10 feb

La nutrición humana:La nutrición es el conjunto de procesos que intervienen en la transformación de los alimentos en nutrientes, en la distribución de estos a todas las células y en la eliminación de los residuos generados.El aparato digestivo está constituido por un conducto largo (de más de ocho metros), que recibe el nombre de  tubo digestivo, y por las  glándulas anejas, que vierten sus secreciones en ese tubo.  El tubo digestivo es un conducto situado en posición ventral, que empieza en la boca y termina en el ano. Sus paredes están formadas por varias capas concéntricas de distintos tejidos. Desde el interior al exterior, estas capas son: Mucosa. Está formada por epitelio y células secretoras. Submucosa. Está constituida por tejido conectivo. Muscular. Está integrada por dos capas de tejido muscular liso: una tiene fibras circulares y la otra –la más externa–, fibras longitudinales.Serosa. Está formada por tejido conjuntivo. El tubo digestivo está formado por la boca, la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el ano. La faringe es un conducto muscular corto, común a los aparatos digestivo y respiratorio.
Está situada a continuación de la cavidad bucal. Termina en el esófago. El esófago es un tubo muscular de unos 25 cm. Está situado entre la faringe y el estómago, atravesando el diafragma (músculo situado debajo de los pulmones). El estómago es un órgano con forma de saco. Tiene una gruesa pared integrada por tres capas musculares. Se comunica con el esófago a través de un esfínter llamado cardias y con el duodeno por otro llamado píloro.La capa interna del estómago presenta numerosas glándulas gástricas que secretan mucus y jugo gástrico. El intestino delgado es un tubo de unos siete u ocho metros de longitud. Va desde el píloro hasta la válvula ileocecal, que comunica con el intestino grueso. Se distinguen tres partes: el duodeno, el yeyuno  y el íleón. La mucosa intestinal presenta una gran superficie. Posee unos pliegues circulares sobre los que se encuentran unas prolongaciones en forma de dedo, las vellosidades intestinales, que están tapizadas por un epitelio con microvellosidades (plegamientos de la membrana de las células).El intestino grueso es más corto que el intestino delgado (aproximadamente, 1,5 m), pero su diámetro es dos o tres veces mayor. Termina en el ano y está dividido en tres regiones: ciego, colon y recto. En el ciego se encuentra el apéndice vermiforme, que posee FOLículos linfáticos (participan en la defensa del organismo).Su mucosa interna presenta pliegues que aumentan la superficie de absorción. Tiene unas glándulas secretoras de mucus. Las glándulas anejas producen secreciones que intervienen en la digestión de los alimentos. Se trata de las  glándulas salivales, el  hígado  y el  páncreas. Las glándulas salivales vierten en la boca. Son tres pares de glándulas: las parótidas, situadas debajo y delante del oído; las sublinguales, que están debajo de la lengua, y las submaxilares, ubicadas en la parte profunda de la boca.Forman la saliva, una secreción formada por un 98 % de agua, sales minerales, mucina (sustancia que facilita el paso de los alimentos al estómago), ptialina o amilasa (enzima que degrada el almidón a maltosa) y lisozima (enzima con acción microbicida). El hígado es un órgano de, aproximadamente, 1,5 kg de peso. Está situado debajo del diafragma, en la parte superior derecha de la cavidad abdominal. El hígado vierte en el intestino delgado a nivel del duodeno.Entre sus funciones destaca la producción de bilis, que se almacena en un depósito denominado vesícula biliar. Otras funciones del hígado están relacionadas con el metabolismo de glúcidos, grasas y proteínas; con el almacenamiento de hierro y de ciertas vitaminas, y con la detoxificación de sustancias nocivas para el cuerpo.  El páncreas es una glándula situada en la cavidad abdominal, debajo y detrás del estómago. Se trata de una glándula mixta, con una parte endocrina, que produce las hormonas insulina y glucagón, y una parte exocrina, que forma el jugo pancreático que se vierte a nivel del duodeno.


