13 jun

Tema 8 Estatuto de Autonomía y la Guerra Civil en el País Vasco 1931 al 39

8.1 el Estatuto de Autonomía durante la Segunda República 1931-36

El nacimiento el régimen republicano dio la oportunidad para cambiar el marco político de España si bien no era lo mismo conseguir un Estatuto de Autonomía que defender el régimen foral. Los fueros se entendían como unos derechos históricos que el poder central reconocía eran diferentes a los territorios históricos. El Estatuto de Autonomía por el contrario es el autogobierno que el Estado concede a una comunidad autónoma y uniformiza todo el territorio vasco por igual con un gobierno común. La proclamación de la Segunda República era la gran oportunidad para la consecución de la autonomía vasca pero enseguida surgieron las dificultades por la ausencia del PNV del Pacto de San Sebastián y su falta de sintonía con socialistas y republicanos. El movimiento por la autonomía fue liderado por José Antonio Aguirre, alcalde nacionalista de Getxo, y se inició convocando una asamblea de alcaldes vascos y navarros en Estella (14 de Junio de 1931). Está con el apoyo de los carlistas, aprobó un proyecto de estatuto llamado de Estellay redactado por la sociedad de Estudios Vascos. Nacionalistas y carlistas querían un Estatuto confesional para que el País Vasco y Navarra quedarán a salvo de la legislación republicana que afectaba la Iglesia Católica. Por ello el proyecto se reservaban el derecho a negociar un concordato con el Vaticano al margen de la República española. Por esta razón y por otras el proyecto de Estella se declaro anticonstitucional y en Diciembre de 1931 se encargó la elaboración de uno nuevo a las comisiones gestoras de las disueltas diputaciones y de composición izquierdista. Este nuevo proyecto era laico y constitucional y contó con el apoyo de los nacionalistas y los socialistas pero con el rechazo del carlismo Navarro. El estatuto de las gestoras fue aprobado por una asamblea de alcaldes reunida en Pamplona en Junio de 1932 pero Navarra se autoexcluyo del mismo. Sin embargo la aprobación definitiva requería la convocatoria de un referéndum en los tres territorios vascos que tuvo lugar en Noviembre de 1933. En Vizcaya y Guipúzcoa se obtuvo la mayoría pero en Araba el voto afirmativo fue inferior al 50% exigido por lo que el proyecto se dejó en suspenso. Además el cambio de gobierno (bienio radical cedista) no favorecíó su recuperación ya que la derecha española era claramente antiautonomista. En las elecciones de 1936 el Frente Popular incluyo en su programa electoral un nuevo Estatuto de Autonomía y al ganar las elecciones este tercer proyecto se activo en las Cortes siendo negociado entre socialista Indalecio Prieto y el propio José Antonio Aguirre. Aunque en Julio estalló la Guerra Civil el texto fue aprobado por las Cortes el 1 de Octubre del 36 y estuvo vigente durante unos 9 meses solo en Vizcaya ya que el resto de los territorios vascosestaban en poder del ejercito sublevado.

8.2 la Guerra Civil en el País Vasco (1936-37)

La sublevación militar contra la República en Julio de 1936 no tuvo un éxito total como se esperaba y provoco la división del territorio español en dos bandos enfrentados: la zona republicana que controlaba áreas industriales y grandes ciudades y la rebelde con implantación en el ámbito rural. De esta manera Araba quedó en esta segunda zona junto con Navarra y Castilla y León mientras que las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya permanecieron leales a la República junto con Asturias y Santander. De acuerdo con la tradición juntera de la Guerra de la Independencia se formaron juntas de defensa en ambos territorios costeros. En Guipúzcoa formaron parte de la Junta nacionalistas fuerzas del Frente Popular y anarquistas. Enseguida surgieron enfrentamientos entre el PNV y la CNT, ideológicamente contrarios. La campaña de Guipúzcoa la iniciaron los rebeldes dirigidos por el coronel Beorlegui conquistando Irún en Septiembre del 36 para cortar las comunicacionescon Francia de toda la zona republicana hasta Asturias. En San Sebastián cundíó el pánico y aunque los anarquistas eran partidarios de defender la capital a toda costa los nacionalistas consiguieron evacuar la por la imposibilidad material de defenderla. Así tras ocupación por los rebeldes el resto de la provincia cayó en sus manos a lo largo del mes de Septiembre y el frente quedó estabilizado en el valle del deba. La Junta de Defensa de Bizkaia enseguida se dio el poder al Gobierno Vasco que en virtud del Estatuto de Autonomía recién aprobado por las Cortes se constituyó bajo la presidencia de José Antonio Aguirre como primer lehendakari. Este gobierno tuvo carácter mixto ya que las consejerías repartieron entre nacionalistas (PNV,ANV) y republicanos de izquierdas (PSOE, PCE, Uníón Republicana). El aislamiento de Vizcaya del resto de la zona republicana y la situación de guerra permitíó la independencia de facto.

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