23 Abr

1. LA POESÍA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (DÉCADA DE LOS 40)
La Guerra Civil supuso un profundo corte en la evolución de la poesía, que había alcanzado grandes niveles de creatividad antes de la Guerra Civil con los autores del 98 y del 27, junto con otros más jóvenes que habían empezado a publicar su obra (Miguel Hernández, Rosales o Panero). A ello contribuye la muerte o asesinato de algunos de los poetas más destacados (Machado, Lorca) el exilio de la mayor parte de los poetas del 27, el encarcelamiento y posterior muerte de Miguel Hernández y, sobre todo, el inicio de la dictadura franquista que marca un nuevo tiempo marcado por le aislamiento internacional y la censura.
En el exilio, algunos autores como Rafael Alberti (Coplas de Juan Panadero) y León Felipe (Español del éxodo y el llanto) cultivan una poesía de contenido político, pero el tema central es la nostalgia por la patria perdida (Entre el clavel y la espada, Pleamar, de Alberti, El contemplado, de Salinas). 
La situación política solo permite dos caminos: aceptar la nueva situación o reflejar la desesperanza en el presente y en el futuro. Estas dos posturas son definidas por Dámaso Alonso como poesía arraigada y poesía desarraigada respectivamente.

La poesía arraigada, (se sienten bien en el mundo en el que están) , cultivada por autores de la llamada generación del 36, complacientes con el régimen de Franco, adopta una forma clasicista. Se alejan de la innovación formal, por lo que utilizan estrofas y medidas clásicas (soneto y endecasílabo), y ofrecen una visión épica de la realidad y un optimismo que contrasta con la pobreza y la desilusión diarias que vive la mayoría. Utiliza un tono heroico cuando recurre al pasado imperial español para ensalzar el orden presente. Es también una poesía intimista que canta al amor, al paisaje, a la belleza de la tierra y al sentimiento religioso. Estos poetas escriben en revistas como Escorial y, sobre todo, Garcilaso, dirigida por José Nieto. Los poetas más destacados son: Luis Rosales (Abril, La casa encendida), Leopoldo Panero (La estancia vacía), Dionisio Ridruejo (Memoria) (Poesía en armas) y José García Nieto (Víspera hacia ti)(Partida)
La poesía desarraigada, a diferencia de la anterior, refleja la vivencia individual del ser humano en tiempos de angustia y dolor, de continua zozobra interior y de falta de fe en el futuro. Estos poetas se aglutinan en torno a la revista Espadaña. Abordan temas que son verdaderas preocupaciones existencialistas, como la muerte, la tristeza, la soledad y la desesperación, por un lado, y la búsqueda de la fe o del amor, por el otro. Rechazan el afán formalista, aunque comparten con la poesía desarraigada el gusto por el soneto y utilizan un tono apasionado, un lenguaje violento, cercano al grito. Muestran el desajuste entre el individuo y la sociedad en la que viven.

Con la publicación en 1944 de Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, libro capital en esta tendencia, surge una poesía rehumanizada, centrada en los sentimientos y acorde a las circunstancias. También hay que destacar Ancia de Blas de Otero y otros poetas como Eugenio de Nora, Victoriano Crémer o Gabriel Celaya.
En esta década se dan también otras tendencias minoritarias, pero igualmente significativas. Por un lado, el grupo Cántico, que surge en Córdoba en 1947, presenta una poesía sensual, intimista y de gran fuerza expresiva. Se decantan por un lenguaje neobarroco. Sus poetas más destacados son Ricardo Molina, Pablo García Baena o Juan Bernier.
Por otro lado, el postismo (abreviatura de postsurrealismo), creado en 1945 por Carlos Edmundo de Ory. Reivindica la libertad expresiva, la imaginación y lo lúdico. Otros poetas son Eduardo Chicharro o Juan Eduardo Cirlot.

2. DÉCADA DE LOS 50
Hacia mediados de los 50, la literatura existencialista desemboca en el llamado Realismo social.
Los escritores salen de su angustia interior y contemplan lo que sucede en la calle. Su punto de vista cambia, e intentan presentar con objetividad la vida colectiva española y sus conflictos, hasta alcanzar un tono enérgico de protesta o denuncia de la situación social. Exigen un cambio en la sociedad y creen que la literatura puede ser el motor de transformación. Los poetas toman conciencia de su papel social y adoptan palabras como “compromiso” y “solidaridad”.

