14 Abr

El movimiento ROMántico


En las últimas décadas del Siglo XVIII surgieron en Europa corrientes de
pensamiento que propugnaban principios y valores opuestos a los de la ilus-
tración: frente a la importancia concedida a la razón, se alzaron la emoción
y el sentimiento; frente a la dimensión social, el individuo, y frente a las
normas, la libertad de conducta y de creación.
El Romanticismo se desarrolló en el Siglo XIX como culminación de las
tendencias de oposición a los presupuestos racionalistas de la Ilustración.
Este movimiento nacíó en Gran Bretaña y Alemania y pronto se difundíó
por Europa a través de Francia. Tuvo su reflejo en las artes (pintura, música,
literatura … ), p-ero no fue solo una corriente artística: representó una nueva
actitud vital basada en el afán de libertad e individualidad.

Carácterísticas


Libertad


Los autores ROMánticos reclamaron
libertad en todos los órdenes:
Político, en defensa de un Esta-
do liberal que reconociera los dere-
chos de los ciudadanos.
Moral, frente a las convenciones
sociales. Admiraron así a perso-
najes marginados que vivían de
acuerdo con sus propias normas.
Artístico, en oposición a las
normas que limitaban la creación.
Genio e inspiración
El artista ROMántico valoraba,
ante todo, la capacidad de crear,
de mostrarse original y único. De
ahí que se ensalzara al hombre
creativo, al genio capaz de «sacar
de la nada» una obra gracias a la
inspiración.

Individualismo

El Romanticismo reivindicó al ser humano como
individuo concreto, y la exaltación del yo, de la sub-
jetividad, se erigíó en fuente de creativa.
La literatura se nutríó, así, de emociones y de sentí-
mientos: el amor, el anhelo de felicidad, el fracaso
existencia/… Y, con ellos, la contemplación de la
naturaleza salvaje, que posee también su propio yo.
Los ROMánticos defendieron, asimismo, la indivi-
dualidad de los pueblos que habían mantenido
vivo su pasado en canciones, leyendas y tradicio-
nes. Reivindicaron las nacionalidades y, con ellas,
las lenguas vernáculas y sus literaturas.

Evasión e irracionalismo


Los ROMánticos se rebelaron contra la sociedad que
coartaba la libertad del individuo. Este rechazo los
condujo a la evasión hacia el pasado (medieval y
legendaria), hacia lugares exóticos (culturas América-
nas y orientales), y mundos fantásticos, misteriosos,
de ultratumba difícilmente explicables por la razón.

El Romanticismo en España

El Romanticismo llegó a España de la mano de intelectuales liberales
ue se habían exiliado debido a la represión sufrida durante el reinado de
ernando VII (1814-1833), Y que retornaron poco después de 1830.
El Romanticismo se desarrolló «en España en dos fases: una primera etapa
propiamente ROMántica y una segunda etapa denominada posromanticismo.
ambas comparten los ideales de libertad e individualismo;
Pero la primera
ende a una sonoridad exacerbada, a la narración y la dramatización,
ientras que la segunda se inclina por la musicalidad tenue y el intimismo.
etapas del Romanticismo en España

El posromanticismo

En la segunda mitad del Siglo XIX llegó a España la influencia de la poesía
alemana, representada por autores como Heinrich Heine (1797-1856),
cuyas composiciones imitaban el ritmo y los recursos de la lírica popular.
Esta concepción, alejada de la denuncia y la ornamentación del Romanticismo
del momento, culminó en la tendencia conocida como posromanticismo.
En el posromanticismo se cultivó una poesía intimista, basada en la expresión
de emociones y sentimientos personales, y en el reflejo de la naturaleza.

Los máximos representantes de este tipo de poesía fueron Gustavo
Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro. Esta autora, además de contribuir
al desarrollo de la poesía posromántica en castellano, desempeñó un papel
fundamental en el resurgimiento de la literatura gallega.

El Realismo

Durante la segunda mitad del Siglo XIX, el desarrollo de la Revolución
industrial determinó el ascenso de la burguésía. Esta clase social, interesada
por su momento histórico y satisfecha de sí misma, volcó su atención sobre
la realidad, lo que artísticamente se tradujo en el Realismo.

El Realismo fue un movimiento artístico que pretendíó representar la realidad
de acuerdo con los intereses de la sociedad burguesa.
El desarrollo científico dio lugar a un progreso técnico que se reflejó
en el auge de la industria y repercutíó en las formas de vida, con adelantos
como el ferrocarril o la luz eléctrica. Se desarrolló, así, una creciente fe
en el progreso, que se creía que iba a conducir a una mejora moral.
La socie-
dad se sentía a gusto con su tiempo y con los adelantos que aportaba. El autor realista se convirtió en un cronista del presente y del pasado
inmediato, a los que dedicó todas las páginas de sus obras.


Carácterísticas del Realismo


Con su acercamiento al presente, el autor realista abandonó el
yo ROMántico individual, que cedíó el paso al yo social. A la eva-
sión en el espacio y en el tiempo, le sucedíó la presentación de
la vida cotidiana en el campo y en la ciudad. La exposición
de emociones y sentimientos se vio sustituida por el análisis de
ambientes y grupos sociales, y su influjo en el carácter de los
personajes. La aspiración estética del Realismo fue el anhelo de objetividad,
de reflejar la realidad de la forma más imparcial posible, en
contraposición a las fantasías ROMánticas. Ello no impidió.’ sin
embargo, que los escritores se interesaran por mostrar el mundo
íntimo y la psicología de los individuos.

LA NOVELA REALISTA

Realismo y Naturalismo


En las décadas finales del Siglo XIX, el Realismo evoluciónó hacia el natu-
ralismo, corriente impulsada por el autor francés Émile Zola .
El Naturalismo llevó al extremo los presupuestos del Realismo y se propuso
aplicar a la literatura los principios científicos de la época.
Para Zola, el hombre es el resultado de la herencia genética y de las
circunstancias sociales: familia y ambiente condicionan tanto al individuo
que este está determinado a ser como es. En obras como Teresa Raquín o La
taberna,
Zola pretendíó mostrar los aspectos más sórdidos de la realidad.
Los escritores españoles de la época – Emilia Pardo Bazán, Galdós,
Clarín y Vicente Blasco Ibáñez- rechazaron el determinismo genético de
Zola, pero incorporaron a sus novelas algunas técnicas naturalistas.

Narrador


Las novelas incorporan un narrador objetivo, que inten-
ta ser impersonal, frente al narrador realista, que partí-
cipa con sus comentarios en la historia.

Temas y personajes


Se presentan los aspectos más descarnados de la reali-
dad, así como a personajes con taras, sin sentimientos,
dominados por su fisiología, cuyo lenguaje, a menudo
áspero y sórdido, refleja el ambiente en el que viven.

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