El aparato respiratorio también participa en la nutrición, ya que gracias a él se da el intercambio de gases: capta el oxígeno del aire atmosférico —necesario para las células— y elimina el dióxido de carbono. Está constituido por las vías respiratorias y los pulmones.Las vías respiratorias son un conjunto de conductos por los que entra el aire desde el exterior hacia los pulmones y sale desde los pulmones al exterior del cuerpo. Están constituidas por las  fosas nasales,  la  faringe, la laringe, la  tráquea, los  bronquios  y los  bronquiolos.Las fosas nasales son dos cavidades que poseen gran cantidad de capilares sanguíneos. Se comunican con el exterior a través de los  orificios nasales, por los cuales el aire de la atmósfera entra al aparato respiratorio. Están tapizadas por una mucosa formada por: La pituitaria roja. Esta zona se encuentra muy vascularizada y en ella se secreta mucus. El aire que entra en las fosas nasales se calienta, se humedece y se limpia de partículas.La pituitaria amarilla. Situada en la parte superior de las fosas nasales, en ella se detectan los olores. La faringe es un tubo musculoso que, además de comunicarse con la boca y con el esófago, está conectada a las fosas nasales a través de las  coanas, al oído medio mediante  las trompas de Eustaquio  y a la laringe gracias a la  glotis, que es un orificio que durante el acto de la deglución queda cerrado por un repliegue llamado  epiglotis. De esta manera, el alimento no se introduce en las vías respiratorias.En la faringe se encuentran las  amígdalas, que participan en la defensa frente a microorganismos.  La laringe es un conducto que comienza en la faringe y termina en la tráquea. En ella se localizan también las  cuerdas vocales,  estructuras que, cuando vibran, nos permiten emitir sonidos.La tráquea es un tubo constituido por anillos cartilaginosos incompletos, en forma de C, que lo mantienen abierto constantemente. La parte abierta de los anillos se orienta hacia atrás, donde está el esófago. El interior de la tráquea está revestido por un epitelio ciliado que segrega mucus y que limpia el aire de impurezas. Los  bronquios  son dos tubos de anillos cartilaginosos que se sitúan a continuación de la tráquea. Cada uno de ellos penetra en un pulmón. Los bronquios se continúan en los  bronquiolos. Estos tienen células ciliadas en sus paredes que segregan mucus. El bronquio izquierdo se divide en dos bronquiolos y el derecho, en tres. Los bronquiolos se dividen sucesivamente en conductos más pequeños hasta llegar a los  sacos alveolares. Estos sacos están formados por varios  alvéolos  pulmonares, que son unas estructuras globosas de paredes muy finas, rodeadas de multitud de capilares sanguíneos.Los pulmones son dos órganos esponjosos situados a ambos lados del corazón. En ellos se realiza el intercambio de gases entre el aire y la sangre. El pulmón derecho consta de tres partes que se conocen como   lóbulos;  el pulmón izquierdo tiene dos. Los pulmones están envueltos por dos membranas llamadas  pleuras. Entre ellas hay un espacio ocupado por el líquido pleural, que desempeña una función protectora.La respiración externa:El término respiración se aplica a dos procesos biológicos: la respiración celular o interna y la respiración externa.La respiración celular o interna es un proceso en el que se produce energía. Se consume oxígeno y se desprende dióxido de carbono (CO2). Se realiza en las mitocondrias de las células eucariotas.        La respiración externa es el proceso mediante el cual se introduce el oxígeno atmosférico en el cuerpo para que, a través de la sangre, llegue a las células, y se recoge el dióxido de carbono (CO2), que se expulsa al aire. Este proceso requiere un mecanismo de ventilación que renueve continuamente los gases en contacto con la superficie respiratoria. Se lleva a cabo en el aparato respiratorio. El intercambio de gases entre el aire y la sangre se realiza en los alvéolos pulmonares.1 El aire que llega a los alvéolos pulmonares tiene una baja proporción de dióxido de carbono y una alta concentración de oxígeno.La sangre que llega a los capilares pulmonares presenta un contenido bajo en oxígeno y alto en dióxido de carbono.2 El intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre el aire alveolar y la sangre de los capilares se produce por difusión, desde la zona que tiene mayor concentración de gases a la de menor concentración. Así, el oxígeno pasa del aire de los alvéolos a la sangre y el dióxido de carbono, de la sangre al aire alveolar.3 Los capilares sanguíneos transportan el oxígeno hasta el corazón y de este, a través del sistema circulatorio, a todas las células del organismo.Los capilares sanguíneos recogen el dióxido de carbono producido por las células, lo llevan hasta el corazón y lo trasladan hasta los alvéolos pulmonares. El dióxido de carbono sale desde los alvéolos a la atmósfera durante la espiración.

