13 Feb

TEMA 1: Modernismo Y GENERACIÓN DEL 98


El Siglo XIX termina con una gran crisis en todos los ámbitos de la vida española. Ante este hecho, los intelectuales abogan por una reforma general. La literatura, en concreto, opta por dos caminos dentro del denominador común del inconformismo y del deseo de cambio literario:
Modernismo, que se inclina por la evasión temática y la preocupación por la forma, y la generación del 98, que plasma su preocupación por España con un estilo mucho más sencillo. Estos dos movimientos convivirán y tendrán su apogeo en las dos primeras décadas del Siglo XX.

Modernismo:

El Modernismo es un movimiento cultural y literario que se introdujo en España de la mano de Rubén Darío, que lo importó desde Latinoamérica, y que supuso una renovación total de la literatura, sobre todo de la poesía. Tuvo una influencia enorme en los autores de principios de siglo.   La poesía modernista, género que más se adecúa al talante modernista, tiene sus fuentes en la poesía ROMántica (tono intimista, simbolista y sentimental) y en la poesía francesa, de la que serán de suma importancia las aportaciones del parnasianismo (se busca la perfección formal) y el simbolismo (se hacen presentes los estados de ánimo del autor a través de la interpretación simbólica de la realidad circundante).   Rescatará temas de Romanticismo como son los de línea escapista a lugares exóticos y exquisitos, a paraísos artificiales y épocas pasadas. El cosmopolitismo, que concibe al autor como ciudadano del mundo, va unido a la evasión, ya que busca lo diferente. También se advierte una línea íntima cargada de sensualidad, erotismo, melancolía o hastío, que permite traducir el malestar del poeta con lo que le rodea.   Como consecuencia de lo anterior, se desarrolla un estilo que busca la belleza mediante la musicalidad y el colorido: una métrica innovadora con ritmos muy marcados, con versos de arte mayor, estrofas nuevas, pies acentuales; un léxico muy rico que evoca lo lujoso, exquisito o exótico para crear sonoridad y crear imágenes brillantes que se relacionan con lo sensorial, con abundantes figuras retóricas como las aliteraciones y las sinestesias.  El poeta por excelencia del Modernismo es Rubén Darío, con Prosas profanas y Azul, que se convierte en el modelo de los poetas de esta época. Por su parte, Antonio Machado en Soledades, galerías y otros poemas, refleja sentimientos universales y Juan Ramón Jiménez en Arias tristes, muestra también sus sentimientos envueltos de melancolía.  En prosa destacan Las Sonatas de Valle-Inclán, son cuatro y se caracterizan por una prosa modernista que tiende al esteticismo y la sensualidad y cuyos temas principales son el amor y la muerte. Asimismo, el teatro poético es un teatro innovador que se caracteriza por sus temas históricos y conservadores. Destacan los hermanos Machado con La Lola se va a los puertos.


GENERACIÓN DEL 98:


La generación del 98 supone una reacción contra el Realismo y el Naturalismo anteriores que se junta con una voluntad de innovación tanto en los temas como en las formas narrativas. Surge como consecuencia de la crisis moral, política y económica que sufre España a finales del Siglo XIX. Esto hace que el grupo del 98 busque la esencia del país y la reflexión sobre el hombre. Con raíces comunes más radicales en lo político (izquierdas) y marcados por corrientes filosóficas irracionalistas (Nietzsche, Kierkegaard y Schopenhauer) y por corrientes existencialistas y metafísicas (sentido de la vida, fe …), esta generación ve en la novela el cauce para analizar los problemas de España y aportar soluciones desde una perspectiva idealista.   La novela será, por tanto, el instrumento adecuado para sus propósitos. Será una novela abierta (se combinará la parte narrativa con las reflexiones del autor y sin un final claro para provocar la reflexión del lector). Se centrará en el tema de España, también en el paisaje de Castilla (donde se busca la esencia y modelo de España), la intrahistoria (vida de las personas anónimas) y el tema existencial, que abarca la preocupación por los temas relacionados con el sentido de la vida y la muerte. Por su parte, el estilo narrativo que se desarrolla se caracterizará por la sencillez y la claridad, por el alejamiento de la técnica de la etapa realista y por el empeño por expresar las emociones y opiniones por parte del autor (subjetivismo). El autor está omnipresente mediante el narrador, la sobriedad, la escasez de recursos, el léxico valorativo y la preferencia de relatos cortos con frecuentes finales abiertos.   Sobresalen en esta generación autores como Miguel de Unamuno, con Niebla, en la que refleja mejor las carácterísticas temáticas y formales y con San Manuel bueno mártir, en la que trata el recurrente tema de la fe. Azorín, en La voluntad, viene a decirnos que España comenzaría a recuperarse con un ejercicio de voluntad colectivo. Pío Baroja critica la sociedad a la que achaca una conducta hipócrita, injusta y aburguesada desde un pesimismo y escepticismo en obras de la talla de El árbol de la ciencia y La busca. Por último, de Valle-Inclán destaca El ruedo ibérico, trilogía de tema histórico y Luces de Bohemia, donde se observa la máxima expresión de sus “esperpentos” (deformación de la realidad).  El teatro renovador del 98 se consiguió gracias a la elevación del nivel literario del teatro español que se convirtió en un teatro comercial, adaptado a los gustos de la mayoría del público pero que no consiguió dejar grandes obras. Se puede mencionar Fedra, de Unamuno o Lo invisible, de Azorín.  Modernismo y Generación del 98 son dos corrientes coetáneas que tradicionalmente, dentro de la literatura española, se han distinguido. No obstante, algunos críticos consideran que no existe tal división, que tanto modernistas como noventayochistas denuncian la mediocridad de la sociedad y la necesidad de una revalorización del espíritu que no renuncie a la belleza del arte.

Deja un comentario