, con estilo artístico y gran variedad de manifestaciones.

Tanto unos como otros pueden subclasificarse en 7 categorías:

  • Infantiles: se distinguen por su enseñanza moral, su trama sencilla y un libre desarrollo imaginativo. Ejemplo: La Cenicienta (Charles Perrault).

  • Poéticos: se caracterizan por una gran riqueza de fantasías y una exquisita belleza formal y estilística. Ejemplo: El ruiseñor y la rosa (Oscar Wilde).

  • Realistas: reflejan la observación directa de la vida en sus diversas modalidades: psicológicas, satíricas, sociales, filosóficas, históricas, costumbristas o regionalistas. Ejemplo: El pájaro verde (Juan Valera).

  • Fantásticos: impresionan por lo extraordinario del relato. Ejemplo: Los cuentos de Edgar Allan Poe.

  • Éticos o moralistas: son de carácter moral y suelen tener moralejas, destacando una falta o vicio para corregirlo a continuación. Ejemplo: Los Reyes Magos (Jacinto Benavente).

  • Humorísticos: su rasgo principal es el humor, un fino ironismo y la destacada presencia de los elementos cómicos y graciosos de la vida cotidiana de los niños. Ejemplo: Cuentos para leer después del baño (Camilo José Cela).

  • Heroicos: a través de ellos se exaltan valores y virtudes, como el valor de la amistad, el desinterés, el trabajo o la justicia, atribuidos a personajes imaginarios que permiten a los niños identificarse con ellos. Ejemplo: El príncipe valiente (Harold Foster).

Cuentos infantiles

Se denomina cuento infantil al relato creado deliberadamente para niños por su belleza y su ingenuidad, para satisfacer los intereses y necesidades de los niños. Un buen cuento infantil debe incluir siempre dos objetivos fundamentales: divertir y educar.

Características de los cuentos infantiles para los primeros niveles de educación primaria (6-8 años)

  • Brevedad, para que el argumento sea comprensible y carente de complicaciones y situaciones complejas. Debe haber pocos personajes, escasamente caracterizados.
  • Debe permitir el libre juego de la imaginación infantil; por lo tanto, debe sugerir muchas cosas sin decirlo todo.
  • Debe despertar emociones y sentimientos en los niños, quienes aprenderán a respetar la verdad, la solidaridad con el débil y a intentar ser responsables.
  • Debe combinar hechos reales y fantásticos, para satisfacer plenamente los verdaderos intereses de los niños. Un buen cuento debe incluir elementos reales, pero no se puede olvidar que los niños aceptan complacidos seres fantásticos o irreales.
  • Debe tener continuidad de acciones y movimientos para que pueda ser dramatizado. Debe haber linealidad en la narración, de forma que las escenas del cuento tengan una sucesión lógica que los alumnos puedan visualizar. Al mismo tiempo, el vocabulario será sencillo.
  • Se utilizarán onomatopeyas adecuadas, imitando las voces de los animales o los sonidos de acciones y movimientos.
  • Es importante que haya imágenes o dibujos, porque contribuyen a una mejor comprensión del relato. Los dibujos deben estar adaptados a la edad del niño: no puede haber mucha complejidad en ellos, sino solamente una representación de los elementos característicos del personaje, de manera que puedan ser reconocidos de forma sencilla, rápida y significativa.
  • Todo cuento infantil debe tener una forma, un fondo y un desenlace. La forma más adecuada es la narrativa, y se hará mucho más viva si en ella se intercalan diálogos. El fondo es la trama o argumento del cuento; debe desenvolverse gradualmente siguiendo una escala ascendente hasta llegar al punto culminante y, de allí, sin perderse en detalles, proyectar el desenlace. El desenlace puede ser algo sorpresivo, pero siempre debe estar de acuerdo con la trama general del cuento y será siempre feliz.

Aspectos que deben evitarse en los cuentos

ASPECTOS QUE DEBEN EVITARSE PARA LOS CUENTOS ATRÁS.

Clases de narraciones

Clases de narraciones: podemos distinguir 4 clases de cuentos o narraciones orales adecuadas para su utilización en el primer y segundo ciclo de primaria.

  • Glósico-motores: son pequeñas narraciones que se acompañan de repetidos movimientos, porque el niño se identifica plenamente con la interrelación de palabra y acción. Estas narraciones suelen tener normalmente un toque de humor o ironía. Ejemplos: «Los cuentos del gordo y el flaco» y «Los cuentos de Juan Bobo».

  • Realistas o de costumbres: son cuentos que carecen de elementos extraordinarios en el sentido de fantásticos o maravillosos. En ellos predomina el mundo real en el que vive el niño: juegos, animales, escuela, hogar o naturaleza. Aparecen personajes o seres de la vida cotidiana del niño, destacándose por la posible veracidad de los hechos. Desarrollan un argumento dentro de la vida habitual del niño, muchas veces en tono satírico, y proporcionan una imagen de la sociedad en la que vive. Los mejores cuentos de este tipo son los que producen los propios niños o los que el maestro inventa para aludir a situaciones reales de sus alumnos.

  • Animistas: a través de estos cuentos, el niño da vida a toda clase de cosas o animales que hablan y piensan como los seres humanos. Estos animales o cosas pertenecen al hábitat humano y quieren asemejarse en su comportamiento a las personas. Estos cuentos carecen de moraleja, salvo que esta tenga un carácter humorístico. Ejemplos: El gato con botas o La bella y la bestia.