Los temas tratados son la denuncia, la marginación, el paro o la falta de libertad política y social y la exigencia justicia para todos. También retoman el tema de España con raíces noventayochistas (Que trata de España, de Blas de Otero).

En cuanto al estilo poético, emplean un lenguaje transparente, a veces coloquial, que llega incluso a un prosaísmo extremo. Tienen predilección por el verso libre, las rupturas del ritmo y las construcciones sintácticas simples o yuxtapuestas.

Los principales poetas son: Blas de Otero (Pido la paz y la palabra), Victoriano Crémer (Nuevos cantos de vida y esperanza) y Gabriel Celaya (Cantos íberos)

3. DÉCADA DE LOS 60
Una serie de poetas, la Generación de los 50 o Generación de medio siglo (1960-70), se van a alzar contra la fórmula de la poesía social, contra su prosaísmo. Quieren renovar el lenguaje poético. La poesía no es comunicación sino un medio de conocimiento de la realidad interior y exterior del poeta.
Pasamos del yo social al yo poético e íntimo. Los rasgos más destacados de esta generación son la expresión de la intimidad y lo amoroso (real o fingido), es decir, exponen sus propias vivencias personales; la valoración de la palabra poética, acercándose al simbolismo y al irracionalismo. Entienden el poema como una forma de comunicación literaria. Se prescinde de la rima y el ritmo del verso se hace más libre y se introducen anécdotas personales que le permite al poeta exponer su subjetividad, sus sentimientos y deseos más íntimos. La poesía política se convierte en poesía ética o crítica, donde aparecen la sátira y la ironía. En cuanto a los temas, prefieren los temas de la vida cotidiana (evocación de la infancia y la adolescencia como un paraíso perdido, el fluir del tiempo; el amor y la amistad como sentimientos vitalistas …

Los poetas más representativos de este grupo son:
Ángel González (Tratado de urbanismo, Jaime Gil de Biedma (Moralidades), José Ángel Valente (Poemas a Lázaro) y Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad)
4. DÉCADA DE LOS 70. LOS NOVÍSIMOS

Los Novísimos, también llamados generación del 68, o peyorativamente los venecianos (por enmarcar sus textos en ambientes refinados, exquisitos y ciudades como Venecia) son presentados como un movimiento de ruptura vanguardista con la poesía social e indagador de un nuevo lenguaje que llega al experimentalismo formal. Los nuevos autores no creen que la poesía pueda cambiar la realidad y rechazan conceptos tan extendidos como compromiso, testimonio y solidaridad, adoptando, por tanto, una actitud formalista.

En 1970 José María Castellet publica una antología de gran repercusión Nueve novísimos poetas españoles que recoge a los siguientes poetas: Manuel Vázquez Montalbán (Una educación sentimental), Martínez Sarrión (Pautas para conjurados), José María Álvarez (Libro sobre las nuevas herramientas), Félix de Azúa (Lengua de cal), Pere Ginferrer (Arde el mar), Vicente Molina-Foix , Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte), Ana María Moix (Balada del dulce Jim) y Leopoldo María Panero (Teoría). Son poetas nacidos después de la guerra que han recibido una nueva educación sentimental.  Junto a una formación tradicional tuvieron importancia los tebeos, el cine, la música de jazz, pop, folk, rock, la TV, además de un amplio bagaje cultural y literario, de ahí que su temática venga determinada por elementos culturalistas (la influencia de poetas como Cavafis, Perse, T.S. Eliot, Ezra Pound, los hispanoamericanos como Octavio Paz o Lezama Lima), y elementos contra-culturales, simbolizados en la asimilación de mitos contemporáneos del cine, la música, la TV, los tebeos, o políticos disidentes, con influencia de la Generación Beat americana. Fusionan lo personal (la infancia, el amor, el erotismo) con lo público (la sociedad de consumo con la que son sarcásticos y críticos, la guerra de Vietnam) En lo formal recogen aspectos de las vanguardias, tienden al automatismo en la escritura, utilizan el versículo y algunos de sus textos son auténticos caligramas o collages en los que insertan mensajes de otros géneros como la publicidad o el cine.

