12 Feb

El método cartesiano: ideal matemático de certeza; duda metódica y criterio de verdad.

En esta redacción se nos plantea el tema del método cartesiano: ideal matemático de certeza; duda metódica y criterio de verdad. En ella daremos respuesta a una serie de interrogantes que se nos plantean como: ¿Por qué las matemáticas como ideal de certeza demuestran la validez de sus proposiciones?, ¿Qué es la duda metódica? O ¿Por dónde formula Descartes su método para encontrar una primera verdad absoluta? A lo largo de la redacción responderemos a las preguntas tomando como marco de referencia la filosofía general de Descartes.//Descartes nace en 1596, Siglo XVI. Esta época, ya en el Siglo XII, nos encontramos con una revolución ciéntifica y el agotamiento de las propuestas escolásticas centradas en analizar verdades reveladas. Por lo tanto aparecíó, en la filosofía, un saber oscuro y dudoso, la preocupación por el problema del conocimiento. Decidieron aplicar el método matemático, modelo del saber que defendieron los Pitagóricos. Dentro de la ciencia encontramos dos escuelas, el Empirismo (inducción, experiencia sensible) y Racionalismo (sistema deductivo). Descartes se caracteriza por la segunda escuela. Por tanto, los racionalistas creen que sólo por medio de las matemáticas puede obtenerse conocimiento seguro sobre la realidad. Por tanto, partirán de unos principios universales, abolutos y evidentes de por sí, y deducir de ellos el resto de verdades.//En la época de Descartes, otra escuela influyente fue la del escepticismo, que defendía que era imposible alcanzar el concomimiento verdadero, ya que dudaban de todo, pues la razón no era suficiente para alcanzar la verdad. Para poder realizar su filosofía, Descartes, pone en cuestión todo lo considerado hasta entonces como verdadero.//Descartes se basa para su método en los modos del conocer de la razón: la intuición y la deducción. La intuición es una especie de “luz natural” por medio de la cual captamos de manera inmediata y sin posibilidad alguna de duda o error, ideas simples, absolutamente verdaderas, porque son evidentes de por sí. Estas ideas se conocen como naturalezas simples. A partir de ellas, se desarrolla todo el conocimiento gracias al segundo modo de conocer, la deducción, la cual se define como “toda inferencia necesaria a partir de otros hechos que son conocidos con certeza”. El razonamiento deductivo será una sucesión ordenada de evidencias, de tal manera que la conclusión que se alcance será tan evidente como las mismas ideas claras y distintas de las que parte.//La inspiración cartesiana para realizar su método es matemática, considera el resto de enseñanzas confusas y falsas. Por tanto, la única garantía de verdad son las matemáticas.//Para Descartes lo que hace que las matemáticas obtengan conocimientos verdaderos es el método empleado para conseguirlos. Por eso se inspira en la lógica y el análisis matemático para elaborar su método.//La idea de un único método es importante porque se convierte en una idea central del sistema cartesiano. Las matemáticas no son un tipo de saber especial, distinto del resto de saberes. Lo único que la diferencia es la utilización de un método, que si se extendiese a todas otras ciencias le rendirán los mismos resultados. Descartes nos afirma que la razón es única, de ahí que el saber sea único, y por tanto deba haber un único método para alcanzar la sabiduría.//En la segunda parte del Discurso formula los cuatro preceptos del método de las matemáticas y los aplica a la filosofía, que sean tan simples y universales que le permitan su aplicación a cualquier ciencia: la evidencia, el análisis, la síntesis y la enumeración.
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El primer precepto es la evidencia, es decir, no admitir jamás una cosa como verdadera si no es evidente que lo sea. La evidencia se basa en dos elementos importantes: evitar la precipitación, aceptar como evidente lo que es confuso y oscuro, y la prevención que es el error contrario, no aceptar como evidente aquello que es claro y distinto. Ambas conducen al error, que no es de la razón, sino de la voluntad. Las carácterísticas de la evidencia son la claridad, nítida presencia de un conocimiento en la mente y la distinción, es el hecho de estar perfectamente singularizado, separado de todo lo demás, sin que contenga nada que pertenezca a otro.//El segundo precepto es el análisis y nos propone el análisis de los problemas hasta reducirlos a las ideas simples, claras y distintas, conocidas por la intuición. A partir de estas ideas simples se levantará el “edificio” del conocimiento.//La tercera regla es la síntesis. En este proceso interviene el segundo modo de conocimiento, la deducción (cadena ordenada de evidencias que parte de las ideas simples, claras y distintas para llegar al conocimiento de lo más complejo, con la misma claridad y distinción que los principios que se parte). Se basa en llegar de las naturalezas más simples a las más absolutas, que no se puede llegar por la intuición.//El cuarto precepto es la enumeración, tanto del análisis como de la síntesis. Mediante el recuento se hace la prueba del análisis y mediante las revisiones el de las síntesis. La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.