12 Jul

2. LA CONCIENCIA HUMANA
Y el conocimiento

3. Los actos del pensamiento  En la inteligencia se pueden reconocer cuatro tipos de operaciones: Abstraer, Hacer juicios, Razonar, Aplicar creativamente, los cuales pasaremos a explicar a continuación.  En primer lugar, la formación de nociones (abstracción). Es la operación más básica de la inteligencia. Nuestra inteligencia trabaja siempre con nociones que ha asimilado o ha creado. Tiene la capacidad de manejarlas, de crearlas y enriquecerlas. Las nociones o ideas son, en definitiva, un producto de la inteligencia, que las obtiene de las cosas. Al proceso por el que se forman y enriquecen las nociones a partir de la experiencia, se le llama abstracción. (Prescindir de las circunstancias concretas y quedarse con lo esencial). La abstracción nos da la capacidad sintetizar las ideas, de compararlas y extraer lo común y distinguir lo que las separa. En un segundo lugar, podemos establecer relaciones entre las ideas y con las cosas. A esta operación donde se combinan dos partes formando una proposición (o frase) se le llama en la lógica clásica juicio. Es la base del conocimiento.  En tercer lugar, Reflexionar y razonar. Nuestra conciencia maneja su patrimonio de conocimientos y piensa con ellos para obtener otros nuevos por deducción. A eso se le llama meditar, reflexionar o razonar. Finalmente la Creatividad. Es propio del ser humano emplear sus conocimientos para solucionar un problema nuevo o para crear algo nuevo.   

3. LA AFECTIVIDAD HUMANA: EL CORAZÓN

1. La reacción afectiva Es carácterístico del ser humano y también de todos los animales reaccionar interna y espontáneamente ante la realidad que conoce. Lo que aparece en la conciencia suele producir reacciones inmediatas que son sentidas (afectos, apetencias, tendencias, impulsos). En el fondo de nuestra conciencia aparece una estructura de preferencias, que reacciona ante lo que nos va pasando. Unas cosas atraen y otras repelen. A esto se le llama afectividad. La afectividad es muy importante para entender la conducta humana. Interesa mucho localizar el fenómeno básico y describirlo bien. En la experiencia de la reacción afectiva se dan, por lo menos, cinco elementos a) Se trata de una reacción ante lo que se manifiesta en la conciencia. Viene después de haber percibido de algún modo lo que tenemos delante. b) Afecta al cuerpo. Lo que se siente son reacciones corporales que tienen cierta forma típica. Es propio de los movimientos de la afectividad ser «sentidos»; provocan cambios fisiológicos carácterísticos que sentimos y sabemos interpretar: deseo o rechazo, miedo o ansiedad, etc.  c) Nuestros sentimientos aportan una valoración básica a lo que tenemos delante: nos gusta o nos disgusta, nos inclinan en un sentido o en otro. Esta valoración se hace espontáneamente, aunque luego puede haber también otra valoración pensada y deliberada.   d) Los movimientos afectivos pueden tener distintos grados de intensidad. Se suelen llamar “sentimientos” a los movimientos pasajeros y poco profundos. Y “emociones”, a los que afectan más hondamente y son más duraderos. e) Por las reacciones, se puede conocer el fondo de la persona: la estructura de su afectividad. El fondo afectivo es como un mar de tendencias diversas que reaccionan de diverso modo ante las distintas expectativas. Tiene una estructura. Tiene forma. Cada hombre tiene sus gustos y sus manías, sus inclinaciones y repugnancias, sus preferencias, sus objetos y sus seres queridos. Esta estructura está en el fondo de la conciencia, pero sólo se nota cuando reacciona. Es una carácterística muy importante de las personas. La estructura de afectos define a una persona tanto o más que su pensamiento. Y pesa mucho en su motivación y en su conducta.

4. EL TEMPERAMENTO O MODO DE SER

3. Otros condicionantes vitales: el sexo, la edad, la salud

a) La primera gran clasificación corporal se refiere al sexo. El varón y la mujer tienen cuerpos y psicologías diferenciados. Esto se manifiesta también en una cierta diversidad en la conducta. Se trata de ligeras acentuaciones y ligeros énfasis que se aprecian por comparación general en cuanto a actitudes de la vida, modos de reaccionar, intereses y gustos.

b) La edad. El hombre, como todos los seres vivos está sometido a un ciclo vital: crece y se desarrolla, alcanza una madurez, y después declina. Estos estados dan lugar a variaciones muy importantes en el tono vital y en las actitudes ante la vida.

c) La salud. La forma física influye también, evidentemente, en nuestro tono vital y en nuestra actitud ante la vida. El sentir las propias limitaciones sitúa en el mundo de manera diferente que estar en plena forma física. La fatiga física y el sueño deprimen el tono vital, influyendo así en la motivación.

d) La experiencia vital. En la actitud ante la vida y, de modo indirecto, en el tono vital, influyen también la experiencia personal del éxito o del fracaso; la consideración social del entorno y también la idea general que se tenga del sentido de la vida.

8. TRABAJO Y OCIO

2. Las virtudes del trabajo y la vocación profesional

En el trabajo se ponen en juego muchas virtudes que desarrollan a la persona humana. Algunas destacan especialmente y se pueden considerar virtudes del trabajo. Son los hábitos que mejoran la actividad y la hacen más eficaz y perfecta. Al mismo tiempo, hacen que el trabajo sea más gustoso.

A) Aplicación. Es el hábito de aplicarse, de prestar la atención a lo que hace para hacerlo bien

B) Disciplina. Se llama disciplina al hábito de administrar el esfuerzo y someterse a un ritmo y a una regla

c) Creatividad. Casi todas las actividades necesitan resolver problemas que surgen y pensar en cómo mejorar el procedimiento o el producto. Creatividad o ingenio es el hábito de pensar en soluciones más eficaces  o más bellas.

d) Perfección y esmero: esmerarse es poner interés en hacer las cosas bien. La perfección de cualquier trabajo se logra cuando se cumplen todos los requisitos previstos y se vence la tentación de abandonar las cosas.

e) Oficio y maestría. Se llama tener oficio a dominar bien todos los recursos de una actividad. Tener oficio es poseer esos recursos y saberlos emplear bien. Cuando se han logrado dominar de manera eminente todos los recursos de un oficio y profesión se habla de maestría.

Vocación y tarea: la dedicación

Los seres humanos se sitúan en la sociedad, además de sus relaciones familiares o sociales, por su dedicación a una tarea, oficio o profesión. Dedicarse significa emplear el tiempo de la vida en una tarea.

Se suele hablar de vocación para designar la inclinación que manifiesta una persona hacia una determinada actividad. Por eso, cualquier trabajo debe ser considerado no sólo desde el punto de vista económico, como una fuente de ingresos, sino como una vocación a la maduración y realización personal, como inserción social y como un servicio que se presta a la sociedad. Se combinan los aspectos personales y sociales.

El criterio fundamental es que el trabajo permita desarrollar la personalidad y no que la destruya.

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