06 Mar

3ER PROCEDIMIENTO HISTÓRICO: CONOCIMIENTO Y USO DEL VOCABULARIO ESPECÍFICO DE LA HISTORIA


El VOCABULARIO HISTÓRICO:
El conjunto de conceptos generados a lo largo del desarrollo de la disciplina para designar los distintos hechos y fenómenos que constituyen su objeto de estudio (Trepat, C. A. (1995). Procedimientos en Historia. Un punto de vista didáctico. Barcelona: Graó,  319) La terminología específica de la historia, también llamados “conceptos sustantivos”, puede estar sujeto a distintas clasificaciones:

Conceptos de carácter político. Los relativos a las formas de gobierno y el ejercicio del poder a través de las instituciones; y a cómo las naciones relatan sus acontecimientos del pasado en la paz y en la guerra. Pueden ser generales o específicos de determinado período. Ejemplos: democracia, monarquía, oligarquía, absolutismo, dictadura, restauración, monarquía absoluta, feudalismo, parlamento, liberalismo, invasión, conquista, etc.  

Conceptos de carácter social

Los relativos a la forma de vivir, tamaño y forma de las sociedades, naturaleza de las clases sociales, roles de género, aspectos étnicos.

Conceptos religiosos

Los relacionados con las religiones y creencias.

Culturales y estéticos

Los que conciernen a la creatividad humana en arte, arquitectura, música, drama, danza, lengua y literatura, así como los aspectos relacionados con la cultura popular.

Económicos, técnicos y científicos

Relativos a los recursos de la gente para vivir incluyendo la forma ordinaria de producción, creación, distribución y consumo de la riqueza y el comercio. La manera en que la gente entendía y usaba la tecnología y la ciencia. Conceptos personalizados:
Conceptos cronológicos.
El alumnado de Primaria carece del vocabulario básico de la Historia que le ayude a expresar sus conocimientos históricos.  Por  ello,  la adquisición y uso del vocabulario histórico será un procedimiento fundamental que implica:
La adquisición de conceptos sustantivos y estructurantes
-La identificación de los conceptos históricos en fuentes primarias y secundarias. -La realización de definiciones -La clasificación de conceptos por categorías: económicos, políticos, culturales, religiosos, etc. La adquisición y uso de vocabulario histórico es una tarea compleja para el alumnado de primaria, planteando las siguientes dificultades:
Dificultades derivadas de la propia naturaleza del vocabulario histórico.

Muchos conceptos cambian de significado a lo largo  del tiempo  o tienen dobles significados (ej. No es lo mismo un burgués en el Siglo XV, que un burgués en el XIX o  en la actualidad) -Porque muchos conceptos son muy poco utilizados en la vida diaria y tienen que memorizarlos.
-Vocabulario no homogéneo ni en significación y dificultad de comprensión:  –


Conceptos muy universales o válidos a lo largo del tiempo y espacio y otros circunscritos a un momento o geografía
Conceptos que son únicos

Poco precisa la frontera entre concepto y hecho histórico

Desamortización de Mendizábal (según atendamos al hecho en una coyuntura concreta, o énfasis en concepto de “desamortización”.

Dificultades derivadas de  la forma de pensamiento de los niñ@s:

Su forma de pensamiento concreto les dificulta la comprensión de conceptos de alto nivel de abstracción. -Su pensamiento estático les dificulta asimilar conceptos cronológicos y evolutivos: etapas históricas.
-Su forma de pensamiento aislado y poco relacional les dificulta comprender conceptos que son el resultado de distintas circunstancias económicas, sociales, religiosas, etc.

Grado de dificultad del aprendizaje de los conceptos históricos sustantivos o estructurantes: Conceptos cronológicos:

Son los grandes contenedores de la Historia sin los cuales se es incapaz de asimilar la idea de progreso, cambios, etc.Son los más difíciles de adquirir porque exigen un tipo de pensamiento dinámico y porque hay que manejar conceptos cronológicos (calendario: años, décadas, lustros, antes de Cristo, etc.) y de tiempo histórico (prehistoria, paleolítico, alta Edad Media, Renacimiento, Edad Moderna, estructura, coyuntura, etc.), siendo estos últimos apenas usados en el lenguaje cotidiano.
Conceptos socio-políticos y económicos (monarquía, revolución, oligarquía, república, feudalismo, revolución, etc.). Suponen un segundo nivel de complejidad porque exigen la comprensión de relaciones sociales complejas.

Conceptos sobre formas de vida y cultura

Tienen un nivel de complejidad bajo porque su carácter es más significativo.

Conceptos personalizados:

(reina, pastora, esclavo, pirata, príncipe, etc.). Son  los más fáciles de  adquirir (y mucho más en los primeros ciclos) porque resulta más fácil asimilar el papel o función de una persona  que plantarse el porqué de la institución, el origen, consecuencias, etc. Por este motivo tendremos que hacer una enseñanza gradual de los conceptos.
Y trabajar en profundidad con los conceptos que nos resulten más significativos.

¿Qué conceptos enseñaremos? ¿Cuántos? ¿Cómo? RECOMENDACIONES

Se debería realizar una selección de conceptos amplia y siempre superior a los conceptos que ell@s manifiesten.
En este sentido, debemos tener prevista una relación de conceptos clave de cada unidad, incluyendo un vocabulario básico en la misma. Sería aconsejable que el libro de texto ofreciera una selección de conceptos en un glosario final.

Más del 50% tienen que ser conceptos  del carácter más universal posible

Utilizables para el mayor número de circunstancias y contextos. El resto sería conceptos relacionados con el territorio y tiempo del Estado español y de comunidad autónoma.
Debemos enseñarlos dentro de un contexto temporal y de un tema o programación didáctica,porque si se enseñan aisladamente no resultarían significativos y prontos caerían en el olvido. Se debe volver con frecuencia a los conceptos clave:

“principio de recurrencia”

Se deben utilizar los recursos que permitan a los niñ@s personalizarlos, “visualizarlos” o imaginarlos fácilmente: -Con ejemplificaciones constantes. -Con analogías a través de relatos. -Con abundantes anécdotas. Se trabajarán los conceptos con actividades precisas relacionadas con el tema de que se trate y con actividades en las que los conceptos se puedan aplicar a otros temas.
Se debe tener en cuenta una gradualidad según las edades.

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