31 Oct

(n-35-75)La década de los cuarenta fue una época marcada por la censura ideológica y moral y por las dificultades económicas. En esta década, aparecen tres tendencias al igual que en la poesía: la novela ideológica, la novela existencialista y la novela del exilio.

La novela ideológica estaba escrita por los llamados “novelistas del Imperio”, que fueron también los ganadores de la guerra. Esta novela fue de corte falangista y utilizaba las técnicas narrativas tradicionales Gonzalo Torrente Ballester con Javier Mariño.
La novela existencialista se inauguró con la publicación de La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela. Tenía un tono pesimista y sombrío; y con esta corriente se inicia la llamada corriente tremendista, que presenta una realidad violenta con personajes y ambientes desgarrados y crueles. Más tarde la novela existencialista de Carmen Laforet, inaugura la corriente existencialista. Estas novelas reflejan la amargura de la vida cotidiana desde un punto de vista existencial. Otros autores destacados de esta novela es Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada.
La novela del exilio es un género que surge debido a que muchos de los escritores de España son exiliados por sus ideales contrarios al régimen. Aquí destacan Ramón J.Sender que reflexionaba sobre el pasado en obras como Crónica del alba La década de los cincuenta es ocupada por la novela del Realismo social, en la que los novelistas intentan reflejar con objetividad los recuerdos de la guerra. Aquí se abordan temas como la miseria, la posguerra, la soledad, la injusticia o la pobreza. A los autores de esta generación les mueve una intención ético-social, con la que pretenden que sus novelas tengan un carácter útil, viéndose representadas e múltiples ocasiones la representación de un grupo social concreto. En esta novela encontramos también dos enfoques: el Realismo testimonial y el Realismo crítico. En la década de los 60 aparece un tipo de novela propiciado por un cambio social y una fuerte renovación novelística europea, la novela experimental. En este periodo se empezaron a publicar grandes obras de lo que se conocíó como el boom hispanoamericano como Cien años de soledad.  .Y del estilo indirecto libre, el desorden temporal, se pasó al desprecio del orden, la incorporación de materiales ajenos a la novela, se mezclan los géneros y se crea una gran riqueza verbal. Entre los autores de este tiempo destacan: Luis Martín Santos con la novela ya mencionada de Tiempo de silencio en donde hay un monólogo interior, el contrapunto, el perspectivismo y el desorden temporal; Juan Marsé con Últimas tardes con Teresa; En definitiva, la evolución novelística española desde el 39 hasta el 75 encuentra su ejemplificación, por antonomasia, en la trayectoria narrativa de Camilo José Cela y de Miguel Delibes, ya que ambos inician su producción con la novela existencialista, transitan por la novela social de los 50, y cultivan la novela experimental de la década de los 60, para alcanzar la profunda reconciliación del género novelístico con la priorización del argumento y el gusto por la historia que caracteriza a la novela a partir del 75


(NOVELA +75)los autores rechazarán el experimentalismo último y vuelven a los ojos de la tradición, dado que escriben historias transparentes que conectan con el lector. Este nuevo lector es más exigente y busca la diversión, unido con una historia bien contada. La novela que inaugura esta nueva etapa es La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza.. Esta novela de las últimas décadas es caracterizada por varios aspectos: la variedad temática y estilística, se vuelve a la trama, el intimismo, se acepta la subjetividad y la fantasía; la simplificación de estructuras narrativas, al alejarse de la experimentalización;
S
e diferencian estas corrientes:
Las novelas policíacas y de intriga, caracterizadas por el suspense y la intriga. Destaca Eduardo mendoza con la novela ya citada, La verdad sobre el caso Savolta. Además de este autor destacan otros como: Manuel Vázquez Montalbán con su obra Los mares del sur;
La novela histórica en la que se hacen miradas a distintos periodos de esta. El éxito de la novela El nombre de la rosa de Umberto Eco, propicia el gusto por este género, para escapar, tal vez, de la propia realidad cotidiana. En este género se recrean distintos periodos de la historia española: la Edad Media con Urraca de Lourdes Ortiz, la España del Siglo de Oro con Las aventuras del capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverté Las novelas de reflexión intimista se adentran en la interioridad del ser humano, en la búsqueda personal y la reflexión sobre la propia existencia. Suelen ser novelas psicológicas, de aprendizaje o crónicas generacionales: Mortal y rosa de Francisco Umbral, en la que se hace referencia a la idea de nuestra condición mortal de Pedro Salinas; Mujeres de negro La novela culturalista y estilística, que eran novelas eruditas, reflexivas, además de recrearse en el barroquismo lingüístico. Destacan en este género de Javier Marías con obras como Corazón tan blanco, Las novelas de Realismo crítico y social, en las que destacan una visión crítica refleja mediante los conflictos de los personajes. Destacan Luis Landero con Juegos de la edad tardía; y Rafael Chirbes con Crematorio.
La novela erótica que surge en los años ochenta y triunfa con obras como Las edades de Lulú de Almudena Grandes; pero actualmente gozan de un trasfondo muy escaso.
La novela alegórica, mítica y fantástica en donde se incorpora lo irracional, lo soñado, lo simbólico… Destacan José María Merino con El oro de los sueños Y por último, la novela de aventuras, en la que se utilizan muchos ingredientes ya citados como la intriga, el suspense, la ambientación histórica. Destaca Arturo Pérez Reverté con El maestro de esgrima. En definitiva, la novela del 75 a nuestros días impulsa la necesaria voz de las escritoras, en las que coinciden diferentes generaciones, y entre las que podemos destacar voces actuales como las de Sara Mesa Un amor, Elvira Sastre Días sin ti; por otra parte, se trata de una novela caracterizada tanto por su diversidad y multiplicidad de tendencias como por un discurso subjetivo que presenta la crisis del individuo en preferiblemente en ambientes urbanos.

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