//El objetivo de Descartes es hallar verdades de las que no se pueda dudar, pues la imposibilidad de hacerlo es garantía de verdad. Trata de encontrar verdades evidentes que permitan constuir el edificio del conocimiento verdadero con absoluta garantía. El primer problema que se le plantea es cómo encontrarlas y para resolverlo elabora el método. Para buscar el conocimiento verdadero utiliza el primer momento del proceso, la duda metódica.//Al exigir un punto de partida absolutamente verdadero se eliminan todos los conocimientos que se habían considerado hasta entonces como verdaderos, pero que no poseen una certeza absoluta. El primer paso debe consistir en dudar de todo lo que creemos y rechazar todo aquello de lo que sea posible dudar.//La duda metódica es el resultado de la aplicación del primer precepto del método. Esta duda por tanto, no se debe considerar como real, sino como un instrumento metódico para alcanzar su objetivo: intuir una idea clara de la que no se pueda dudar. Descartes tendrá tres motivos de duda: la fiabilidad de los sentidos y el mundo sensible; la dificultad de distinguir la vigilia del sueño y la hipótesis del genio maligno.//La primera duda es la de la fiabilidad de los sentidos. Los sentidos nos ponen en contacto con el mundo material y nos proporcionan un conocimiento de cosas que solemos aceptar como verdadero. Pero también nos engañan.//Los sentidos nos hacen percibir como verdades, “realidades” que no lo son en absoluto.  Pero ¿los sentidos nos engañan siempre? La mayoría estaríamos de acuerdo en que no, es menos frecuente que nos engañen. Sin embargo la posibilidad de engaño hace que el conocimiento proporcionado por los sentidos sea probable y lo probable no es absolutamente verdadero. Por tanto, lo probable es altamente dudoso. La intención de Descartes es encontrar una verdad de la que nunca se pueda dudar y con la que pueda iniciar la construcción del “edificio” del conocimiento ayudado de la deducción, para no fallar es necesario desechar todo conocimiento del que se pueda dudar.//La segunda duda de Descartes viene dada por la dificultad para distinguir la vigilia del sueño. En efecto, a veces tenemos dificultad para distinguirlos. Tenemos sueños tan vivos que los sentimos como reales y solo al despertar descubrimos que eran sueños. Esto nos permite pensar que podemos estar dormidos y que las percepciones no son más que representaciones del sueño. El segundo motivo de duda llega mucho más lejos: no solo debemos dudar de que las cosas sean como las vemos, sino de la misma existencia de las propias cosas y de sus cualidades primarias. Por lo que nos lleva a rechazar la seguridad sobre la existencia de nuestro propio cuerpo y del mundo material.//Esta postura puede parecer descabellada, pero Descartes busca verdades absolutas. Tras aplicar la duda a los sentidos y las cosas y el mundo, lo único que parece quedar a salvo son las verdades matemáticas, pues, ya esté dormido o despierto, dos más tres siempre serán cinco. Sin embargo, Descartes añade un tercer motivo de duda, aún más radical y extremo, tanto que él mismo la denomina Duda Hiperbólica, la hipótesis del Genio Maligno.//Nada le impide pensar que haya sido creado por el genio maligno de tal manera que cada vez que piensa lo hace de manera errónea. Es una hipótesis improbable pero no imposible, y por tanto genera duda. Lo realmente importante es que afecta a las verdades matemáticas mismas. Verdades que son consideradas como evidentes pero que no resisten a la hipótesis del Genio Maligno.//Sin embargo, Descartes, extraerá la primera certeza absoluta: la existencia del sujeto que piensa: “pienso, luego existo”. Esta verdad resiste toda duda por muy radical que sea, es inmune a la hipótesis del genio maligno, puesto que todo lo que pienso puede ser falso, incluso las verdades matemáticas son errores provocados por un genio engañador. Pero de lo que no cabe duda es del hecho de que yo dudo, de que yo pienso. Mi existencia como sujeto pensante está más allá de cualquier duda.//Es la primera verdad absoluta porque es inmediata, resultado de la intuición y porque además, posee las dos carácterísticas esenciales de toda verdad evidente: claridad y distinción. También, ha superado todos los momentos de la duda metódica. No puede afirmar que sea un cuerpo u otra cosa, porque la duda lo ha destruido todo. A estas alturas de su método sólo puede afirmar que es pensamiento.//Pero para Descartes el “cogito ergo sum” es algo más que la primera verdad: es también el modelo de toda verdad, con el “cogito” descubre la primera verdad absoluta y el criterio de certeza. Efectivamente “pienso, luego existo” es una verdad indudable y a partir de ella establecerá el criterio de certeza.//En conclusión, Descartes derrumba el “edificio” del conocimiento dudando de todo, la duda radical exigida por el método le ha llevado a rechazar el conocimiento en su totalidad, desde las percepciones del mundo, pasando por la existencia del mundo hasta llegar a las verdades matemáticas. Encuentra que la primera verdad indudable “pienso, luego existo” (descubierta por medio de la intuición) y a partir de ella podrá deducir otras verdades.

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