  • Ficción o imaginación: en estos cuentos intervienen gran diversidad de seres irreales o fantásticos: hadas, brujas, gigantes, etc. Son cuentos en los que se narran hechos fantásticos o sobrenaturales, y en los que siempre interviene un héroe con impulso para hacer el bien, triunfando siempre en sus tareas. El niño idealiza las acciones y hazañas de los personajes, juega y se identifica con ellos, pero simultáneamente se da cuenta de la ficción de los hechos. Normalmente se incluyen bajo esta denominación tanto los cuentos de origen popular como los recogidos por los hermanos Grimm (Blancanieves o La casita de chocolate), así como los de autores reconocidos como Perrault, cuyas creaciones son originales o versiones personales de la temática popular, como La Cenicienta.

Actividades de observación

El desarrollo sensorial

El desarrollo de la percepción y la agudeza visual es un objetivo prioritario y básico en el primer ciclo de educación primaria: no hay que olvidar que los ojos son las ventanas del alma que abren al niño el mundo exterior. Los juegos de observación pueden considerarse también ejercicios de activación sensorial y juegos lógicos de atención. La facultad de observar es una fuerza primaria de la comprensión de los acontecimientos y puede influir en la conducta del niño en el aula, especialmente en relación con el área de lenguaje. Las observaciones deben ser cortas y dirigidas por el maestro, quien ayudará al niño dándole pautas concretas para conseguir una adecuada observación, combinando sus explicaciones con la estimulación sensorial de los niños.

Las actividades de observación posibilitan la consecución de los siguientes objetivos:

  • Conseguir que el niño realice percepciones exactas, con ideas adecuadas a lo observable. El niño tendrá que establecer relaciones entre las imágenes y lo que representan.
  • Desarrollar en el niño la capacidad de reconocer los objetos: nombrarlos, distinguirlos y distinguir en ellos las distintas cualidades: formas, tamaños, colores, etc.
  • Favorecer el desarrollo de la expresión y la comprensión oral, como futura preparación para la escritura.
  • Lograr que el niño tome conciencia del ambiente que le rodea: la naturaleza física, los animales, las personas y sus actividades.

1.1. Tipos de observación

Podemos distinguir dos tipos de observación:

  • a) Observación espontánea: el niño observa espontáneamente todo aquello que despierta su interés, pero esta observación libre es incompleta, porque el niño percibe imágenes indiferenciadas y confusas, sin análisis y sin síntesis final. Es un modo de percibir sincrético: todo se percibe en conjunto y no por partes.

  • b) Observación dirigida: se intentará que intervenga el mayor número de órganos sensoriales, no solamente la vista y el oído, sino también el tacto, con lo cual los niños podrán enumerar, describir o explicar objetos, nombres, cualidades y acciones. Estos objetos, ya sean naturales o artificiales, deberían estar relacionados con los cuentos o con los centros de trabajo programados. En este tipo de observación, el niño pone en ejercicio todos sus sentidos; por ejemplo, al estudiar una flor: la ve, percibe su color, la huele, siente al tacto la suavidad de sus hojas y, finalmente, escucha su nombre y lo aprende.

Actividades de conversación

La conversación es la forma del lenguaje más espontánea y frecuente entre los niños, y posibilita múltiples logros relacionados con el desarrollo del lenguaje oral.

En la conversación predomina la lengua expresiva y tiene una forma lógica abierta, en la cual hablar y escuchar son actividades igualmente importantes.

La actividad del diálogo debe introducirse en la escuela de forma natural y normal. El maestro habrá de incitar, con la mayor naturalidad posible, a conversaciones sobre motivos de la experiencia inmediata del niño. Los niños de estas edades tienden a creer que los demás entienden y comprenden todo lo que ellos expresan, por lo que habrá que acercarlos a lo que es un verdadero diálogo, para que se esfuercen en hacerse comprender, desarrollen la capacidad de escuchar a los demás y, finalmente, respeten cuando otro hablante comenta sus experiencias. La conversación se constituye en una actividad muy valiosa cuando todos (maestro y alumnos) participan en ella.

En resumen, es dialogando y conversando como el niño va comprendiendo poco a poco el valor de las palabras.

2.1. Objetivos de la conversación

En educación primaria pretendemos conseguir los siguientes objetivos:

  1. Habituar al niño a expresar sus ideas de forma correcta y adecuada.
  2. Lograr que el niño hable con soltura, correctamente y sin timidez, con un tono de voz adecuado.
  3. Desarrollar y enriquecer el vocabulario (sinónimos, antónimos, familias de palabras, etc.), incorporando nuevas palabras y corrigiendo las que se utilizan de forma inadecuada.
  4. Corregir defectos de locución mediante una pronunciación y acentuación adecuadas de las palabras y de las frases.
  5. Desarrollar la capacidad del niño para relatar hechos, incidentes y acontecimientos de su vida cotidiana que hayan sido olvidados con el tiempo.
  6. Habituar al niño a expresar su personalidad a través del lenguaje mímico: entonación, gesticulación y expresión facial.
  7. Fomentar el hábito de escuchar y respetar la opinión ajena.