La ventilación pulmonar es la renovación del aire por su entrada y salida en los pulmones. En este proceso, varía el volumen pulmonar de la caja torácica.   La ventilación consta de dos fases: inspiración y espiración. Ambas presentan un control involuntario y un control voluntario. El control involuntario lo lleva a cabo el sistema nervioso, según sean las necesidades del individuo. Si aumenta la concentración de dióxido de carbono en sangre, el sistema nervioso provoca un incremento del ritmo respiratorio y del ritmo cardiaco. En el control voluntario participa la corteza cerebral. Nos permite modificar el ritmo respiratorio en actividades como hablar o nadar.La inspiración es el movimiento activo que permite la entrada de aire atmosférico a los pulmones.Los músculos intercostales se contraen, las costillas se elevan y el volumen de la caja torácica aumenta.El diafragma se contrae, se aplana y desciende, lo que provoca también el incremento del volumen de la caja torácica.Los pulmones se dilatan y se expanden. Esto hace que el aire entre en su interior desde la atmósfera a través de las vías respiratorias.La espiración es el movimiento pasivo de salida del aire desde los pulmones a la atmósfera.La capacidad pulmonar es el volumen máximo de aire que pueden almacenar los pulmones. Está alrededor de 5 L y es mayor en hombres que en mujeres.Sin embargo, el volumen de aire inspirado y espirado es mucho menor: unos 0,5 L durante la respiración normal, es decir, no forzada.Los músculos intercostales se relajan, las costillas descienden y el volumen de la caja torácica disminuye. El diafragma se relaja, se curva y se eleva, con lo que decrece el volumen de la caja torácica.El volumen pulmonar va disminuyendo, lo que hace que aumente la presión en el interior y que salga el aire.La salud y el aparato digestivo:La salud del aparato digestivo se puede ver alterada por diversos factores, como infecciones, estrés, una alimentación incorrecta, contaminación, etcétera.Las principales enfermedades digestivas pueden afectar a la cavidad bucal, al estómago, al hígado y al intestino.  Enfermedades que afectan a la cavidad bucal:-Sarro:Es la mineralización y acúmulo de la placa bacteriana, que está formada por las bacterias que viven en la boca. Se elimina mediante una limpieza dental.-Caries:  Consiste en la destrucción del esmalte de los dientes. Se debe a la acción de los ácidos que producen las bacterias que actúan en la boca, las cuales descomponen los glúcidos ingeridos.Enfermedades que afectan al estómago:-Gastritis:Es la irritación e inflamación de la mucosa del estómago. Se debe a un exceso de secreción de ácido clorhídrico, a infecciones, al consumo de fármacos, de alcohol o de comida muy picante. Los síntomas principales son dolor en la zona alta del abdomen, ardor, sensación de hinchazón, náuseas y vómitos.-Gastroenteritis:Es una infección en el estómago y en el intestino que causan bacterias o virus. Provoca diarreas, vómitos y dolor abdominal.El tratamiento consiste en seguir una dieta blanda, para reponer el agua y las sales perdidas, y en administrar antibióticos si se trata de una infección bacteriana.-Úlcera gástrica: Se trata de la destrucción de la mucosa del estómago. Puede ocasionar hemorragias y perforación de la pared del estómago. Se debe a una excesiva producción de secreciones gástricas o a la infección que causa la bacteria Helicobacter pylori. El consumo de alcohol, de tabaco, de ciertos medicamentos y el estrés favorecen esta lesión.Se trata con medicamentos (antibióticos y antiácidos). En casos graves, es necesaria la intervención quirúrgica. Enfermedades que afectan al hígado:-Cirrosis:Esta enfermedad daña el tejido hepático. Se caracteriza por una disminución de la función hepática, lo que hace que se acumule líquido en el abdomen y cause trastornos de la coagulación, entre otros síntomas. El consumo excesivo de alcohol es la causa principal de la cirrosis.-Hepatitis:Se trata de una inflamación del hígado. La causa más frecuente es una infección vírica. También la pueden ocasionar bacterias, toxinas, agentes químicos y drogas. Entre los síntomas, cabe citar la ictericia (color amarillento en los ojos y la piel), vómitos y pérdida de apetito.Enfermedades que afectan al intestino:-Apendicitis: Es la inflamación del apéndice vermiforme producida por una infección. Ocasiona dolor en la parte inferior derecha del abdomen, además de vómitos, fiebre y pérdida de apetito. El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica. Si no se trata a tiempo el apéndice inflamado, puede romperse y dar lugar a una grave infección del abdomen denominada peritonitis.-Diarrea: Consiste en la defecación frecuente de heces semilíquidas, producida por infecciones bacterianas o víricas, trastornos nerviosos o sustancias químicas. Si la diarrea es prolongada, puede ocasionar deshidratación.Se corrige con dieta blanda y abundantes líquidos.-Hemorroides:Son dilataciones de las venas que se encuentran en los márgenes del ano. La causa más frecuente es el estreñimiento. Necesitan tratamiento médico, cambios en la dieta y, en casos graves, se debe recurrir a la cirugía.-Estreñimiento:Se trata de la disminución en el número de deposiciones (menos de tres por semana). Las causas son diversas, entre ellas, una dieta pobre en fibra y líquidos, la vida sedentaria y enfermedades digestivas, como tumores o inflamación de la pared intestinal.