5. LAS ÚLTIMAS TENDENCIAS POÉTICAS
El panorama poético de las últimas décadas del Siglo XX es de una gran complejidad debido a la convivencia literaria de poetas procedentes de distintas generaciones y la multiplicidad de tendencias que se suceden. Por un lado, continúan su obra muchos poetas ya consagrados y empiezan a publicar otros más jóvenes que se abren paso en la lírica española contemporánea.

5.1. DÉCADA DE LOS 80
Aparece una nueva generación de poetas nacidos en torno a los años 60. Estos nuevos poetas, en su mayoría, rechazan los aspectos más destacados de la generación de los Novísimos y vuelven sus ojos a la poética de la Generación de los 50, es decir, a la poesía del conocimiento o de la experiencia
Pero el rasgo más destacado de esta generación de los 80 es la pluralidad de autores y corrientes poéticas (ayudado por una serie de premios poéticos de prestigio, como los premios Hiperión, Visor, Adonais o Loewe), que podemos resumir en las siguientes:
•1 Poesía de la experiencia: Es la tendencia más representativa de esta época y domina el panorama poético hasta mediados de los 90. Es una poesía de corte realista, que habla de la vida y de la realidad cotidiana, del desengaño amoroso, del desencanto y de conflictos generacionales como la droga, la incomunicación o el consumismo. En lo formal destaca el uso de la narratividad, las expresiones coloquiales y el sentido del humor. Usan un lenguaje poético accesible por su deseo de comunicación con sus lectores. Destacan en esta tendencia Luis García Montero (Habitaciones separadas, Completamente viernes), Felipe Benítez Reyes (Paraíso manuscrito) y Jon Jauristi (Diario de un poeta recién casado), entre otros.
•2 Poesía del silencio: Se trata de una poesía minimalista que reivindica las vanguardias. Son poemas breves en los que se elimina la anécdota y lo circunstancial. Es también una poesía reflexiva y filosófica, Se depura el lenguaje hasta alcanzar lo esencial. En definitiva, la búsqueda de la poesía pura. Esta tendencia, iniciada por Jaime Siles (Música de agua), cuenta con autores como Andrés Sánchez Robayna (Palmas sobre la losa fría) y Clara Janés (Rosas de fuego)
•3Neosurrealismo. Estos poetas vuelven al mundo de las Vanguardias. El nombre más destacado es Blanca Andreu con su obra De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1980), que tendría gran influencia en los poetas jóvenes de la década de los ochenta.
•4 Neoerotismo. Algunos poemas pretenden transformar los tópicos masculinos de la poesía amorosa, invirtiendo el punto de vista. La autora más destacada es Ana Rossetti (cuyo nombre auténtico es Ana Bueno de la Peña) con Indicios vehementes (1985), obra donde se mezcla el erotismo, el esteticismo y el culturalismo.
•5 Elegíacos y nueva épica. Siguiendo a Cernuda y a los poetas de las dos generaciones anteriores encontramos un tono elegíaco, desengañado, como en Eloy Sánchez Rosillo con La certeza (2005). Pero también hay un acercamiento a la poesía épica, que indaga en los problemas de la colectividad desde una óptica crítica, como en Julio Llamazares, que canta a su tierra leonesa en obras como Memoria de la nieve (1982).
5.2. HACIA EL Siglo XXI
Al finalizar el Siglo XX, se empieza a manifestar un rechazo por las tendencias predominantes en favor de un mayor compromiso social del poeta frente a un mundo injusto e insolidario. Fernando Beltrán publica una antología titulada El Hombre en la calle (2001), que apuesta por una poesía “entrometida”, en la que se abordan temas como la globalización, le ecología, el subdesarrollo o el neoliberalismo. Se considera la poesía como el espacio de la resistencia, y el Realismo como instrumento de indagación y vigilancia que pretende la transformación del hombre y del mundo. Es una poesía rehumanizada, reflexiva, que manifiesta ciertas preocupaciones existenciales. Entre los poetas destacan Jorge Riechmann (El día que dejé de leer El País), Ana Merino (La voz de los relojes) y Lorenzo Oliván (Libro de los elementos)
En definitiva, la poesía más reciente se mueve en muy diversos frentes, e incluso dentro de cada grupo  las diferencias son enormes. La continua aparición de autores y textos y sobre todo la cercanía en el tiempo dificultan su sistematización.

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