04 Dic

A partir del año 711, cuando los musulmanes invaden la península, los visigodos quedan relegados a una pequeña porción de territorio en el norte peninsular. Hasta el Siglo X, la expansión de estos reinos cristianos es lenta, pero con la caída del califato el avance se aceleró. Hasta el año 1492, con la conquista del reino de Granda, las relaciones entre los reinos cristianos se caracterizaron tanto por las disputas como por los acuerdos alcanzados entre ellos y también con los musulmanes. Sin embargo, la evolución política de los territorios cristianos mostró una clara tendencia a la unificación de los diversos reinos. Cabe destacar dos grandes reinos: la Corona de Castilla y la Corona de Aragón, además del reino de Navarra, que carecíó de posibilidad de expansión. Algunas comunidades autónomas actuales hunden sus raíces en esta época medieval.

            En el 722 tiene lugar en Asturias la batalla de Covadonga, conflicto en el que un grupo de visigodos liderados por Pelayo vence a los musulmanes, aunque éstos no mostraron gran interés por los territorios del norte. Se inicia así el primer núcleo de  resistencia cristiana en Al-Ándalus, el reino de Asturias.
El reino se expande lentamente y durante el reinado de Alfonso I se establece la capital en Oviedo.
Poco más tarde, se conquistan los territorios del valle del Duero y la capital se traslada a León, formándose el reino Asturleonés.
Ésta zona se encontraba prácticamente despoblada, así que se repobló valíéndose de la presura, es decir, el rey entregaba las tierras a aquellos agricultores que las cultivasen.

En el Siglo X el conde Fernán González declaró independiente del reino de León al Condado de Castilla,  territorio fronterizo en el este de la meseta.

            Por su parte, los reinos y condados orientales se situaban en la frontera entre el Imperio Franco y el musulmán. Carlomagno se interésó en estos territorios y pretendíó establecer la Marca
Hispánica, como línea fronteriza, pero su derrota en Roncesvalles, hizo que se centrase en Pamplona y las zonas orientales. Así, el reino Franco tomó el poder de estos territorios hasta que paulatinamente se fueron independizando, formando el reino de Pamplona,creado por la familia Arista;
el condado de Aragón, gobernado por Aznar Galíndez, y los Condados Catalanes,dirigidos porVifredo el Velloso.

            Posteriormente, el reino de Pamplona pasó a ser el reino de Navarra (s. X) tras experimentar una importante expansión hacia el sur. El rey Sancho III el Mayor consiguió hacer del reino navarro la principal potencia cristiana en el Siglo XI. Controló diversos condados pirenaicos (Sobrarbe y Ribagorza) así como Castilla. Tras su muerte, los territorios se dividieron entre sus tres hijos. Así, Fernando I pasó a ser rey de Castilla, haciéndose con León y creando el reino de Castilla y León.
Este reino comienza a expandirse rápidamente, gracias al debilitamiento musulmán por la caída del califato. Además posee riquezas gracias a los botines conseguidos en guerras y las parias cobradas a los musulmanes. El reino se convierte así en la primera potencia  hegemónica de la Península.

Tras la muerte de Fernando I vuelve a producirse la división del reino, aunque Alfonso VI logra su uníón de nuevo. Durante esta época se realizan nuevas conquistas como la de Toledo y campañas militares, pero la derrota contra los musulmanes en Sagrajas  frena el avance cristiano hasta mediados del Siglo XII. Se establecíó así la frontera en el valle del Tajo.
Los territorios conquistados fueron repoblados otorgando beneficios a las ciudades o bien entregando grandes territorios a las órdenes militares.


Durante el Siglo XII el reino de Castilla y León acuerda con el otro gran reino de la Península, el de Aragón, el repartimiento de los territorios a conquistar. El reino vuelve a dividirse en el reino de León y reino de Castilla. El reino de Castilla  continuó  avanzando por los valles del Guadiana y el Júcar hasta la derrota en Alarcos.
Frenado así el avance, los reinos cristianos se unen para derrotar a los musulmanes en Las Navas de Tolosa (1212). Tras la victoria, Fernando III logra unir definitivamente el reino de Castilla y León y controlar todo el sur peninsular, extendíéndose por Extremadura, el valle del Guadalquivir, Córdoba y Murcia, con la excepción del reino de Granada que perdurará hasta 1492.

            A partir de este momento se inició un período de tensiones y enfrentamientos internos, que se unieron a la crisis por las epidemias y el hambre, hasta la llegada de los Reyes Católicos.

            El reino de Aragón pretendíó expandirse hacia el sur hasta la taifa de Zaragoza, pero la anexión de territorios del reino de Navarra no le proporciónó el poder suficiente para enfrentarse a los musulmanes. Gracias a la ayuda del reino Franco, el reino de Aragón consiguió la ciudad de Zaragoza, además de otros territorios, durante el reinado de Alfonso I el batallador. A mediados del Siglo XII, el reino de Aragón se une a los condados catalanes al producirse el contrato de esponsales entre Ramón Berenguer IV y Petronila, formándose la Corona de Aragón. A partir de este momento, se produce una gran expansión y el reino avanza hacia el sur, conquistando Valencia, Alicante y parte de Murcia (los territorios pactados con Castilla). Ante la imposibilidad de continuar su avance en la península, inicia su expansión en el s. XIII hacia el Mediterráneo consiguiendo anexionar las islas Baleares, Sicilia, Cerdeña, el reino de Nápoles y los ducados griegos de Atenas y Neopatria.

En el Siglo XV, un problema en la sucesión de la corona llevó a la creación del Compromiso de Caspe, por el que se eligió a Fernando I de Antequera, de la familia Trastámara, como sucesor a la corona aragonesa. Esto produjo tensiones que llevaron a la Guerra Civil, las cuales continuaron hasta el reinado de los Reyes Católicos.

            Ambos reinos tuvieron una estructura política diferente. El Reino de Castilla se caracterizó por una centralización del poder.
El rey es soberano de súbditos y su poder es de origen divino. El rey se vale de un consejo real que lo asesora. Las Cortes son convocadas por el monarca, y los municipios gozan de cierta autonomía y jurisdicción propia. Por su parte, en la Corona de Aragón el poder se encuentra más descentralizado (pactismo) y el rey es señor de vasallos. Las cortes se organizan de manera periódica y existen diferentes agrupaciones como la Diputación de Valencia, la Diputación de Aragón y la Generalitat de Cataluña con función fiscal y política.

            La expansión de los Reinos
Cristianos tuvo varias consecuencias, como la desaparición de Al-Ándalus que, aunque en un principio se permitíó que se quedaran los musulmanes y practicaran su religión y costumbres, todo ello se les prohibíó pocos años después. Así, aproximadamente 800 años de presencia musulmana, con períodos de guerras, el botín asociado a la guerra contra el infiel, la búsqueda de beneficios, etc., potenciado todo ello por el hambre, el miedo y las necesidades básicas, marcaron un modo de pensar diferente (rencor, odio,…). Otra consecuencia, fue la división territorial de los dos grandes reinos de Castilla y Aragón, con leyes y modos de vida diferentes, que se mantiene durante toda la Edad Moderna.

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