Hábitos saludables:El buen funcionamiento del aparato digestivo está influido por la dieta y por conductas saludables y de higiene que previenen diversas enfermedades. Cabe citar los siguientes hábitos saludables.-Lavarse las manos antes de las comidas para evitar que se contaminen los alimentos que se van a ingerir.- Realizar cinco comidas al día, de tal modo que no sean comidas copiosas que dificulten la digestión.  – Evitar las comidas con mucha grasa o muy picantes.- Masticar bien los alimentos, comer despacio y sentarse correctamente para tener una buena digestión y evitar atragantamientos.- Limitar la ingestión de alimentos dulces (pasteles, golosinas, etc.) y bebidas muy azucaradas para prevenir la caries.- Cepillarse los dientes, las encías y la lengua después de cada comida, como mínimo, durante tres minutos.-Evitar la deshidratación. Cuando se pierden líquidos por diarreas o vómitos, se pueden recuperar los líquidos corporales tomando bebidas isotónicas.- Consumir diariamente alimentos ricos en fibra, como frutas, hortalizas o cereales integrales, ya que facilitan la expulsión de las heces y previenen el estreñimiento.- No ingerir alcohol, que afecta al hígado y al páncreas.            No automedicarse. En el caso de tener síntomas de alguna enfermedad, hay que acudir al médico, quien determinará el tratamiento más adecuado.La salud y el aparato respiratorio:El aparato respiratorio es la vía de entrada de numerosos microorganismos que pueden perjudicar la salud del organismo. Trastornos y enfermedades respiratorias: La presencia en el aire de diversas partículas perjudiciales, como cenizas, granos de polen, bacterias, virus, etc., origina distintas enfermedades del aparato respiratorio. Estas pueden afectar tanto a las vías respiratorias como a los pulmones. Afectan a las vías respiratorias:Resfriado común o catarro: Es la inflamación de las membranas nasales, generalmente, por infecciones víricas. Se caracteriza por un aumento de la secreción mucosa, congestión nasal, dolor de garganta y tos.-Gripe:Esta enfermedad infecciosa la causa un virus. Sus síntomas son fiebre, tos, estornudos, irritación de garganta, dolores musculares, de articulaciones y de cabeza.-Sinusitis:Es la inflamación de la mucosa de los senos nasales (cavidades de los huesos), generalmente, a causa de infecciones por virus o bacterias.-Amigadlitis o anginas:Es la inflamación de las amígdalas debido a una infección que causan virus o bacterias. Se pueden formar placas de pus. Si la amigdalitis es crónica, se extirpan las amígdalas.-Faringitis:Consiste en la inflamación e irritación de la faringe debida a una infección causada principalmente por virus.-Laringitis:Se manifiesta por la inflamación de la laringe. Suele producir pérdida o disminución de la voz.-Bronquitis: Es la inflamación de la mucosa de los bronquios. Se debe a una infección o a agentes irritantes como el tabaco o la polución. Puede ir acompañada de fiebre y tos con esputos.-Asma:Es la dificultad para respirar, debido a que los bronquios se inflaman, reducen su diámetro y no dejan pasar el aire. Su origen está en infecciones o en alergias a determinadas sustancias (polen, polvo, etc.). Se trata con sustancias broncodilatadoras y evitando el contacto con la sustancia que provoca la alergia.Afectan a los pulmones:- Enfisema:Es la reducción de la superficie interna de los pulmones provocada por la destrucción de la pared alveolar. Su principal causa es el tabaco. -Neumonía:Se produce una inflamación del tejido pulmonar debida a una infección por virus o bacterias.-Cáncer de pulmón:Se trata de un tumor maligno que hace que los pulmones dejen de funcionar. El humo del tabaco contiene unas sustancias que provocan este tipo de cáncer. -Tuberculosis:Consiste en una infección bacteriana que ocasiona graves lesiones en los pulmones, dolor torácico, tos y esputos sanguinolentos. Puede afectar también al aparato digestivo y al sistema nervioso.                Hábitos saludables:Es conveniente adoptar una serie de medidas para prevenir las enfermedades respiratorias. Algunas de estas medidas son:      -Inspirar por la nariz para que la mucosa nasal limpie, humedezca y caliente el aire.-Evitar la ingesta de líquidos fríos que pueden irritar la faringe.-Evitar el contagio de enfermedades respiratorias a otras personas, tapándose la boca y la nariz al toser o al estornudar.- Utilizar pañuelos de papel para limpiar las secreciones mucosas y tirarlos después de su uso.      – No acudir a lugares con mucha contaminación, humos, polen o polvo.      -Practicar ejercicio físico, que aumenta el volumen respiratorio. -Ventilar los espacios, al menos, durante diez minutos, para renovar el aire. -Acudir al médico si tenemos síntomas de alguna enfermedad respiratoria y no automedicarnos nunca.

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